Del Thyssen al Botánico: veintiún poetas en un viaje de arte y poesía
Frente a los cinco siglos de La anunciación, de Bernhard Strigel, y bajo cinco tilos aún deshojados por el invierno, Massiel y Hugo Mujica dieron inicio y cierre a la programación del Día Mundial de la Poesía 2026 en museos, organizada por Ámbito Cultural y La Piscifactoría Laboratorio de Creación. La artista española abrió la jornada en el Museo Thyssen-Bornemisza, mientras que el poeta argentino la concluyó en el Jardín Botánico de Madrid. Entre ambos, 21 poetas llenaron de voces y ritmos el recital.
El reloj marcaba las doce cuando la poesía llegó entre las obras del siglo XVI en la galería Villahermosa del Thyssen. El silencio del museo se mezclaba con el murmullo de la gente, y Gonzalo Escarpa, coordinador del ciclo #LdeLírica y conductor del acto, dio la bienvenida:
“Les digo que no vivimos en tiempos convulsos, somos seres convulsos. Yo les digo que no necesitamos la poesía, porque somos seres poéticos. Yo les digo que no necesitamos amor, compasión y esperanza, porque somos esperanza y amor y compasión. Yo les digo que debemos detenernos para poder sentir el latido del mundo. Para eso hemos venido hoy aquí. Nuestra única herramienta es el lenguaje. Nuestra única defensa somos nosotros mismos. Yo les digo que hablamos el idioma de la poesía y yo les pido que la escuchen”.
Massiel al lado del cuadro La anunciación, de Bernhard Strigel, en el Museo Thyssen, de Madrid. /WMagazín
A un lado de La anunciación, de Strigel, apareció Massiel, una de las pioneras en cantar la poesía en España. Inauguró la jornada evocando emocionada las bondades y los milagros de la poesía:
“Una maravillosa profesora, que por un lado nos enseña a comprender la realidad y por otro nos acerca al misterio. Ella nos enseña a entender lo distinto, a convivir con todos los lenguajes posibles, a comprender y valorar todas las utopías y todos los sueños. Por eso la poesía se disfraza de música, de teatro, de pintura, de todas las artes reunidas en torno al lenguaje, que es nuestra forma de conocernos y de reconocernos. Una forma torpe, engañosa, pero también capaz de la más alta metáfora, capaz de definir lo indefinible”.
Massiel recordó, orgullosa y agradecida, que ha cantado letras de poetas y compositores como José Agustín Goytisolo, Luis Eduardo Aute o Bertolt Brecht. Luego, recitó un poema de este último, a quien dedicó un disco en 1972: Recuerdo de Marie A., en una traducción de Jenaro Talens y Jesús Munárriz:
En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito…
Bajo la luz tenue de la galería, Massiel no olvidó poemas de Juan Ramón Jiménez o José Manuel Caballero Bonald.
El poeta Javier Lostalé recita uno de sus poemas en la galería Villahermosa, del Museo Thyssen, de Madrid. /WMagazín
Tras los aplausos por la lectura de estos clásicos, tomó la palabra el primer grupo de poetas invitados al Thyssen. Alicia Louzao, Ángel Solo y Javier Losalé compartieron sus versos, entre ellos los de Lostalé que decían:
Ser un príncipe de nadie
es la aventura más hermosa.
Tumbado abrir la ventana
y posar los ojos en la línea del horizonte
hasta que en ellos tiemble el mar,
es un saber tan hondo
que torna infinito
el latido auroral del deseo,
y un pulso sin cuerpo
todo en su numen abraza…
El cantante Amauro Mauri en el Museo Thyssen, de Madrid, en el Día Mundial de la Poesía 2026. /WMagazín
Este primer capítulo de poetas terminó con la guitarra de Amauri Mauro, quien interpretó unos poemas inspirados en el gaditano Stewart Mundini:
Me importan más tus risas que el llanto
Me importa más sentirte que tenerte
Me importa más tu calma que mi espanto.
Me importa más tu tiempo que mi espacio…
La poeta Marga Clarck en el sala del Siglo XVII del Museo Thyssen, de Madrid. /WMagazín
Y empezó la peregrinación de los amantes de la poesía viva. Caminaron en silencio por dos largas galerías del museo, hasta llegar a la segunda estación poética: la Sala 24, donde se exhiben obras del siglo XVII de la pintura francesa e inglesa. En este espacio presidido por el retrato de sociedad de David Lyon (1825), del británico Thomas Lawrence, se escucharon las voces de Bruno Lastra, José Félix Valdivieso, Bernard Engel, Sebastián Fiorini, Marga Clark y Charo Fierro:
Salgo por los vencidos.
Alabados sean los vencidos,
los que tienen el alma amordazada
entre las costillas rotas.
Las manos generosas imputadas,
la lengua y la dignidad partida,
los vencidos,
los que escupieron flores negras
en sus almohadas…
La poeta María Gómez Lara en la salsa de los pasisajes expresionistas del Museo Thyssen de Madrid, en marzo de 2026. /WMagazín
Tras los aplausos, los asistentes descendieron por las escaleras hasta la tercera parada donde aguardaban paisajes expresionistas de la Sala 34, con obras de pintores como Claude Monet, Auguste Renoir, Edgar Degas, Camille Pissarro, Berthe Morisot o Paul Gauguin. Se escucharon las voces de Emilia Conejo, Raquel Vázquez, María Gómez Lara, Rosa Navarro, Alino Uceda y una sorpresa musical con Carolina Muñoz. Antes de la sorpresa musical, María Gómez Lara recitó un poema dedicado a Frida Kahlo, una de las grandes artistas latinoamericanas del siglo XX:
si pudiera pintar como Frida Kahlo
tendría muchos bocetos para los huesos rotos
primero a lápiz
luego iría agregando
los colores
ensayaría siluetas
volvería a empezar
cruzaría líneas y contornos
hasta dar
con la forma exacta de la herida
entonces
probaría
todas las distintas
tonalidades del rojo
para el cuerpo ensangrentado
hasta encontrar
ese matiz justo de lo frágil…
El gruo de poetas que participaron en el Día Mundial de la Poesía 2026, que organizó Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, en el Museo Thyssen de Madrid. Al fondo los cuadros Mujer en el baño, de Roy Lichtenstein, y de Vivien, de Alex Katz, /WMagazín
La última parada en el Thyssen tuvo como testigos al arte del siglo XX norteamericano de posguerra, en la Sala 48. Delante de Mujer en el baño, de Roy Lichtenstein, y de Vivien, de Alex Katz, los poetas Arturo Martí, María Pastor, Pablo Rosal y Verónica Aranda, leyeron sus poemas. Aranda recordó las palabras del poeta clásico griego Simónides de Ceos: “La pintura es una poesía muda y la poesía es una pintura que habla”. Luego recitó un poema dedicado a Georgia O’Keeffe presente en la colección del museo como un eco del diálogo perfecto entre poesía y arte.
Los poetas Pablo Rosal (izquierda), Hugo Mujica (centro) y Gonzalo Escarpa en el Real Jardín Botánico, de Madrid, en el Día Mundial de Poesía 2026. /WMagazín
La última parada en el Thyssen tuvo como testigos al arte del siglo XX norteamericano de posguerra, en la Sala 48. Delante de Mujer en el baño, de Roy Lichtenstein, y de Vivien, de Alex Katz, los poetas Arturo Martí, María Pastor, Pablo Rosal y Verónica Aranda, leyeron sus poemas. Aranda recordó las palabras del poeta clásico griego Simónides de Ceos: “La pintura es una poesía muda y la poesía es una pintura que habla”. Luego recitó un poema dedicado a Georgia O’Keeffe presente en la colección del museo como un eco del diálogo perfecto entre poesía y arte.
La peregrinación de poetas y amantes de la poesía cerró con más aplausos esta estación, salió del museo, avanzó por el Paseo del Prado y hasta alcanzar el Real Jardín Botánico. Allí, casi al final de las coloridas parcelas de flores, arbustos y árboles, aguardaba la Glorieta de la Niña, con la escultura de una niña sosteniendo una dalia, rodeada de cinco tilos.
El poeta Pablo Rosal en la celebración del Día Mundial de la Poesía 2026 en el Real Jardín Botánico de Madrid. /WMagazín
El dramaturgo y poeta Pablo Rosal, acompañado por el trino de algunos pájaros abrió la última estación de esta jornada con cuatro cuartetos, el primero de los cuales decía:
Quien recita un poema
habrá pedido todos los permisos a la vida
y se ofrecerá como ejemplo de persona,
como ejemplo de voz,
como ejemplo de cuerpo,
ser es ofrecerse…
El poeta argentino Hugo Mujica recita sus poemas en el Real Jardín Botánico, de Madrid, en el Día Mundial de la Poesía 2026. /WMagazín
El momento más esperado llegó con Hugo Mujica, “el poeta que empezó a escribir poesía tras escuchar”. El ambiente se volvió más íntimo y silencioso. Con voz suave y clara, fue desgranando sus versos como si fueran la liberación de un secreto:
El poema, el que anhelo,
al que aspiro,
es el que pueda leerse en voz alta sin que nada se oiga.
Es ese imposible el que comienzo cada vez,
es desde esa quimera
que escribo y borro.
*
La noche
ya se escucha grillos
y ahora es el
viento
el que aleja o arrima el temblar
de lo que se inclina.
Hoy, en este valle,
bajo esta luna,
supe que el viento no pasa,
supe que siempre está llegando.
*
Como dijo Gonzalo Escarpa: “Ustedes son lectores, aunque no lo parezca, no son escuchadores. Están leyendo lo que estos poetas están publicando en el viento, como hacía Homero. La poesía no está hecha para vivir en un libro, lo pasa mal en un libro”.
El poeta Gonzalo Escarpa en el Jardín Botánico de Madrid en la celebración del Día Mundial de la Poesía 2026. /WMagazín