Cine/TV

Álvaro Cervantes: “Actuar es un toma y daca constante”

LUIS MANRIQUE RIVAS
1774276436_AmbitoCultural-2026-portada-cine-marzo23-mividaenpeliculas-alvaro-cervantes.jpg
Álvaro Cervantes durante a entrevista en el ciclo Mi vida en películas, de Ámbito Cultural, en 2026.
MI VIDA EN PELÍCULAS El ganador del Goya a Mejor Actor de reparto 2026 por la película Sorda recuerda sus inicios en la televisión y el cine, hace 20 años. Es uno de los rostros más presentes en las últimas décadas
2026-03-23 00:00:00

Álvaro Cervantes (36 años, Barcelona, 1989) fue un niño tímido que soñaba con ser payaso y sentía una gran atracción por la música. En la adolescencia, al acompañar musicalmente una obra de teatro del instituto, le pidieron que saliera a escena con una máscara. Entonces lo tuvo claro: si actuar podía ser una profesión, quería dedicarse a ello.

Dos décadas después, en 2026, acaba de ganar su primer Goya como mejor actor de reparto por Sorda. A lo largo de su carrera también ha sido nominado como actor revelación por El juego del ahorcado (2009) y como actor de reparto por Adú (2020), consolidándose como uno de los intérpretes más presentes del cine y la televisión.

Con 22 películas y 16 series de televisión, Cervantes es el invitado del ciclo y pódcast Mi vida en películas, organizado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés, junto a la revista Cinemanía y AISGE. En la conversación con Andrea Gutiérrez Bermejo, redactora jefa de Cinemanía y colaboradora de Historia de nuestro cine (RTVE), comparte su trayectoria artística. De este encuentro surge el siguiente Diccionario Álvaro Cervantes (puedes ver el vídeo completo aquí).

OwjJZ5e6T4s

Lo más difícil de actuar en lengua de signos

En Sorda, lo más difícil fue conectar con lo que realmente es la actuación, que es estar presente. La clave de la interpretación es escuchar al compañero o compañera, porque le das tu actuación y lo que te devuelve, te modifica, es un toma y daca constante. Y, realmente, con la lengua de signos eso solo puede ser así, tienes que estar atento.

 

Mi sueño de payaso

Entré en la actuación por una mezcla de varias cosas que se complementan: de niño decía que quería ser payaso, me encantaba todo lo que tuviera que ver con el espectáculo, aunque era muy reservado, muy correcto; pero una parte de mí tenía la necesidad de ser visto. Más tarde hice música y me gustaba el dibujo. Al cole llegó la primera profesora de teatro propiamente dicho y me convocaron para la Commedia dell'Arte porque querían un acompañamiento musical. Al final, necesitaban unos cameos para cerrar la obra y me pidieron que saliera con la máscara del Capitano, que es un personaje muy potente. ¡Flipé! Al año siguiente me apunté a teatro y todos mis amigos y mis amigas y se montó un grupo enorme. Hicimos un Cyrano de Bergerac. Hubo una fiesta de estreno “y ahí, en ese momento, dije: ‘Si esto es una profesión, quiero que sea la mía”.

 

El gusto de ser otro

Desde niño era muy fan de La máscara de Jim Carrey. La cosa era ser otro, de alguna forma romper las reglas establecidas. Vi que eso me hacía muy bien, me gustaba. Sentía que era un espacio seguro para romper con la corrección, con las normas.

 

pt-3 ps-3 pe-3 pt-md-3 pt-lg-3
kT_jt_lK8hc

Veinte años de pasión

Llevo veinte años en la profesión y siento la misma pasión y curiosidad que cuando empecé. De muy joven tenía un arrojo brutal que ahora me daría más pudor. Recuerdo que hice Abuela de verano, con 16 años, a través de un cartelito de una escuela de teatro en Barcelona, El Timbal. Después me presenté a un casting sin avisar. Esa pasión es la clave. Es la gasolina. Pienso que todavía hay algo y que vivo de esos restos.

 

La película que me hizo clic

La película que me hizo querer entender lo que era el cine fue Ciudad de Dios. Del cole nos llevaron a los Verdi de Barcelona y la vi en versión original, y me generó mucho misterio: ese inicio tan de verdad, esos chavales, tanta vida. Me surgió la pregunta de cómo habían hecho eso; cómo era posible ese nivel de verdad. A partir de ahí me enganché al cine más adulto en versión original y me interesaron las historias.

 

Mis primeros pasos en el cine

Mi primer año de universidad coincidió con el rodaje de El juego del ahorcado. Era mi primer protagonista. En ese momento seguía en Barcelona, no me había mudado a Madrid. La universidad se me empezaba hacer un poco complicada. En un momento me dije: “Me tengo que centrar en la interpretación”. Ahí fue cuando conocí a mi maestro Fernando Piernas. Empecé a entrenar muy focalizado en el asunto del actor, en la técnica. Encontré el lugar donde sentirme tranquilo y seguro en este oficio.

 

Mi primera nominación al Goya

Mi primera nominación a los Goya, por El árbol de ahorcado, fue muy fuerte. Aún iba a la universidad y, cuando tomaba el metro, veía los carteles con mi cara y la de Clara Lago. Esa nominación la sentí como un gran abrazo de la profesión, como una gran bienvenida. Maribel Verdú o Javier Cámara me trataron muy bien. Creo que el trabajo que ellos tienen en pantalla tiene que mucho que ver con su humanidad.

 

pt-3 ps-3 pe-3 pt-md-3 pt-lg-3
SBX-10ldyZM

Mi querido Pollo

El personaje de Pollo, en Tres metros sobre el cielo, fue increíble. Con Mario Casas ya nos conocíamos de nuestros pinitos con anuncios de chicles. Esa película caló tanto porque había un director creyendo profundamente en ella. Pollo es el mejor amigo de Mario en la peli. Su repercusión fue muy fuerte. Todavía me llaman así. Incluso en Nueva York hubo gente que me reconoció en la calle y quiso hacerse selfies conmigo.

 

Mario Casas

Mario es una persona con mucho carisma y con ese flow. Ha tenido un carrerón y ha sido muy valiente con los personajes, unos son increíbles. Creo que se le ha reconocido más tarde de lo que se le tendría que haber reconocido.

 

He aprendido de…

Me impresionó trabajar con Luis Tosar en Los últimos de Filipinas. La humanidad de Luis es expansiva, es una locura, es muy buen compañero y te ayuda.

Con Saoirse Ronan en Hanna, dirigida por Joe Wright, es estupenda. Fue una escena de un beso. Viví una experiencia increíble. Y Joe Wright trabaja desde lo positivo. Nunca decía no. En las secuencias era todo “Yes, Great, another one”.

A Peter Dinklaje, Tyron Lannister en Juego de Tronos, lo conocí en el cortometraje del anuncio publicitario La vida nuestra. Me hizo mucha ilusión conocerlo, pero, sobre todo, que lo dirigiera Raúl Arévalo.

 

No me pierdo una peli de…

Jacques Audiard me ha chiflado desde siempre. Lo descubrí con De latir, mi corazón se ha parado. Y Romain Duris se convirtió en un referente como actor.

A Fatih Akin lo descubrí con Contra la pared. Conecté mucho con eso, también tiene mucha sensibilidad.

A nivel español me encantaría trabajar con Pilar Palomero, por ejemplo.

Alauda Ruiz de Azúa me encanta. He tenido la oportunidad de trabajar con ella en la comedia romántica Eres tú y fue un gusto muy grande. La carrera de Alauda es muy estimulante para la profesión, la industria y el público.

 

pt-3 ps-3 pe-3 pt-md-3 pt-lg-3
bYWFA0n4-Kw

¿Dirigir?

Contar historias y todo lo que tenga que ver con la imagen me encanta. Si pasa será cuando haya una historia que me posea, que tenga mucha necesidad de contar. Por ahora no. Igual dentro de unos años digo: “No, yo quiero dirigir y no tengo por qué encontrar algo que me atraviese por completo”. Le tengo mucho respeto a la dirección y a la escritura.

 

pt-3 ps-3 pe-3 pt-md-3 pt-lg-3