El Robert Capa de los reportajes de guerra y el menos conocido como retratista de moda y de famosos
De los destellos de los disparos en las guerras a los flases de Hollywood. Es el arco artístico de Endre Ernö Friedmann, conocido como Robert Capa, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX y precursor del fotoperiodismo moderno. Su celebridad deriva de la cobertura que hizo de cinco guerras, entre ellas la de España (1936-1939), pero, también enriqueció la fotografía de moda, los retratos de artistas y estrellas del cine o los paisajes. Además, fue uno de los fundadores de la Agencia Magnum Photos, en 1947, junto a Henri Cartier-Bresson, David Chim Seymour, George Rodger y William Vandivert.
Un universo conocido y desconocido, a la vez, que se puede apreciar en la exposición Robert Capa. ICONS, del Círculo de Bellas Artes de Madrid, hasta el 25 de enero de 2026. Es una inmersión irrepetible en un mundo poblado de historia, emoción, debate, glamur y creación, en diferentes dimensiones del ser humano captadas en fotografías conmovedoras, tanto por la escena que retrata como por la mirada, el enfoque o la sensibilidad artística de la misma.
Son 250 piezas originales, publicaciones históricas y objetos personales procedentes de la Golda Darty Collection y de los archivos de la propia Magnum.
Robert Capa en la exposicón sobre su obra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. /Foto WMgazín
Nacido en Budapest en 1913, emigrante húngaro en Alemania, Robert Capa empezó muy joven su carrera y murió a los cuarenta años, en 1954, cuando pisó una mina en la guerra de Indochina. Antes había cubierto la Guerra Civil Española, la guerra chino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial y la primera guerra árabe-israelí.
Cuando vino a cubrir la Guerra Civil, Robert Capa se hospedó en el madrileño Hotel Florida, lugar de encuentro de muchos corresponsales extranjeros y de otros famosos como Ernest Hemingway, John Dos Passos o Martha Gellhorn. Y Hotel Florida es el nombre de las jornadas anuales sobre periodismo y literatura que organiza Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, en la sala Callao, de Madrid, precisamente en el lugar donde estuvo el hotel. Este año se realizarán del 26 al 31 de enero.
Lo mejor de Capa
Muerte de un miliciano, en la exposición Robert Capa. ICONS. /Foto WMagazín
Algunas de sus fotografías en blanco y negro han construido el imaginario colectivo de conflictos bélicos como es la de Muerte de un miliciano, símbolo de la Guerra Civil Española. Y, según Michel Lefebvre, comisario de la retrospectiva: “La del miliciano es la ‘Gioconda’ del periodismo porque encierra un gran misterio, un misterio total. No sabemos el día, ni el nombre del miliciano, ni si cae o muere”. Aunque todo indica que es una escenificación hecha por los soldados sobre un cerro de la localidad de Espejo, en Córdoba, donde no hubo enfrentamientos.
Foto de Capa el Día D, 6 de junio de 1944, de la Segunda Guera Mundial, en el documental sobre Robert Capa. /Foto WMagazín
Las inexplicables y poderosas escenas del Desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, en la Segunda Guerra Mundial… Otro misterio, porque Capa estuvo en la playa de Omaha, durante el desembarco del Día D, hora y media en pleno infierno de disparos y solo sobrevivieron nueve fotos de los diferentes carretes, las demás se le quemaron en la cámara de secado a la persona encargada de hacer el procedimiento.
Sala de vídeo de imágens de moda y turismo de Capa y de algunas de sus piezas personales. /Foto WMagazín
A medida que se avanza por la exposición con imágenes estremecedoras, en blanco y negro, sobre la crueldad del ser humano se llega a una faceta del color en la fotografía, de la que fue uno de sus pioneros, desde finales de los años treinta del siglo XX.
Un color que se aprecia, sobre todo, en la parte luminosa y lúdica de la vida: paisajes, escenas de moda, retratos de famosos.
Ingrid Bergman en la cima…
Gay Cooper hacia el estrellato…
Pablo Picasso en la gloria…
Truman Capote antes de ser Truman Capote…
“Capa redefinió lo que significaba ser reportero gráfico, y sus imágenes —poderosas, cercanas y humanas— no han perdido su capacidad de conmover al espectador”, destaca la exposición.