La “Ilustración oscura” avanza contra los ideales de la modernidad y la democracia
La “Ilustración oscura” es un movimiento antihumanista y antidemocrático que impugna los ideales que definieron a la Ilustración y que impulsaron la modernidad y la democracia contemporánea. La “Ilustración oscura avanza y amenaza algunos de los logros de convivencia y bienestar que han dado forma a un mundo que aspira a ser más igualitario, multicultural y civilizado.
Su avance tiene varias causas: la crisis económica desatada en 2008, el desencanto ante las grietas de la democracia, la anarquía de las redes sociales, el aumento del dominio del capitalismo, el poder del tecno-feudalismo, la ruptura de los consensos científicos y la aparición de determinados modelos de inteligencia artificial que, de alguna manera, parecen justificar una visión poshumanista.
Bajo este contexto se desarrolló la mesa redonda Quién teme a la Ilustración, en la que participaron el profesor de Filosofía Carlos Fernández Liria, autor de Contra la Ilustración oscura; el sociólogo César Rendueles, autor de Sociofobia y Redes vacías; y Marta Peirano, periodista y escritora experta en tecnologías informáticas y de vanguardia y coordinadora del ciclo El presente artificial, de Ámbito Cultural de El Corte Inglés. (Puedes ver la mea redonda AQUÍ)
De izquierda a derecha: César Rendueles, Carlos Fernández Liria y Marta Peirano durante la mesa redonda 'Quién tema a la Ilustración oscura', del ciclo El presente artiicial, de Ámbito Cultural, en junio de 2026.
Los tres expertos analizaron el auge de un aceleracionismo que, en algunas de sus vertientes, se vincula con el transhumanismo y que cuestiona los principios sobre los que se ha construido la modernidad: la razón universal, la democracia liberal y la idea de progreso humano. Un movimiento que, recuerda Marta Peirano, tiene entre sus principales miembros a:
“El filósofo aceleracionista Nick Land, gemelo oscuro de Mark Fisher, que asegura que el igualitarismo y la política democrática frenan la eficiencia y la evolución de los sistemas técnicos y capitalistas. El blogger e influencer Curtis Yarvin que dice que hay que reemplazar los ideales ilustrados de igualdad y soberanía popular por una lógica de autoridad, orden y gestión tecnocrática”.
La “Ilustración oscura” surge durante los primeros años de internet, en la primera década de los 2000, dentro del entorno de la globosfera, y entra en el mainstream en los últimos dos o tres años.
La frase más famosa de uno de sus padres fundadores, el británico Nick Land, es que “lo humano o la humanidad no va a sobrevivir al futuro inmediato”. Y lo dice, explica Peirano, “porque él siente que la humanidad es solamente un eslabón útil, pero obsoleto, en una cadena evolutiva del capitalismo; es decir, que, además, es incompatible con lo siguiente: las máquinas”.
A ello se suma, según Peirano, que Yarvin plantea que la democracia está muerta y no sirve para nada:
“Considera que la fórmula más ideal de gobierno sería una especie de gobierno empresarial de CEOs, que tengan un poder absoluto sobre empresas que sean como estados, pero que permitan que la gente entre y salga de ellos como en una empresa cualquiera. Es decir, que en lugar de democracias plantean una especie de estado donde no hay voto, lo que hay es la habilidad de marcharse”.
Un movimiento, insiste Peirano, “profundamente racista” que no cree en la igualdad al considerarla “una especie de mentira que nos hemos inventado como una ideología woke, que es como llaman a todos los principios básicos de la Ilustración”.
Una situación con la cual se convive desde hace mucho tiempo, lamenta Carlos Fernández Liria:
“Es algo que estamos viviendo. El programa político de la Ilustración fue derrotado desde el interior mismo de la Revolución Francesa, en 1789. El capitalismo triunfó contra la Revolución Francesa. Y ese capitalismo lo que hizo fue paralizar el programa político de la Ilustración haciéndonos creer que un ciudadano y un proletario podían ser la misma cosa. La verdad es que mientras la Ilustración esperaba una humanidad de ciudadanos, la historia nos traía proletarios; el capitalismo nos traía una proletarización de la humanidad en su conjunto”.
El profesor de Filosofía alza la voz sobre una de las cuestiones más señaladas por diferentes expertos:
“Vivimos en una dictadura en la que los poderes económicos tienen muchísimo más poder que el poder político. La Ilustración nunca llegó a cumplirse. Siempre fue el programa de la impotencia, por desgracia, porque la idea era muy buena. Pese a ello, mantuvo su carácter de ficción necesaria para conseguir algunas cosas.
Gracias a la Ilustración tenemos un derecho laboral, una sanidad pública, una escuela pública, el derecho internacional. Pero todo esto es lo que ahora la Ilustración oscura quiere quitarse de en medio. Es anarcocapitalista. Es una amenaza muy peligrosa”.
El surgimiento y el impulso de este movimiento, asegura César Rendueles, tiene mucho que ver con la crisis económica de 2008 y, después, con la crisis de la pandemia:
“Fue como el anuncio del ocaso del neoliberalismo. No de las privatizaciones, no del capitalismo, que siguen boyantes, pero sí del neoliberalismo como un proyecto colectivo que ofrecía un horizonte de futuro y una globalización que prometía concordia, prosperidad. Eso no se lo cree absolutamente nadie”.
Rendueles considera que esta crisis también afecta a la confianza en la democracia y en la soberanía popular:
“Era el experimento de la soberanía popular, de la democracia. Puede funcionar en comunidades pequeñas, pero no para una sociedad compleja”.
Algunas de las salidas a esta emboscada a los valores de la Ilustración y la democracia, según el sociólogo, están en asuntos ya conocidos:
“Por ejemplo, la contracultura de los años sesenta y los experimentos de libertad que tuvieron su reflejo después de 2008 en muchos lugares del mundo, también en España, como una salida buena a la crisis global de los mercados. Pero esos proyectos fueron derrotados y lo estamos viviendo.
La “Ilustración oscura” es una impugnación del Estado de bienestar, la sanidad pública y la educación pública. Es impugnar la Revolución Francesa, la modernidad, la democracia, el Estado de derecho. Creen que la democracia no funciona.
Estoy convencido de que la Unión Europea tiene la capacidad técnica, política y cultural para poner límites a todo esto. Legalmente sabemos cómo se hace”.
Marta Peirano deja en evidencia una de las capacidades de manipulación de este movimiento:
“Nick Land entendió que estas distopías serán utópicas, porque su fantasía es una fantasía aceleracionista hacia el fin de la humanidad, y quiere acelerar hacia la singularidad. Eso que para el resto ha sido una distopía, un mundo de máquinas donde delegamos todo lo importante a las máquinas, para Land es lo normal: que en algún momento se libren de nosotros porque nos considera ineficientes. Pues eso para Land es la utopía. Cree que cuanto antes nos quitemos de en medio más rápido será el progreso”.
Una de las formas de combatir el avance de esta oscuridad, recomienda Carlos Fernández Liria, es recurrir a un pilar fundacional de la modernidad:
“Hace falta volver a un respeto profundo por la Declaración de los Derechos Humanos y las instituciones republicanas que se inspiraron en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano en su momento. Por lo menos volver a tener respeto por los principios que estamos perdiendo”.
Entonces, el profesor de Filosofía recurre a un principio anterior a todo esto de la “Ilustración oscura” y que constituye a las personas y recuerda lo humano:
“El hombre habita poéticamente: no habitamos entre razonamientos, habitamos entre poemas. Los pueblos indígenas habitan en mitos, que siempre son largas canciones que se cantan. Y esa ha sido la atmósfera en la que ha vivido el ser humano siempre. La poesía.
Para que haya poesía tiene que haber cosas próximas y cosas lejanas. Si destruyes la proximidad, destruyes la lejanía, entonces la poesía es imposible. Han destruido por completo la poesía, a cambio tenemos los algoritmos”.