Música contemporánea

091 y la fidelidad al rock en tiempos de incertidumbre

ÁMBITO CULTURAL
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José Antonio García (izquierda) y José Ignacio Lapido, el grupo musical 091, durante su actuacóión en el ciclo Así nacen las canciones, de El Corte Inglés, en abril de 2026.
ASÍ NACEN LAS CANCIONES El grupo español presenta su álbum Espejismo nº 9. José Ignacio Lapido y José Antonio García hablan de cómo surgieron en los años ochenta y se separaron en los noventa, pero regresaron con nuevo disco en 2019. Comparten su experiencia con su nuevo álbum 
2026-05-08 00:00:00

El amor, el arte y la música son los que, en estos tiempos confusos, mantienen viva la esperanza a la banda de rock española 091. Lo confirman en su segundo disco de su nueva etapa, Espejismo nº 9, tras un parón de veinte años. José Ignacio Lapido (composición y guitarra) y José Antonio García (voz y armónica) fueron invitados al ciclo Así nacen las canciones de Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, en la sala madrileña de Callao.

Defender su fidelidad musical, desde que empezaron en 1982, y no plegarse a las modas de los años ochenta y noventa del siglo XX, los llevó a disolver la banda que hoy completan Tacho González (batería) y Jacinto Ríos (bajo). Los granadinos grabaron siete álbumes entre 1984 y 1996, cuando se retiraron. Regresaron en 2016 con la gira Maniobra de resurrección, convertida después en disco y vídeo, y volvieron al estudio en 2019 con La otra vida y en 2026 con este Espejismo nº 9. De este periplo vital y artístico hablaron con Fernando Neira, de cuyo encuentro surge este Diccionario 091 (Mira el vídeo completo AQUÍ):

 

Vieja escuela

José Antonio García. Somos de la vieja escuela. Nacimos como banda en el año 82.

José Ignacio Lapido. Formamos parte de una tradición larga que ya no viene solo del rock and roll, sino que se aleja en el tiempo. Nos sentimos deudores de los bluesmen primigenios, de los que había en el Delta del Mississippi, a principios del siglo XX, y luego de los ya electrificados de la escuela de Chicago. Nos sentimos un eslabón más de esa cadena de tradición musical.

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Orígenes: TNT y Al-Dar

García. Veníamos de dos bandas, Jose de Al-Dar y yo de TNT. La primera vez que nos vimos fue en un bar del barrio de San Juan de Dios, cerca de donde vivíamos. Conocía al dueño y me dijo que en la gramola había un disco de Al-Dar. Y lo escuché. Jose era más esquivo. Fue Tacho el que habló más conmigo y me invitó a un ensayo en Colinas Bermejas, en un chalet de su tío Paco, que fue nuestro mánager después. Terminaron de tocar, yo me quedé allí y me dijeron: ‘Oye, ¿por qué no tocamos algo juntos?’. La canción que nos sabíamos era My Generation de los Who.

Lapido. Yo le había echado el ojo porque nos movíamos por el mismo barrio. Era inevitable, porque iba con una chaqueta amarillo limón. En esa época no se iba con eso tan colorido. Es que en Granada éramos cuatro los que llevábamos pinta punk y nos miraban por la calle. Yo iba de negro.

Comerse el mundo

Lapido. Cuando eres joven tienes esa vehemencia, esa soberbia, que en un momento dado puede estar bien, porque sin ese creerte que te vas a comer el mundo, te quedas en tu casa y no lo intentas. Creímos que nos íbamos a comer el mundo. Lo que pasa es que al entrar en el negocio te das cuenta de que las cosas no son como pensabas.

García. Y te vas llevando desengaños cuando vas conociendo todo el sistema.

Lapido. Mantuvimos esa primigenia esperanza poco tiempo. Cuando empezamos en la compañía discográfica DRO, que era pequeña por aquel entonces. Después pasamos a Zafiro, que era un poco mayor. Había sido grande en los 60 y en los 70, con grandes nombres de la música española como Los Brincos, Tequila, Mocedades o Serrat. Pero cuando entramos nosotros, la cosa ya estaba en decadencia. Ahí vimos que iba a ser difícil.

Sin hacer caso a las modas

Lapido. Con Zafiro no nos fue bien, no solo ya porque la compañía lo hiciera mejor o peor, sino porque vimos que el gusto mayoritario iba cambiando cada dos o tres años. Nosotros, quizá, no teníamos ni la capacidad ni la voluntad de adecuarnos a ese movimiento pendular de las modas.

Nos habíamos metido en esto porque nos gustaban los discos de los Kinks, de los Who, de los Beatles, de los Creedence, de los Ramones. Veíamos que las modas de los ochenta se iban alejando cada vez más de lo que a nosotros nos gustaba.

No es que nos sentáramos un día a hablarlo y dijéramos: “Nos vamos a mantener en nuestra línea”.

García. Teníamos un criterio claro.

Lapido. Otros compañeros de generación fueron adaptándose a algunos movimientos.

García. Pero teníamos problemas con la compañía. Cada disco que sacábamos intentaban hacerlo como el grupo que estaba de moda. Siempre estábamos luchando contra eso, porque queríamos ser nosotros, no ser como el grupo que estaba de moda.

 

 

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Joe Strummer y The Clash

Lapido. Vinimos a Madrid muy ilusionados. Joe Strummer se había postulado a ser el productor, mientras estábamos grabando las maquetas preparatorias en Granada. Cuando nos reunimos con los de la compañía se lo dijimos y quedaron en silencio, luego: “¿Quién es Joe Strummer?”. Pues el cantante y líder de los Clash, les contestamos. “¿Quién?”. No tenían ni idea de quién era. Entonces, mandaron a comprar un disco, les subieron London Calling. Lo que les llamó la atención fue que los editaba CBS, una multinacional. Con Zafiro grabamos cuatro discos y al quinto dijimos, ni a vosotros ni a nosotros nos conviene seguir juntos. Lo dejamos.

Separación y resurrección

García. La separación la vimos como algo natural, en el 96. Entonces sí me di cuenta de que teníamos mucho público. Veinte años después, la vuelta con Maniobra de resurrección fue un éxito, cuarenta conciertos. Parece que la gente nos dio una recompensa.

Lapido. Siempre hemos sido un poco descreídos de nosotros mismos. Esa soberbia que teníamos se nos fue apagando, hasta transformarse en lo contrario, en dudar siempre de nuestra capacidad. Carlos fue quien nos convenció, quien nos hizo reafirmar la creencia en nosotros mismos y en que podía funcionar.

Las redes sociales, que tienen muchas cosas criticables, sirvieron para reactivarnos. Se crearon grupos de seguidores y un caldo de cultivo para que la reunificación de los ceros fuera exitosa.

Estábamos un poco asustados pensando en que no sabíamos si íbamos a llegar al nivel.

García. Jose no había bajado el nivel, ni de composición ni como letrista. Con el disco La otra vida, de 2019, dijimos: “Estamos aquí”. Pero vino la pandemia y se quedó ahí un poco entre medias.

Lapido. Con Espejismo nº 9 esa duda de cómo vas a ser recibido estaba ahí. Lo que pasa es que desde los primeros ensayos nos pusimos a trabajar y vimos que había un material de altura.

Confusión y esperanza

Lapido. Vivimos tiempos de confusión. Las pocas certezas que uno tenía se tambalean. Lo que nos hace mantener la esperanza es lo mismo que ha sostenido a la humanidad durante siglos. Hemos vivido tiempos malísimos de guerras mundiales y, más atrás, epidemias y desastres absolutos que han hecho que la humanidad se cree una coraza de nihilismo, quizás. Lo que nos hace mantener la esperanza, a mí particularmente, son cosas como el amor y el arte. El arte puede salvarnos de muchas cosas, y la música forma parte de eso.

 

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