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Shohei Imamura 1926 - 2006 (80 años) Tokio, Japón

Shôhei Imamura (Tokio, 15 de septiembre de 1926-Tokio, 30 de mayo de 2006) fue uno de los maestros de la nouvelle

vague japonesa. The Insect Woman marca el inicio de una de las mezcolanzas

preferidas del realizador: sexo y naturalismo se dan la mano en este filme

protagonizado por una prostituta que actúa como una hormiga (¿cuántas veces

hemos tenido que oír que los japoneses se parecen a las hormigas?). El

erotismo (o pinku eiga light para los entendidos) pudo explotarlo Imamura con

más asiduidad cuando traspasó sus honorarios a la Nikkatsu, aportando su

granito de arena a este género estrella en la década de los años sesenta, por

su rentabilidad inmediata, en Intentions of Murder. Esta controvertida

película anticipó esas roman porno extremadamente perversas, con una historia

de mujer violada sufridora que se antepone a toda masculinidad reinante que se

le presente por delante. Y, en otro registro, el erotismo aflora en The

Pornographers, película que diseccionaba en plan cómico esa industria de lo

pornográfico que crecía a marchas forzadas.

La postura iconoclasta de Imamura ante una industria cinematográfica

anquilosada en unas tendencias superfluas y desfasadas no se radicalizó de

forma extremista -al contrario que la de Nagisa Oshima- pero la continua

provocación de su cine demuestra que su mentalidad abiertamente enojada con el

cine de su país sólo se vería compensada con sus atrevimientos fílmicos,

enemistándose incluso con algunos de sus compatriotas. Estaba cansado de

trabajar por encargo, y eso se entiende, porque se asentó en la industria del

cine desde mediados de los años cincuenta, trabajando con la Shochiku en 1951

como ayudante de dirección de Yasujiro Ozu. Disconforme con el "método Ozu",

al que consideraba demasiado cruel para con los actores, se enemista con el

director de Cuentos de Tokio (1953) después de que éste le preguntara si una

escena en la que una madre moría de hemorragia cerebral le parecía bien

filmada (la madre de Imamura murió a causa de esa enfermedad). También se

oponía a cualquier forma de sometimiento psicológico de la mujer en las

películas, renegando en este aspecto del cine practicado por Mikio Naruse,

donde el enfoque dramático del papel de las actrices sobrepasaba la realidad.

No obstante, esta actitud resulte algo contradictoria si nos fijamos en el

sometimiento sexual que soportaban algunos de sus personajes femeninos en esas

producciones vanguardistas que rodaba; todo con tal de mostrar su método

crítico ante los cineastas obsesionados por hacer sufrir a las mujeres.

A diferencia de otros realizadores que seguían los mismos postulados

infundados inconscientemente en esa corriente revolucionaria (como el propio

Oshima o Ko Nakahira), Imamura tampoco se dejó influenciar por el taiyozoku

('tribu del sol', un movimiento que englobaba literatura y cine ideado por y

para jóvenes rebeldes) para dotar de una personalidad especial a sus películas

con el fin de que se distanciasen del mainstream de la época.

Respetuoso, pues, con sus actores, y fiel documentalista antes de iniciar

cualquier caracterización para cada uno de sus filmes, se dedicó en cuerpo y

alma a describir el comportamiento humano del pueblo japonés: ya sea a través

de películas de ficción, en cuya narración los acontecimientos marcan el

estado de ánimo de los personajes (La venganza es mía, 1979), o en sencillos y

conmovedores relatos basados en hechos reales que terminan por convertirse en

pequeños docudramas, como es el caso de Lluvia negra (1989).

El reconocimiento internacional le llegó tarde, pues no fue hasta 1983 cuando

ganó la Palma de Oro en Cannes por La balada de Narayama, repitiendo galardón

en 1997 por La anguila, tal vez la mejor obra para apreciar el esplendor

fílmico de su cine.

Tokio lo vio fenecer en 2006, ese Tokio que aglutina parte

de la estructura jerárquica social del pueblo japonés, y del que Imamura se

sentía disconforme hasta el punto de plasmarlo en sus obras. Y es que ese

Imamura más anquilosado en las tradiciones de su país había visto evolucionar

a la sociedad a la que pertenecía con resignación. Deleitarnos visionando su

escasa filmografía (veinte películas en cuarenta años) es la única manera de

recordarlo; contemplando sus discursos corrosivos pero al mismo tiempo

humanistas. Sólo cabe recomendar enérgicamente producciones suyas, como la

desmadrada Eijanaika (Que más da) (1981), Zegen, el señor de los burdeles

(1987) -en la que enseñó a Takashi Miike el oficio de cineasta- o Doctor Akagi

(1998).

FILMOGRAFÍA (Selección)

DIRECTOR

2001 - Agua tibia bajo un puente rojo

1998 - Doctor Akagi

1997 - La anguila

1989 - Lluvia negra

1987 - Zegen, el señor de los burdeles

1983 - La balada de Narayama

1981 - Eijanaika (Que más da)

1979 - La venganza es mía

1975 - Karayuki - San

1968 - Kamigami no Fukaki Yokubo

1966 - The Pornographers

1964 - Intentions of Murder

1963 - The Insect Woman

1961 - Pigs and Battleships

1958 - Nishi Ginza Ekimae

1958 - Nusumareta Yokujo

GUIONISTA

2001 - Agua tibia bajo un puente rojo

1998 - Doctor Akagi

1997 - La anguila

1989 - Lluvia negra

1987 - Zegen, el señor de los burdeles

1983 - La balada de Narayama

1981 - Eijanaika (Que más da)

1968 - Kamigami no Fukaki Yokubo

1966 - The Pornographers

1964 - Intentions of Murder

1963 - The Insect Woman

1959 - Nianchan

1958 - Nishi Ginza Ekimae

1957 - Bakumatsu Taiyoden

PRODUCTOR

1989 - Lluvia negra

1981 - Eijanaika (Que más da)

1976 - Seishun No Satsujin Sha

1967 - Ningen Johatsu

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