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Marta Jiménez Serrano: “La responsabilidad es un gran antídoto contra el miedo”

WINSTON MANRIQUE SABOGAL
Club de Lectura de Ámbito Cultural.
La escritora española Marta Jiménez Serrano en el Club de Lectura de Ámbito Cultural habla de su novela 'Oxígeno' (Alfaguara), en junio de 2026. /Foto David Navarro - Ámbito Cultural
CLUB DE LECTURA La escritora española  conversó sobre su novela Oxígeno, que reconstruye el episodio en el que casi muere cuando la caldera de su casa, en alquiler, emitió monóxido de carbono mientras ella y su pareja dormían
2026-06-19 00:00:00

“No somos más
Que una gota de luz
Una estrella fugaz
Una chispa, tan sólo
En la edad del cielo…”.

Las canciones La edad del cielo, de Jorge Drexler, y Dice la gente, de Kiko Veneno, fueron dos temas que Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990) escuchaba antes de ponerse a escribir el libro sobre cómo estuvo a punto de morir. Lo tituló Oxígeno (Alfaguara) y reconstruye el momento físico y mental en el que la caldera de su casa tuvo una fuga y emitió monóxido de carbono mientras ella dormía.

Un hecho traumático personal convertido en un relato universal que habla de la proximidad de la muerte, pero, sobre todo, del mercado del alquiler, la precariedad, la responsabilidad de los caseros y las grietas de un sistema que falla.

La autora de la novela Los nombres propios y del volumen de cuentos No todo el mundo (Sexto Piso) fue la invitada al Club de Lectura de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, de la sala Callao de Madrid. De su conversación con Rafael Caunedo, escritor y coordinador del ciclo, surge este Diccionario Marta Jiménez Serrano: (Puedes ver el video completo AQUÍ)

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La escritora Marta Jiménez Serrano en el Club de Lectura de Ámbito Cultural habla de su novela Oxígeno (Alfaguara), en juno de 2026. /Foto David Navarro - Ámbito Cultural

Un libro difícil

Me costó mucho escribirlo. Descubrí el libro que estaba haciendo según lo iba escribiendo. Hubo varios momentos en los que pensé que no lo terminaba, porque no tenía muy claro hacia dónde iba el libro. Hasta que no escribí la escena en la que me echo a llorar, no entendí el arco del personaje.

 

Una obra psicológica

Estuve cinco años escribiendo Oxígeno. Al final es un libro psicológico. Lo podemos resumir en que había una niña que no entendía el “hasta mañana, si Dios quiere”. Para mí el arco es cómo esa niña entiende esa frase, el libro va de decir: “Abuela, ya te entiendo”. Qué putada, que ya te entiendo. Ahora qué hago con esto, dónde coloco esto.

No entendía ese arco. Para mí ha sido súper difícil escribir a ciegas. Había veces que escribía y no sabía hacia dónde estaba yendo. Cuando lo entendí, lo reconsideré todo y removí escenas.

 

La responsabilidad como antídoto contra el miedo

Hay una cosa que planea sobre todo el libro: la responsabilidad. La responsabilidad es un gran antídoto contra el miedo. Y las paranoias, la hipocondría o la ansiedad, de las que también habla el libro, pues son una trampita que nos despista.

Hay mucha gente que me ha dicho: “Me has desbloqueado un nuevo miedo, la caldera”. Bueno, revísala una vez al año y olvídate. El modo de olvidarte es revisarla.

Se trata de responsabilizarnos y a continuación olvidarnos o disfrutar. Estamos en un momento de ansiedad, muy paranoicos, con mucha tendencia a este tipo de salidas que son una ilusión de la responsabilidad. Hay cosas que no están en nuestra mano y muchas otras que podemos controlar y de las que podemos disfrutar. El libro apela a esa responsabilidad desde muchos lugares.

 

Cómo me cambió

Esta experiencia me ha cambiado, soy más razonable, creo. No sé si precavida es la palabra. Pero sí que se me ha quitado la hipocondría y la paranoia. Insisto, después de que se me dispararan mucho. Dicho así parece que todo es felicidad y no, es que lo trabajé mucho. Colocar el miedo es algo importante.

 

El miedo como amienemigo

Hacemos muchas decisiones importantes que tomamos desde el miedo: votamos desde el miedo, nos emparejamos, por ejemplo, por miedo a la soledad. Colocar el miedo es interesante. Y digo colocarlo, porque miedo hay que tener, y está bien, porque es una alerta que tenemos todos. En muchos casos es saludable que no conduzca el miedo, que no dirija. He aprendido a que el miedo no vaya al volante de mi vida.

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Más allá del ajuste de cuentas

No puse el nombre real de la arrendadora de manera muy deliberada. No me interesaba que el libro tuviera un cariz de ajuste de cuentas directo. Está el enfado y la rabia. Ella es lo de menos. El problema es lo que representa.

Hay una cosa que tuve clara desde el principio de la escritura: lo que me sucedió era irrelevante para la humanidad y no daba para un libro. Tuve muy presente que, partiendo de ese hecho traumático, tenía que atender a temas universales.

Si yo le ponía nombre y apellidos a mi casera, ella podía ser una excepción, podría ser, de entre todos los caseros, una malvada. Pero si yo la llamo La arrendadora, estoy ejemplificando mejor cómo está organizado el asunto del mercado del alquiler de vivienda, las leyes y la situación general.

 

La muerte

Tuve dificultades para escribir sobre mi experiencia con la muerte. Es muy difícil contar un fundido a blanco o cómo contar esa sensación. Lo segundo más difícil fue que tenemos tal cantidad de clichés y de cosas leídas y vistas sobre la muerte que tuve que hacer un esfuerzo muy grande de concentración y para pensar cómo recordaba verdaderamente esa cercanía. Y fui la primera sorprendida cuando me di cuenta de que no había sido tan dolorosa, por ejemplo.

 

¿Qué es estar muriéndose?

La sensación era que el mundo se iba, no era que me iba yo. Yo estaba ahí. Era que se iba borrando todo lo demás.

 

Individualismo versus comunidad

El individualismo no existe, es una falacia. La actitud individualista sí. Aunque no queramos, estamos conectados con toda la comunidad todo el rato. Estamos confiando cada día en el taxista, en el conductor del autobús, en la enfermera que te saca sangre, en quien ha revisado tu ascensor, en que tu vecina ha sujetado bien la maceta… Todo el rato estamos confiando en los demás; afortunadamente, de manera inconsciente, porque no podríamos estar pensando cada segundo en todas las variables que están puestas en marcha. Todo el rato dependemos los unos de los otros.

 

Es así como Marta Jiménez Serrano ha convertido aquel accidente doméstico, el miedo y la situación del alquiler en España en literatura. Oxígeno trasciende lo personal, recuerda la fragilidad del individuo e interpela a la responsabilidad compartida porque todos dependemos de todos.

 

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Club de Lectura de Ámbito Cultural.

La escritora Marta Jim´nez Serrano (derecha) conversa con Rafael Caunedo en el Club de Lectura de Ámbito Cultural del mes de junio de 2026. /Foto David Navarro - Ámbito Cultural