Música contemporánea

Leonor Watling y Leo Sidran: cuando la amistad se convierte en música

ÁMBITO CULTURAL
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Leo Sidran y Leonor Watling en la carátula de su disco 'Leo & Leo'.
ASÍ NACEN LAS CANCIONES Los dos artistas publican el disco Leo & Leo donde Watling interpreta canciones del músico estadounidense con su banda de jazz The Groovy French Band
2026-04-17 00:00:00

La noche antes de su cita con Así nacen las canciones, el ciclo de música contemporánea de Ámbito Cultural, a Leo Sidran le llegó la inspiración, cogió su guitarra y compuso este principio de canción:

“In the middle of the night. / It came so clear from somewhere deep inside/ and would not wait until the sunrise in the morn. / That's how the song was born. / That's how the song was born. / Just a funny phrase”. (En medio de la noche/ Surgió con total claridad desde lo más profundo de mi ser / y no esperó a que saliera el sol por la mañana. / Así nació la canción. / Así nació la canción. / Solo una frase graciosa”.

Leo Sidran (Estados Unidos, 1976) y Leonor Watling (España, 1975) acaban de embarcarse en una aventura que ha dado como resultado el disco Leo & Leo. Dos artistas con carreras diferentes, unidos por la amistad y la música. Él es productor, compositor, multiinstrumentalista, intérprete y ganador de un Grammy Latino y de un Oscar por la canción Al otro lado del río, junto a Jorge Dréxler, para Diarios de motocicleta; su padre, Ben Sidran, es músico de jazz, productor e historiador. Ella es actriz, con una veintena de películas y dos nominaciones al Goya, y cantante de la banda Marlango, desde 2004.

Los dos artistas conversaron con Fernando Neira en la sala Callo de El Corte Inglés, de Madrid, sobre qué los llevó a unir sus talentos y los derroteros de la inspiración (Mira el vídeo AQUÍ):

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Leonor Watling y Leo Sidran durante su charla y actuación en Así nacen las canciones, en la sala Callao de El Corte Inglés, de Madrid, en marzo de 2026. /Ámbito Cultural

La conexión

Leonor Watling. Ha sido un poco de suerte. Hemos dicho que sí a este proyecto con años de amistad, pero sin haber puesto mucho a prueba la relación, por ejemplo: cómo sería trabajar, pasar tanto tiempo juntos… Y resulta que es mucho mejor de lo que imaginábamos. Todo ha sido muy orgánico. Me gustaba mucho lo que hacía Leo y yo lo conocía a través de mi pareja, Jorge Drexler. Tenemos amigos comunes. Nos lo pasamos muy bien en el estudio. Ha sido casualidad, porque puede pasar que en el estudio te lleves muy bien, pero en el escenario no. Queremos hacer más cosas.

Leo Sidran. Además, tenemos una hija de la misma edad, al igual que nosotros, que tenemos, más o menos, la misma edad; vivimos un momento con circunstancias muy parecidas.

 

Génesis y filosofía

Leonor Watling. No era un proyecto económicamente viable. Yo tenía unos ahorros y Leo miró las fechas. Lo que me gusta mucho es que somos los dos súper abiertos y súper honestos, no nos da vergüenza hablar de dinero. Ninguno de los dos cree que el dinero está peleado con el arte. No nos cuesta hablar de cuánto cuesta algo. Dijimos que, si lográbamos hacer un número de conciertos y quedábamos a cero, esa era la súper aspiración.

Leo Sidran. Esa mentalidad la tengo desde hace muchos años, porque mi padre empezó en los años ochenta a autogestionar su carrera: pagar sus discos, montar su sello y todo, antes de que fuera lo normal. Lo que me enseñó es: si tienes una idea y quieres hacerlo, no es necesario esperar a que alguien te diga que sí.

 

Mitomanía

Leo Sidran. Me crie rodeado de nombres que para mí son muy grandes, acompañando a mi padre a sesiones de música, conciertos, reuniones… Era algo muy natural. La mitomanía es como de un superfan, pero no necesariamente con gente vinculada a la fama.

Leonor Watling. Eso de ponerte nervioso tiene más que ver con el amor, con la admiración. Yo entrevisté a Tom Waits para El País Semanal. Al final, le dije: “Tengo una banda que se llamaba Marlango por ti, por un concierto que diste en Sídney, del que vi el video, y hablabas de una chica que se llama Susi Marlango y tenía un hermano que se llamaba Joe Marlengo”. Y contestó: “¡Ah! Susi Montelongo”. Y le dije: pues mi banda se llama Marlango. Fue muy elegante y caballeroso y me dijo: “Well, that's how inspiration Works” (Así es como funciona la inspiración). Fue muy bonito.

 

 

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Inspiración

Leonor Watling. Tu padre dice que una persona siente que tiene el derecho de dedicarse a algo artístico cuando siente que alguien le da el relevo.

Leo Sidran. A mí me lo dio Jessica Lange. Ella no lo sabe. No recuerdo qué película estaba viendo y dijo una frase, como Tom Waits contigo, y dije: “Esto lo ha dicho para mí”. Es como el valor o el testigo que te da otro artista.

Leonor Watling. A mí me lo dio Tom Waits. Lo que él decía es: “La inspiración viene del error siempre. Es como tiene que ser”. Y pensé: Vale.

 

España y la influencia musical

Leo Sidran. Con 15 o 16 años llegué a Herencia, en Ciudad Real, con un programa de intercambio con gente joven. Aprendí muchísimo y escuché música de aquí, lo que estaba sonando el primer verano, en la piscina municipal, y cosas en inglés que me parecían espantosas, tipo Ace of Base. Pero, también, Rosario, El último de la fila, Manolo Tena, que fue un poco mi primer concepto de un compositor de música popular en España. Yo estaba fascinado.

Leonor Watling. Me estaba acordando de la piscina de Sepúlveda y qué sonaba en mi infancia, y siempre estaba Simon y Garfunkel. Tenía dos hermanos mayores, entonces, nunca escuché la música que me tocaba. Uno tenía unos diez años más que yo y el otro, nueve. Escuchaba mucho Golpes bajos, Radio Futura... También Pasión gitana y Sangre española de Manolo Tena, pero yo huía de esa canción como del sol de Castilla.

 

Grabación

Leonor Watling. Este disco lo grabamos como el primero de Marlango, en tres días. Yo estaba preparando Salvador, la serie que se ha estrenado ahora. También con esa sensación de que nadie sabe lo que estamos haciendo, de que no hay una expectativa.

Leo Sidran. En realidad, la idea del proyecto surgió de ella. Leonor lo tenía muy claro, yo firmo el disco como productor, pero ella fácilmente podría estar allí como coproductora.

Leonor Watling. Tenía muy claras dos cosas: grabarlos todos a la vez en directo, con sus músicos, con The Groovy French Band, de jazz-pop; y no volverse muy loco con retakes y arreglos después de esos tres días; que tuviera un sonido vivo, que no sonara demasiado retocado ni perfecto.

Leo Sidran. Buscamos un repertorio nuestro y componer juntos.

Leonor Watling. Son canciones como si fueran estándares, o sea, de los años cuarenta. Y se ve más claramente en ese formato.

 

Perder las canciones

Leo Sidran. Hay canciones que me vienen a la cabeza en mitad de la noche, sobre todo en sueños, y que creo que merecían la pena, pero las olvido. Tienes que levantarte, grabarla, escribirla.

Leonor Watling. De repente es un hook o una melodía o un estribillo o una frase que dices: “No se me va. Es que no se me va a olvidar”. Y a las 9 de la mañana te despiertas y has perdido la canción.

Leo Sidran. También pasa que te despiertas en la noche con una canción buenísima y la grabas y, al día siguiente, te das cuenta de que es una canción de Madonna o de otro artista, y dices: “¡¿En serio?!”.

Leonor Watling. Tom Waits tenía una imagen súper bonita, como de: te sientas a pescar y, a veces, te sale una bota, a veces, te sale una canción de otro, a veces te sale una canción súper bonita que dices: “¿Esto no es de nadie?”. Está ahí, es un pez. O, también, puede ser que escuches el disco de alguien y digas: “Esa es mía. La tenía que haber pescado yo”. Tienes que estar ahí.

 

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