Cultura y moda

Dios hoy: la espiritualidad que nace de la interioridad

WINSTON MANRIQUE SABOGAL
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Detalle de la vidriera de una iglesia.
Ramón Andrés, Victoria Cirlot y Pablo d'Ors debaten sobre la tendencia de una imagen renovada de Dios y los motivos que parecen llevar a la gente a buscar una nueva espiritualidad
2026-04-03 00:00:00

Búsqueda, experiencia e interioridad marcan la nueva espiritualidad que recorre el mundo cuando se habla de Dios. Este fenómeno surge en un contexto de desplome global y creciente individualismo. Así lo explican Ramón Andrés, filósofo, poeta y musicólogo; Victoria Cirlot, especialista en el medievo y simbolista; y Pablo d’Ors, sacerdote y escritor. Los tres participaron en la sesión Dios, hoy, dentro de las VIII jornadas de Hotel Florida 2026, en la sala Callao de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, en Madrid. (Puedes ver el video AQUÍ).

El origen de este cambio de paradigma podría estar en Friedrich Nietzsche, a finales del siglo XIX. “¿Qué quería decir con ‘Dios ha muerto’?”, se pregunta Victoria Cirlot, y ella misma se responde:

“Probablemente quería decir que lo que ha muerto es la imagen de Dios, eso es lo que quería decir Nietzsche. La imagen de Dios ha muerto, ya no nos sirve el anciano con barba blanca. Necesitamos otra imagen de Dios. Y, quizá, lo que se está construyendo en estos momentos es esa otra imagen de Dios. La que necesitamos, la que está de acuerdo con esa construcción nueva de la interioridad”.

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De izquierda a derecha: Ramón Andrés, Pablo d'Ors y Victoria Cirlot, en enero de 2026, en el ciclo Hotel Florida, de Ámbito Cultural de El Corte Inglés. /Foto Celia Bsoul - Ámbito Cultural

Para Ramón Andrés, la búsqueda de ese concepto es la búsqueda de algo profundamente experiencial: “Todo va hacia un tipo de sociedad, pero es algo puntual; es la necesidad de alguna salida. La religión, en parte, se ha desplomado, como se han desplomado tantas cosas. El mundo se ha desplomado”.

El filósofo señala que vivimos en un mundo está lleno de solitarios que buscan, aunque, “quizá no saben qué, pero están buscando algo, porque estamos en una sociedad muy cuarteada por el individualismo, lo que nos hace muy deterministas. Entonces, toda idea de trascendencia está muy acotada, muy limitada por esa mirada individualista, autorreferencial, subjetiva”.

Pero este interés por Dios o por lo espiritual no es casual, afirma Pablo d’Ors. Está convencido de que se vive “un paradigma materialista y racionalista que se está abriendo a algo nuevo que yo llamo el paradigma de la interioridad. Empezamos a darnos cuenta muchos de nosotros, quizás una minoría, pero una minoría significativa, de que el único fundamento para hacer algo sólido es lo interior, es en el interior”.

Esta explicación lleva al sacerdote a creer que sí hay un despertar de conciencia. Y apoya su opinión en las listas de los libros más vendidos en España donde abundan títulos sobre temas espirituales. “No deja de ser revelador. No creo que sea algo meramente intelectual o meramente teórico o el concepto, sino, como ha dicho Victoria, una sed experiencial”.

Se refiere a las palabras de Victoria Cirlot cuando dice que “lo que interesa, realmente, a la gente de hoy cuando se habla de Dios es la experiencia en este momento, como interesó a principios del siglo XIII. ¿Y por qué sé esto? Pues porque ¿cómo es posible que las mujeres escribieran? Las mujeres escribieron porque a los hombres les interesó que las mujeres escribieran en el siglo XIII. ¿Y por qué escribieron ellas? Porque ante esa crisis religiosa de lo que se trataba era de contemplar, y contemplaban asombrados muchos hombres del siglo XIII la experiencia. ¿Y por qué de la mujer? Porque ahí se hace un orden muy claro de cómo el mundo medieval existe y funciona: los hombres estudian, las mujeres tienen la experiencia de Dios. Los hombres conocen a Dios por los libros, por las discusiones teológicas, porque la aprenden en la universidad, las mujeres tienen la inspiración de Dios”.

La medievalista explica que el interés actual hacia Dios y lo espiritual habría empezado en el momento en que la religión y la mística “dejaron de ser eso tan horrible asociado, absolutamente, a la derecha política. Cuando se empezó a abrir, se comprendió que eso era algo importante, necesario. Y ahora estamos viviendo algo nuevo porque se ha popularizado”.

 

 

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La pregunta es: ¿Qué encuentra la gente ahí? Ramón Andrés no lo tiene claro: “La oferta es amplia”. Y aclara que lo primero que hay que saber es de qué se está hablando en realidad: “El Dios de la historia, que ha acompañado a una civilización, no existe, se está deshaciendo. Se puede hablar de una nueva espiritualidad o de un reencuentro, hay que buscar de otra manera”.

No duda en asegurar que esa interioridad imprescindible “a veces se confunde con una idea de subjetividad, y cuando Dios es subjetivo deja de ser Dios. Hay una dualidad y ahí es donde la idea de Dios queda ahogada. A lo largo de los siglos, esto ha sido una lucha en su camino. Es esa unión neoplatónica hacia el uno: unirte, perderte, desviarte, pensar la nada; algo muy complicado para una mente contemporánea que vive mecánicamente”.

El poeta va más allá y explica que incluso el concepto de libertad es mecánico: “Quizá la idea de Dios sea salirse de esa idea mecánica, determinista, taxativa, y entender, como un primer paso, a Dios como una ética, como un camino hacia el bien”.

Pablo d’Ors cita a Ortega y Gasset para hacer una propuesta contraria a la del filósofo español: “Él decía, ‘Yo soy yo y mis circunstancias’. Pues no, yo soy yo sin mis circunstancias. Así que, con independencia de que yo sea hombre, mujer, blanco, negro, culto, inculto, de derechas o de izquierdas, creyente o no creyente hay algo que nos hace comprender que nosotros somos. Eso es lo que uno descubre, esa es la palabra. Y si seguimos entrando en ese silencio, no solamente descubrimos que somos, que yo soy, sino que yo soy amor. ¿Por qué digo esto? Porque lo que uno descubre es esa experiencia, que la realidad no es adversa, ni mucho menos, ni siquiera neutra, sino que es propensa, es decir, que todo se conjura para que tú seas”.

 

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