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Las incógnitas que rodean a Federico García Lorca: amor, descendencia y sepultura

WINSTON MANRIQUE SABOGAL
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Ilustración con Federico García Lorca (España, 1898-1936). /Ámbito Cultural
La periodista Marta González Novo da una conferencia con motivo de los 90 años de la muerte del poeta y dramaturgo español, asesinado un mes después de iniciada la Guerra Civil, en 1936. El debate historiográfico sigue abierto
2026-06-05 00:00:00

¿Dónde está enterrado Federico García Lorca? ¿Se enamoró de Emilia Llanos Medina? ¿Pudo existir un hijo? Las preguntas sobre la vida y la muerte del poeta español siguen suscitando nuevas investigaciones e interpretaciones casi noventa años después de su asesinato, ocurrido en agosto de 1936, un mes después del inicio de la Guerra Civil (1936–1939).

“Solo el misterio nos salva”, dijo el gran poeta, dramaturgo y director de teatro (Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898 – Alfacar, Granada, 18 de agosto de 1936) y, sobre el misterio de su existencia, reflexionó Marta González Novo, directora de Hoy por Hoy Madrid, de la Cadena Ser, y autora de la novela Una bañera de hojas secas (Plaza y Janés). La periodista dio la conferencia La pulsión de muerte de Lorca, en la sala Callao de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, de Madrid.

A partir de poemas, cartas, testimonios y estudios biográficos, González Novo repasó distintas hipótesis e interpretaciones sobre el poeta español más influyente del siglo XX. Su intervención se centró en aspectos que continúan generando debate entre investigadores y biógrafos.

La relación de la periodista con la obra de García Lorca comenzó a los once años, cuando le marcó la lectura de la obra teatral Mariana Pineda. Su interés aumentó, a comienzos del siglo XXI, con el libro Tumbas de poetas y pensadores, de Cees Nooteboom (Siruela), un recorrido fotográfico y literario por los lugares del mundo donde están enterrados grandes autores. Al terminar de leerlo, pensó: “¿Dónde está Lorca? ¿Dónde puedo ir a ponerle flores en su tumba?”. (Puedes ver el vídeo de la conferencia completa AQUÍ).

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¿Enamorado de Emilia Llanos?

Dentro de las casualidades que Marta González Novo relata, está la de que Ian Gibson, uno de los biógrafos más importantes de Lorca, le enseñó uno de los poemas menos conocidos: Alba, de abril de 1919. Nadie le había puesto música hasta entonces. Al cabo de un tiempo, Miguel Poveda, amigo de la periodista, le envió canciones de su álbum Enlorquecido donde interpreta ese poema.

Esa noche tomó de su biblioteca la biografía Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca, en edición de Marta Osorio (Comares). Abrió una página al azar y se encontró con el personaje de Emilia Llanos Medina: “Federico la definía como ‘la divina tanagra de Andalucía”. A partir de esa amistad intensa e intelectual, la periodista plantea la hipótesis de que, en aquel momento de definición de su identidad afectiva y sexual, en 1919 y ya en la Residencia de Estudiantes de Madrid, Lorca pudo sentirse atraído por una mujer que le resultaba fascinante y rompedora.

González Novo sospecha que Alba podría referirse a Emilia. El poema dice:

Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas!

¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.

Después, la periodista leyó la biografía Emilia Llanos Medina. Una mujer en la Granada de Federico García Lorca, de Lola Manjón (Comares) y le preguntó a la autora si Lorca estaba enamorado de Emilia Llanos. “Como biógrafa, yo sospecho que sí, hubo una fascinación mutua inicial, al menos en aquel momento”.

González Novo recuerda que el autor de Romancero gitano o Poeta en Nueva York, ya instalado en la Residencia de Estudiantes en 1920, atraviesa una etapa feliz y, según diversos biógrafos, comienza a vivir con mayor libertad su identidad afectiva y sexual.

 

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Marta González Novo (izquierda) y el actor Samu Buitrago que recita y lee pasajes de poemas y cartas de Federico García Lorca, en la sala Callao de Ámbito Cultural de El Corte Inglén, en Madrid, en mayo de 2026.

¿Existió un embarazo?

“Para completar esta ecuación”, González Novo se detiene en un terreno del que prácticamente no se ha hablado: ¿Hubo un embarazo que inspiró algunos textos de Lorca? Ninguna de las evidencias permite demostrar la existencia de un hijo común, aunque la periodista da unos datos para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Lola Manjón cita en su biografía una carta de Emilia Llanos a Lorca, del 31 de julio de 1923:

“El hijo espiritual de Emilia Llanos, aquel niño trágico como una pesadilla de Macbeth, se halla ya en la inclusa. Una lección para cortar todos los males que nos anunciaba con su venida”.

La periodista reconoce que esto abre muchos interrogantes sin respuesta. Lo cierto, aclara, es que Emilia Llanos se operó de estrabismo y viajó a Barcelona para una revisión, donde permanece cuatro meses y medio. Otro de los propósitos de ese viaje, “y esto lo cuenta la biógrafa es que, en aquel tiempo, Emilia empieza a huir y a rehuir de Federico”.

Lorca se queda en Granada donde, según González Novo, “empieza a trabajar de una forma obsesiva y compulsiva en Suite, en 1923, aunque no ve la luz hasta 1981. Lo hace en la casa de Valderrubio, donde se inspira para escribir La casa de Bernarda Alba, años después”.

En esos días, afirma la periodista, el poeta escribe a unos amigos: “Llevo obsesionado sin dormir trabajando 20 días y 20 noches de forma febril en el jardín de las toronjas”. Y algunos de los versos que escribió entonces dicen: “Mi jardín es el jardín de las posibilidades, el jardín de lo que no es, pero pudo y a veces debió haber sido. El jardín de las teorías que pasaron sin ser vistas y de los niños que no nacieron. Mis hijos no han nacido, pero me persiguen. Dentro de mis ojos se abre el camino hermético de las simientes que no florecieron. Jamás nació, jamás. Pero pudo brotar”.

Fue un verano tan febril que Federico escribió el poema Cancioncilla del niño que no nació:

¡Me habéis dejado sobre una flor
de oscuros sollozos de agua!

El llanto que aprendí
se pondrá muy viejecito
arrastrando su cola
de suspiros y lágrimas.

Sin brazos, ¿cómo empujo
la puerta de la Luz?
Sirvieron a otro niño
de remos en su barca.

Yo dormía tranquilo.
¿Quién taladró mi sueño?
Mi madre tiene ya
la cabellera blanca.

 

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¿Dónde está Lorca?

Sobre los restos de García Lorca, Marta González Novo explica que cuando Penón y unos amigos intentaron comprar el terreno donde se dice que fue enterrado el poeta, Emilia Llanos Medina les dijo, según está publicado en Enigma de una muerte, que recoge la correspondencia entre ambos:

“Espérate, porque quien estaba ahí, sé de buena fuente, ya no está. La familia lo ha sacado y se lo ha llevado a Madrid”. Emilia tenía muchos contactos, “entre otros en Falange, porque su hermano era falangista”.

La periodista explica que en La Huerta de San Vicente en Granada, la casa de adolescencia de Lorca y donde venía a pasar los veranos desde Madrid, “la familia nunca ha dejado tocar las baldosas de debajo del piano, durante las distintas remodelaciones. Hay quien dice que los restos están ahí”.

Ninguna de estas hipótesis ha podido ser verificada documentalmente.

En el cementerio madrileño de San Justo, donde están enterradas Vicenta Lorca, Isabel García Lorca y Concha García Lorca, tampoco está: “Lo que se hiciese se ha hecho de forma oficiosa. Pero podría ser una opción. Emilia ya lo dijo: ‘El que estaba ahí ya no está; la familia se lo ha llevado a Madrid”.

Entre las hipótesis más controvertidas figura la posibilidad de que los restos hubieran sido trasladados a Nueva York: “A mí me gusta esta teoría. El poeta de Nueva York, que está en Nueva York. Es muy complicado explicar cómo pudo salir de España. Pero, cuando Eisenhower viene durante la dictadura de Franco, y esto lo cuentan todos los biógrafos, una de las cuestiones es para montar la Base de Rota, con un secretismo absoluto. La familia Lorca, además, estaba exiliada en Nueva York. Y comenzó a regresar más de una década después. Pero Federico García Rodríguez, el padre, se queda enterrado allá”.

 

Las hipótesis expuestas por González Novo reflejan que ciertos aspectos de la vida de Federico García Lorca siguen siendo objeto de discusión y especulación historiográfica. También evidencian la fascinación que continúa despertando una trayectoria vital que, para muchos lectores e investigadores, resulta inseparable de su obra.

 

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