María Negroni: “Hay una especie de propagación de celebración de la banalidad”
Cuando la belleza aparece, “uno hace con ella lo que puede, sale corriendo, intercambia ideas con la gente y todo empeora”, dice Paul Valéry. María Negroni (Rosario, Argentina, 1951) pone esta afirmación en boca del maestro francés de la poesía pura en una de las entrevistas apócrifas de su libro misceláneo Colección permanente (Random House), la obra más reciente de la poeta, narradora, ensayista y traductora argentina, donde al ir en busca de la belleza va un paso más allá en su exploración del lenguaje y la poesía para compartir sus temas e intereses personales y creativos.
De todo ello y de su pasión por la palabra conversó con Gonzalo Escarpa en el ciclo #LdeLírica, de Ámbito Cultural, de la Sala Callao de El Corte Inglés, de Madrid. Se trata de una de las voces literarias más arriesgadas como se aprecia en su treintena de libros. De ese encuentro con los lectores surge este Diccionario María Negroni:
Estudiar es lo más hermoso
Una de las cosas más hermosas que podemos hacer es seguir estudiando. Es un desafío muy hermoso. Es una de las cosas que a mí me dan más placer.
El lenguaje es insuficiente
El lenguaje es un animal muy complicado. El lenguaje es insuficiente. Por otro lado, es muy ambiguo. Cualquiera que haya tenido una conversación o una pelea, por ejemplo, con alguien, sabe que uno dice algo y la otra persona entiende otra cosa. Las palabras no son unívocas.
La conciencia de las palabras
Cuando yo digo que en la poesía hay una mayor conciencia del lenguaje, lo que quiero decir es que nosotros, como poetas, trabajamos con un instrumento que no es diferente del que usamos para comunicarnos, ese instrumento son las palabras. Como individuos lo usamos sin demasiada conciencia; la gente habla, se comunica, pero no se cuestiona muy bien, o da por hecho que las cosas dicen lo que dicen.
La escritura es generosidad
La escritura es como una epistemología de no saber, o sea, no sabemos, pero estás tratando de compartir con el otro cómo es ese no saber y cómo se puede mejorar ese no saber. La escritura es una actividad muy generosa. Nunca se está desde una posición de certeza. Entonces, son como dos incertezas que se juntan, y eso puede ser muy rico.
El protagonista es el lenguaje
La escritura sería, básicamente, cuando el personaje principal del libro es el lenguaje. Eso pasa muy pocas veces. La mayoría de los libros cuentan historias, historias de personas a las que les pasan cosas, pero donde no pasa nada a nivel de lenguaje.
La página en blanco no existe
La capacidad de creación es inmensa. Creamos no solamente contra lo escrito, escribimos sobre lo escrito. La página en blanco no existe. Cuando vamos a escribir ya está todo escrito, porque se ha escrito desde que comenzó la humanidad. Es lo que llamamos la tradición. Cuando uno pone una palabra sobre la página, en realidad, está escribiendo contra y, sobre todo, lo que ya se escribió. Y dentro de eso que ya se escribió hay una posibilidad inmensa de creación.
Escribir es como abrazar
Bernard Noël decía que “escribir es como como abrazar un cuerpo que no se ve”. Ese abrazo es el mismo que dan los héroes de la literatura épica clásica. Van a hablar con los muertos, quieren abrazarlos, pero son aire, se desvanecen, porque no son cuerpos.
En ese intento de abrazar está el gesto de preguntar. Ese abrazar lo que no se ve es como aceptar que no lo vas a poder tener. Pero de todas maneras intentas abrazarlo, que es como amarlo también. Es amar la falta, darse cuenta que estamos hechos de faltas. Somos muy precarios por muchos motivos. Somos muy vulnerables. Es un abrazo hacia lo que nosotros no tenemos.
¿Cuándo nace el poema?
Cesare Pavese decía que un libro o un poema nace en el momento en que una obsesión determinada, que podríamos llamarlo un tema determinado, encuentra su forma. Que a cada obsesión le corresponde una forma. Cuando ese encuentro se produce, decía Pavese, hay algo que se empieza a calmar o a morir, porque ya la obsesión no está tan desesperada para ver cómo se va a decir. Entonces, nace el libro.
¿Cómo funciona un poema?
Paul Valéry explica: “En un poema las palabras, torpemente, buscan decir lo que dicen sin decirlo y no decir diciéndolo. En esa noche oscura, las palabras cantan, se rebelan contra el lenguaje que, sin embargo, les dicta el próximo verso”.
Contra la celebración de la banalidad
En algunos libros hay escritura y en otros no. Hannah Arendt habla de la banalidad del mal y, en realidad, ahora, hay un mal de la banalidad. Hay una especie de propagación de celebración de la banalidad. El ochenta por ciento de los libros no tienen escritura.