Robe, Roberto Iniesta Ojeda, fue mucho más que un músico: fue una forma de entender el rock en España con poesía. Con la creación de Extremoduro en 1987, revolucionó el género y trazó un camino propio, canalla y poético. Cantante, guitarrista, compositor y poeta, nació en Plasencia el 16 de mayo de 1962 y falleció el 10 de diciembre de 2025, a los 63 años. La música y la cultura quedaron conmocionadas, mientras sus seguidores no han cesado de rendirle homenaje.
Uno de los más recientes tuvo lugar el 21 de marzo de 2026, con motivo del Día Mundial de la Poesía, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés, en la sala Callao de Madrid. Allí, Gonzalo Escarpa, poeta y coordinador del ciclo, y Gonzalo Hormigo, poeta y musicólogo, guiaron un recorrido por las letras y la filosofía de Robe: desde su etapa con Extremoduro (quince discos) hasta su trayectoria en solitario (cinco álbumes desde 2015).
En este concierto interpretaron sus temas, además de Gonzalo Hormigo, la cantante y compositora Natalia Vega, la artista multidisciplinar La Chiado, el músico y guitarrista Josh Gallego, la joven artista Arisa Vedra, el guitarrista Bucero y la cantautora y guitarrista Eva Calero.
Entre lo salvaje y la ternura, la sensibilidad y los sentimientos se mueven las letras de Robe. Una galería de sensaciones alrededor del amor y la muerte.
Extremoduro y Robe
Gonzalo Escarpa recordó lo que escribió el poeta y editor Sebastián Fiorili:
“Robe fue una dulce introducción al caos, un pasadizo secreto al desorden hermoso de estar vivos. Un manual de instrucciones para sobrevivir a la tristeza con guitarras, poesía, rabia y ternura.
Sus canciones abren heridas y seguirán dejando que la luz entre y se quede a darnos una caricia, la primera caricia del día, la que nos permite, por un instante, creer en el milagro de estar vivos. Robe sabía que el caos es un tipo de hogar. Que en la mugre también germina la dignidad, que la vida está hecha de golpes que suenan a poesía y uno aprende a escucharlos, que entre la garganta y la palabra hay un jardín en el que nos puede tocar el sol.
Extremoduro fue el estallido, el derrumbe, la piel rota en primera persona. Robe en solitario es la calma devastada, el abismo que arde lento. En ambos casos la verdad era indecente de tan honesta”.
Poeta
Gonzalo Hormigo: “Un periodista le pregunta: ‘El público querrá saber con derecho o sin él quién está detrás de esas letras salvajes y bellas, ¿quién es ese tipo que a mitad de concierto anuncia que se va a meter una rapa?, ¿quién es el mito con el que se emociona la nueva generación?’ Y entonces, Robe le contesta: ‘¿Que quién hay detrás? Un poeta y nada más. Todos los poetas somos bichos raros y ya está. Y como seamos es lo de menos. Lo importante de los poetas es la poesía, no la cara”.
Primer disco en solitario
Gonzalo Hormigo: “Lo que aletea en nuestras cabezas (2015) es su primer álbum en solitario. Trabaja con músicos diferentes a los de Extremoduro, a los que llaman Los Robe: Carlitos Pérez, David Lerman, Albert Fuentes, Lorenzo González y Álvaro Rodríguez Barroso. Robe dijo que eran más banda de lo que ha sido Extremoduro por la manera de trabajar en lo artístico y que había algo lúdico en la búsqueda”.
Filosofía lúdica
Gonzalo Hormigo: “Tenían una filosofía muy lúdica cuando empezaron y había algo de exploración a nivel de musical. El disco sale cuando Extremoduro sigue activo, porque se disuelve en 2019, y para 2019 Robe ya tenía dos discos. Es interesante ver ese cambio de registro. De hecho, en la primera gira que hace en solitario la llama Bienvenidos al temporal. Decía que estas nuevas canciones eran más para escuchar, ver y sentir que para bailar y corear. Además, cambia el registro, el espacio: pasa de hacerlo en estadios y espacios muy grandes a hacerlo en ambientes más reducidos como teatros”.
Robe Iniesta en un conncierto.
El amor
Gonzalo Hormigo: “Robe decide mantener algunos registros. Este es un disco de canciones de amor en su mayoría. ¿De que habla un poeta, sino es de amor? Al final, o habla del amor o habla de la muerte. El tema del amor está siempre ahí planteado de una manera muy interesante, muy frágil también. No digo que sea frágil, sino que él se siente muy frágil con relación al amor. Siempre el amor como refugio, salvación y herida. El mundo es una mierda, pero vamos a salvarnos con el amor. Tiene una manera muy interesante de expresarlo”.
La rima
Gonzalo Escarpa: “Robe mejora su rima consonante. Hemos hablado también del ritmo yámbico que lo prefiere, el ritmo de un determinado tipo de acento. Robe utiliza recursos retóricos constantemente. Tenemos anáforas tan bellas como la que dice: ‘Yo que pasaba las noches en negociación, yo que te espero, yo que hice cada segundo otro mundo mejor, yo que te espero, yo que velaba las noches enteras’. Esa musicalidad, esa sonoridad, más allá de la canción, que evidentemente son letras escritas para sonar, tienen una repetición retórica muy clara, lo que se conoce como anáfora de díctica”.
La repetición
Gonzalo Escarpa: “La poesía se caracteriza sobre todo por la repetición. La repetición es el elemento fundamental que provoca ritmo. Robe es el rey de la repetición: ‘El mar creo que era azul, azul, azul, azul’. Trece veces lo dice. ‘Pero ahora puedo asegurar que estoy perdido, perdido, perdido, estoy sin ti’. Cada vez que Robe dice la misma palabra, no está diciendo la misma palabra”.
La hipérbole
Gonzalo Escarpa: “La hipérbole, la hipérbole es el elemento básico de Robe, en mi opinión y de cualquier poeta. Los poetas somos muy exagerados. Un poeta no se enamora, un poeta ve cómo arde en llamas la rama de olivo de su corazón. A un poeta no le gusta una persona, le encanta”.
Despiste y humor
Gonzalo Hormigo: “En esta cosa suya del despiste, del chiste, de la ironía, de este humor punky me gusta en el disco Mayéutica (2021). Es una referencia clara a Sócrates. Sin embargo, el single que sacó que se llama Mierda de Filosofía, tiene una portada iconográficamente muy interesante porque es una U blanca que representa una vulva, además, por la parte de atrás, tiene como textura en una foto promocional. Es el alumbramiento”.
… Y después las letras y la música de un Robe que sigue más vivo que nunca.