Editoriales

Bodega Sanclodio

Alma blanca

En la parroquia de Gomariz, en el mismo lugar que colonizaron los monjes del Císter, el cineasta José Luis Cuerda elabora uno de los vinos más exquisitos y de mayor calidad de la DO Ribeiro.
Alma blanca

En la parroquia de Gomariz, en el mismo lugar que colonizaron los monjes del Císter, el cineasta José Luis Cuerda elabora uno de los vinos más exquisitos y de mayor calidad de la DO Ribeiro.

Decía Álvaro Cunqueiro que el ribeiro es un vino “profundamente amigable”, con una gran variedad de matices olorosos y gustativos, cuya elaboración y crianza tiene mucho de ese misterio que envuelve a las tierras gallegas, el lugar donde, tras concluir el rodaje de La lengua de las mariposas, José Luis Cuerda encontró el marco perfecto para introducirse en el mundo del vino: un caserón levantado en 1529 por encargo del clérigo Alonso de Quintana. Tras una profunda restauración, esta construcción en piedra, característica del Císter, alberga la Bodega Sanclodio. La propiedad, además de este caserón, incluye diez hectáreas de viñedos (repartidos en tres fi ncas: Cerrada da Porta –donde se decía que se elaboraban los mejores blancos del valle–, Aguieira y A Planada), plantados a partir de 2002 sobre terrenos que, desde el siglo XV, no han conocido otro tipo de cultivo. Entre las variedades plantadas, todas ellas autóctonas, destaca la treixadura (70,50%), seguida por la godello y la loureira (8,60%), la torrontés (7,50%) y la albariño (4,70%).
Las viñas están asentadas en terrenos graníticos, dispuestas en bancales –sucalcos–, construidos en pendientes para buscar así las orientaciones más soleadas. A estos viñedos se les aplican las técnicas de cultivo tradicionales, pero orientadas a la consecución de vinos de calidad, con concentración y expresión. Algo que solo es posible cuando se reconduce la fertilidad de estos campos (a base de un control de rendimiento exhaustivo) y cuando este control se extiende también al interior de la bodega. En Sanclodio nunca compran uva ajena, y en su proceso de elaboración limitan extraor-dinariamente el rendimiento de la uva. Prefieren hacer menos vino, pero hacerlo mejor.
Cuando las uvas entran en la bodega se procede a su despalillado e inmediato prensado por procedimiento neumático. La fermentación se realiza en depósitos de acero inoxidable a una temperatura no demasiado baja (20ºC), a pesar de lo cual el proceso precisa unos 15 días para completarse. Seguidamente, el vino permanece en reposo y en contacto con las lías finas durante unos dos meses a fi n de obtener el máximo de aromas, estructura y complejidad. El vino se embotella seis o siete meses después de la vendimia.
La bodega medieval
Según pasaban los siglos, al caserón inicial se iban añadiendo edifi cios dentro de la propiedad, tal y como rezan las inscripciones de las piedras de la fachada en los que poder elaborar los vinos al estilo francés. Entre estos añadidos destacan una lareira y una chimenea del siglo XVIII. A lo largo de los siglos, la propiedad estuvo en manos de familias de la nobleza secundaria como los Quintana o los Mosquera, hasta que el siglo XIX pasa a ser propiedad de la familia Arias, cuyo miembro más conocido fue Emilio Gómez Arias, secretario general del Partido Liberal de Rivadavia durante la República y abogado de Calvo Sotelo.
La producción vinícola se hizo a la sombra de los aforamientos que establecieron los diferentes propietarios con los monasterios de Sobrado dos Monxes y, posteriormente, de Sanclodio.

José Luis Cuerda: “Disfruto como una criaturica al ver las vides desarrollarse”

Llama la atención ver a un manchego elaborando vino de ribeiro. ¿Por qué aquí y no en su tierra?
¿Qué tiene este lugar que no haya encontrado en la llanura manchega?
La oportunidad de comprar un viñedo histórico y una bodega igualmente histórica, de los que tengo más de quinientos documentos autógrafos desde el siglo XV hasta nuestros días, surgió por casualidad al terminar el rodaje de La lengua de las mariposas en la provincia de Ourense. No sé si hubiera hecho una compra parecida en Albacete. Nunca pensé en elaborar vino. Pero era una oportunidad única de unir mi devoción cultural, literaria y gastronómica por Galicia y mi tirón agrícola. Yo desciendo de campesinos. Y mi abuelo paterno, Julián, fue para mí un maestro, un guía. En Cubilledo encontré, sin buscarla, la posibilidad de materializar una inclinación latente en mí durante toda mi vida.
¿Cuándo sintió que su sitio en el mundo, además de en el cine, estaba en la elaboración de vinos?
Me gusta pensar que al plantar las miles de cepas en Cubilledo restituía a la naturaleza las que mi padre arrancara en Verlupe (Albacete) para plantar cereales, cuando yo era un crío. Permanecieron durante años en los trojes de la casa donde nací. Nunca había pensado hacer vino; pero tampoco había pensado nunca hacer cine. Las decisiones importantes de mi vida: casarme, tener hijos, hacer cine o vino nunca las he meditado mucho. Soy una mezcla rara de reflexivo exhaustivo y repentizador espontáneo. Si me dejara llevar por la razón –por las razones– que se me acumulan al plantearme las cosas, no las haría nunca. Así que decido que, al tirarme a la piscina, lo único que le exijo es que tenga agua.
¿Qué diferencia hay entre hacer cine y hacer vino?
No tantas. La elaboración es muy costosa y muy complicada. Requiere buena materia prima, que el tiempo te acompañe y que los que se dedican a ella sepan mucho del mundo que pisan y del comportamiento habitual de los vegetales y los hombres sujetos a determinadas circunstancias. El producto final puede ocasionar al consumidor dolores de cabeza o sutiles placeres. Y muy difícilmente da benefi cios abundantes si se hace bien.
¿Cuál es la filosofía que guía su labor vitivinícola?
Que el resultado me guste mucho. Confío en que yo no sea un tío tan raro que, de gustarme a mí Sanclodio, no vaya a gustarle a muchas otras personas. Durante la fase vitícola disfruto como una criaturica al ver las vides desarrollarse con una exuberancia y generosidad como yo nunca había imaginado. José Antonio Gomes las mete en vereda o las mima de una manera que me emociona. La familia Vidal aplica la enología para conseguir el máximo de unas uvas y de un terroir cuyo máximo yo pondría a la cabeza de los vinos blancos del mundo. Quien crea que exagero, que haga una comparación. Las potencialidades de los blancos del Ribeiro no han encontrado límite.
Dígame un momento perfecto para disfrutar de una copa de Sanclodio…
Los que lo prueban saben perfectamente cada uno de ellos cuales son sus momentos para disfrutar del color, del olor y del sabor de un Sanclodio, tan expresivos, tan sensuales. Yo no quiero hacer recomendaciones. Es que algunas son pecado.
Woody Allen o Francis Ford Coppola se han rendido ante sus ribeiros. ¿Es más fácil conquistar Hollywood con el vino que con el cine?
Cuando Woody Allen vio en EEUU La lengua de las mariposas hizo unas declaraciones elogiosísimas en un par de entrevistas, poniéndola como ejemplo de las buenas películas que le gusta ver con sus amigos para irse después a cenar y comentarlas. Él y Andrew Sarris, que murió hace poco y está considerado como el mejor crítico americano, han sido mis valedores más generosos en aquellos pagos. Sonia Grande, la diseñadora de vestuario de las últimas películas de Woody Allen y de muchas de las mías, sirvió de enlace entre los dos cuando manifestó su deseo de conocerme. Los trabajos de ambos no lo permitieron. Pero salió ganando: Sonia le llevó una botella de Sanclodio y él me mandó inmediatamente un mensaje que me hizo engordar tres kilos y setecientos gramos: “Hace usted tan buen vino como cine”. A Coppola le contagiaría el vicio Sanclodiano nuestra común actriz Maribel Verdú. Maribel es una actriz de una permeabilidad y de una expresividad portentosas. Igual a las mejores. Yo la quiero mucho y sabe que cuenta con lo más exquisito que puedo ofrecerle: mi amistad, mis papeles y mi vino.
En octubre estrena Todo es silencio. ¿Tiene ya preparadas las botellas para celebrar ese momento?
Y puestas a refrescar. Nunca por debajo de los siete u ocho grados. Que se le van los olores y el frío cierra las papilas gustativas. No estoy contra los refrescos, pero el vino no es un refresco, mírenle el precio.
¿Qué espera de su próxima cosecha?
Que mantenga la calidad de las dos anteriores. El todopoderoso Parker y las mejores guías españolas no bajan de un 91 en sus califi caciones. Excelentes para un blanco sin madera. Ellos sabrán. Y a mí me gusta mucho este Sanclodio bendito.
¿Qué planes tiene para su bodega?
Que los que trabajamos en ella lo hagamos con las mismas ganas que hasta hoy. La sabiduría de José Antonio, su habilidad, su sentido común a prueba de cantos de sirena y su nunca sufi cientemente alabada cabezonería seguirán haciendo el milagro Sanclodio.
¿Veremos a José Luis Cuerda dando el salto a otras regiones y otros vinos?
Ni harto de vino. Que yo soy muy serio con mis cosas. ¿Ustedes saben el trabajo, las preocupaciones, los desvelos que da esto? Y las satisfacciones... Si no, no lo haría.

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