Cultura de tú a tú
Marta Peirano: “La inteligencia artificial es una revolución cultural, pero no la usamos bien”
WINSTON MANRIQUE SABOGAL
1762874775_AmbitoCultural-2025-portadanoviembre11-elpresentedigital-marta-peirano-entrevista.jpg
La periodista y escritora española experta en tecnologías informatícas de vanguardia y poder. /Foto cortesía Penguin Random House
EL PRESENTE ARTIFICIAL La coordinadora de este ciclo de Ámbito Cultural, experta en tecnologías informáticas de vanguardia y poder, analiza los cambios que están generando las herramientas disruptivas en las empresas, la política y la vida diaria
2025-11-11 00:00:00

Al tratarse de una herramienta con aplicación en todas las áreas de conocimiento, la inteligencia artificial ha provocado una revolución cultural, pero quizás las expectativas son muy altas, porque: ¿y si esta tecnología no ofrece más de lo que hemos visto hasta ahora? Es la duda que asalta a Marta Peirano, coordinadora del ciclo El presente artificial, el nuevo espacio de debate y exploración de Ámbito Cultural, de El Corte Inglés.

Peirano, periodista, escritora y experta en tecnologías informáticas de vanguardia y poder, ya realizó una primera sesión titulada ¿Escribirá una IA el próximo best seller? Participaron el escritor Lorenzo Silva, la autora y artista Alicia Kopf y el director del área editorial del Grupo Planeta, Jesús Badenes. Lo que está por llegar en El presente artificial abarca de la vida cotidiana a la información, del arte a la economía o de la política a la ciencia. Antes de la próxima sesión sobre geopolítica y IA con Félix Sanz Roldán (ex director del CNI), el martes 9 de diciembre de 2025, en la sala Callao de Ámbito Cultural, de Madrid, Marta Peirano reflexiona sobre algunos aspectos de este territorio en expansión e interacción.

 

1762875040_Ambitocultural-2025-elpresentedigital-noviembre11-marta-peirano-entevista.jpg
10

 

Winston Manrique Sabogal. ¿Estamos en el segundo uno de la inteligencia artificial?

Marta Peirano. Es algo que nos hemos repetido mucho durante los últimos tres años y, sin embargo, los modelos de inteligencia artificial no han mejorado mucho. O sea, ha habido iteraciones. Estas máquinas cada vez son más grandes, más complejas y tienen más datos y necesitan más ordenadores, etcétera; y la idea es que, según van escalando, son más listas. Pero no está siendo verdad, lo cual es bastante interesante.

 

W. Manrique Sabogal. Lo que hacen es acumular información.

Marta Peirano. ¡Exacto! La están digiriendo con más capacidad de proceso, porque, cada vez, acumulan más tarjetas gráficas, que son las que le sirven de cerebro, digamos. Pero la idea, en teoría, es que, a mayor escala, mayor capacidad, entre comillas, cognitiva. Pero no está resultando verdad. A lo mejor pensamos que estamos en el primer paso de esta tecnología, pero, ¿y si esta es la tecnología y esto es lo que hay?

Ahora, entramos en el mundo de cómo se va a aplicar al resto de las industrias del mundo. Creo que ahí es donde está todo lo interesante, cómo se hace sin generar catástrofes, que es un poco el miedo que tenemos todos.

 

W. Manrique Sabogal. ¿Cree que vivimos una revolución cultural, en el sentido de que toca todas las áreas, y de que se está gestando un cambio de paradigma?

Marta Peirano. Sí, es una revolución cultural, pero no sé si un cambio de paradigma. Lo que pasa es que todavía no sabemos exactamente todo. Aún es una tecnología impregnada del espíritu de internet. Hace solo tres años que tenemos ChatGPT y estamos haciendo lo que hacíamos al principio de internet: “Mira, puedo hacer un muñeco de mi cara, ahora puedo hacer esto otro, hago un poema como si fuera de Shakespeare, he descubierto que puedo hacer los impuestos o me dice cómo arreglar la caldera”. Estamos en ese momento del principio de la blogosfera, probando cosas.

 

5JXZ5i9qSgI

 

W. Manrique Sabogal. El momento del asombro.

Marta Peirano. Parece que no, pero seguimos en el momento del asombro. Lo interesante de estas herramientas no está en dónde la ponen las empresas que las hacen. Estas empresas están intentando colocar estas herramientas en lugares donde se pueda comercializar su uso de forma industrial. Quieren ganar dinero y buscan integrarlas en un montón de procesos importantes que afecten a las oficinas, a las escuelas, a los transportes, etcétera. Lo que pasa es que estas herramientas lo que hacen bien es analizar, hacen reconocimiento de patrones. Y las estamos usando mal.

Lo digo en el sentido de, por ejemplo, un caso muy famoso fue Amazon que decidió utilizar su nueva IA para escoger nuevos empleados. Le da no sé cuántos millones de currículums y le mandan que no lea la información relacionada con el género o con la clase. Al final, se dan cuenta de que la herramienta repite los patrones que Amazon ha repetido desde el principio de su historia: machista, clasista, contratar tíos para los puestos directivos y mujeres para los puestos de secretarias. La respuesta de Amazon es decir que esa herramienta no sirve para nada. Cuando la verdad es que sí sirve, porque le sirve para detectar que Amazon es machista y demás. La IA es una herramienta diagnóstica muy buena, no para contratar gente, pero sí muy buena para ayudar a Amazon a cambiar su rutina, a cambiar sus patrones de conducta. A detectar cómo puede ser una mejor empresa.

Y es lo mismo con casi todo. ¿A mí me sirve ChatGPT para darme ideas para novelas? No, pero, por ejemplo, cuando haya acabado mi novela, a lo mejor, me sirve para hacer un reconocimiento de patrones de la novela y me diga cosas de ese libro de las que yo no me doy cuenta. Para hacer análisis es una gran herramienta.

En todos esos sentidos sí es una revolución cultural.