Cuando las camisetas del Mundial de Fútbol se convirtieron en moda retro y estilismo urbano
Del amarillo festivo de Brasil al rojo de España, o al blanco germánico atravesado por la bandera nacional. Los diseños de las selecciones nacionales de fútbol de los años noventa han encontrado una nueva vida lejos de los estadios, al convertirse en una prenda habitual del estilo urbano.
El Mundial de Fútbol 2026, del 11 de junio al 19 de julio, en México, Canadá y Estados Unidos, consagra el salto de estas camisetas a la calle por la vía del prêt-à-porter y de una estética impregnada de nostalgia y referencias vintage, especialmente las de las selecciones que participaron en los Mundiales de los años noventa. Sobre todo, para la gente joven, aficionada o no a este deporte, lucir el diseño de cualquier selección se ha convertido en una tendencia. En este proceso han tenido un protagonismo esencial las mujeres, que las han incorporado a sus estilos cotidianos.
La transformación ha sido tan profunda que las camisetas retro se han convertido en una nueva línea de negocio para las grandes marcas deportivas y para el mercado vintage. Es el llamado blokecore, la estética futbolera en el estilismo cotidiano como resultado de un proceso sociocultural.
Camiseta de la selección española de fútbol de 1994. /El Corte Inglés
Las grandes marcas deportivas como Adidas o Nike ofrecen dos diseños: el profesional, la versión Authentic (muy ajustada y tecnológica para el jugador) y la de moda, la versión Fan/Stadium, con una confección y unos diseños más pensados para la estética urbana, donde dominan las prendas más holgadas para llevar en la calle, en festivales de música, en las discotecas, en los “tardeos” o en combinación con otras prendas de moda urbana. A ellas se han sumado tiendas vintage e incluso firmas de lujo que han contribuido a revalorizar diseños históricos de selecciones y clubes.
Según el periodista especializado en moda Rafa Cervera, en un artículo de la revista española El País Semanal, el término se popularizó gracias a Brandon Huntley, un joven estadounidense que trabajaba en una tienda de ropa usada y aficionado al fútbol y al videojuego FIFA, que comenzó a utilizar la palabra “bloke” en publicaciones de TikTok vinculadas a esta estética.
Esta moda ha tenido un proceso relativamente rápido en la última década. Ha venido de la mano de factores relacionados con cambios sociales, culturales y tecnológicos. Surgió en un contexto de creciente diversidad estética, donde conviven estilos, referencias y formas de expresión muy diferentes. La pluralidad propia de estos tiempos.
Camiseta vintage de la selección de fútbool de Alemania en los años noventa. /El Corte Inglés
Motivos de lo retro
Este nuevo juego de la moda cuenta con varios aliados:
- Las zapatillas de deporte. La gente empezó a primar la comodidad y las zapatillas pasaron de ser un calzado casual a convertirse en objetos de colección y, en algunos casos, de lujo. Más tarde se popularizaron y comenzaron a comercializarse en todos los rangos de precios. Con un mensaje adicional: frescura, versatilidad y juventud.
- La flexibilización de los códigos de género en la moda y la progresiva desaparición de las etiquetas tradicionales entre lo masculino y lo femenino. Las mujeres han desempeñado un papel fundamental en la incorporación de estas camisetas a su armario.
- La popularización del fútbol femenino.
- La revolución del canon de la moda que favorece la convivencia de todas las estéticas y las combinaciones.
- La revisión que están haciendo los millennials y la generación zeta de los años noventa.
- Internet, las redes sociales y los influencers que dan la última puntada al dar visibilidad a ese eco nostálgico que combina igualdad y ruptura de canon.
Socarates, capitan de la selección de Brasil en el Mundial de Fútbol de España 1982.
Evolución histórica de los uniformes
Para entender por qué estas camisetas conquistan a más personas conviene observar cómo ha evolucionado su diseño a lo largo de la historia: de los pantalones a la rodilla a los súper cortos, de las camisetas holgadas a las ajustadas, de los diseños lisos a los estampados. Esta es la historia de su evolución:
De 1932 a 1958. Primaban los diseños funcionales en algodón. Pantalones a la rodilla y camisetas manga largas, estilo polo. Holgadas.
De 1962 a 1966. Es un periodo de transición: empiezan a usarse pantalones cada vez más cortos y las camisetas manga corta.
De 1970 a 1986. Los pantalones son muy cortos y las camisetas se hacen con materiales sintéticos que se amoldan al cuerpo. La diversidad de colores se afianza en el Mundial de México 70. Todo responde a la revolución social y cultural de la época, que impulsa las prendas ajustadas, y a la llegada del televisor en color. Los diseños de las camisetas incorporan elementos como rayas, escudos y logotipos comerciales.
De 1990 a 1998. Llega la revolución y el atrevimiento, tanto en diseños, figuras y colores. Los países afianzan sus señas de identidad en las equipaciones.
De 2002 a 2014. Las camisetas se hicieron cada vez más ceñidas para evitar que jugadores de equipos rivales los agarraran. Es la era de las camisetas térmicas. El pantalón largo y ancho se impuso. Se impone la camiseta manga corta.
De 2014 a 2026. Los pantalones ya no son ni tan holgados ni tan ceñidos. Los tejidos ultraligeros se imponen.
Camisetas oficiales de las selecciones de fútbol del Mundial de 2026 de Bélgica (izquierda) y Brasil. /Tienda oficial FIFA
El Mundial de 2026, la edición 22, es el más grande en cuanto a número de equipos (48) y partidos (104). Los equipamientos oficiales hacen guiños a diseños, figuras o estampados de los atrevidos años noventa.
La popularidad de las camisetas retro de las selecciones nacionales revela hasta qué punto las fronteras entre deporte, moda y cultura popular se han difuminado. En una época marcada por la convivencia de estilos y referencias, estas prendas han dejado de ser un símbolo exclusivo de la afición futbolística para convertirse en un elemento más del lenguaje estético contemporáneo.
Este Mundial confirma así que muchas de aquellas equipaciones de los años noventa ya no pertenecen solo a la historia del fútbol, sino también a la de la moda. Su regreso no responde únicamente a una cuestión de diseño: refleja también la capacidad de reinterpretar el pasado y adaptarlo a nuevas sensibilidades culturales, al conectar generaciones dentro y fuera de los estadios.