Entrevistamos a Antonio Iturbe/Radar/Libros

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Entrevistamos a Antonio Iturbe por A cielo abierto, último Premio Biblioteca Breve de Novela.

 

Lola Valdés. 26/05/2017

 

Entrevistamos a Antonio Iturbe (Zaragoza, 1967), autor de A cielo abierto. Esta novela, publicada por Seix Barral recientemente, ha sido la ganadora del prestigioso Premio Biblioteca Breve en su decimonovena edición. En ella, el autor narra la historia y proezas de tres aviadores: Jean Mermoz, Henri Guillaument y Antoine de Saint Exupéry. Todo un homenaje al cielo y a la literatura. 

 

A cielo abierto es una novela sobre la historia de la aviación pero también, y fundamentalmente, un homenaje a Antoine de Saint-Exupéry. ¿Qué es lo que más te atrae de su figura como aviador y como escritor?

En él es difícil separar las dos cosas: aviador y escritor. Uno de los lemas que siguió siempre es que “escribir es una consecuencia”. Escribía de lo vivido. Por eso todos sus libros tienen relación con el vuelo, no solo desde el punto de vista técnico sino también metafórico. Me atrae esa capacidad para convertir un oficio en una lámpara que ilumina cada uno de sus pasos.

 

¿Y de la aviación? Porque gracias a tu novela muchos lectores descubren en detalle la historia de la Sociedad de las Líneas Latécoère (posteriormente Aeropostal), que marcó importantes hitos en ese ámbito.

Me han atraído desde siempre las historias de pilotos civiles, de Roald Dahl a Amelia Earhart. Me acabo de comprar Al polo Norte en avión, de Roald Admunsen. El aviador es alguien que derrota la ley de la gravedad, que va en contra de todas las lógicas al levantarse del suelo y volar. Hay algo extraordinario en eso.

 

¿Ha resultado muy difícil el trabajo de documentación para escribir esta novela?

Difícil no. Pero sí largo. Sobre todo porque, al ser un tema que me fascina, una cosa me llevaba a otra y nunca me parecía que había leído bastantes libros. He reunido una pequeña biblioteca del correo aéreo francés.

 

«Quisiera que este libro se leyera como una ficción verdadera.»

 

¿Dónde se encuentran los límites entre la ficción y la no ficción en A cielo abierto?

Los límites entre la ficción y la realidad desnuda son siempre difusos. En sus memorias García Márquez decía que nuestra vida no es lo vivido sino lo recordado. Y ya sabemos que el recuerdo es caprichoso, a veces decorador, a veces torcedor. Casi todas las situaciones que se relatan son verídicas, pero hay estilización y los diálogos son inventados. Siempre a caballo entre la correspondencia de los personajes, lo que han dicho en sus libros… no es una invención por la patilla. Es más bien una sublimación de las lecturas y el mucho pensar en ellas. Yo quisiera que este libro se leyera como una ficción verdadera.

 

¿Qué has aprendido de Saint-Exupéry como escritor?

Que era un maniático del romper hojas. Decía que la perfección de un texto no está cuando no queda nada más que añadir sino cuando no queda nada más que quitar. Rompía y rompía. Quería quedarse con las frases que fueran a lo esencial. Y en algunos momentos logró ese milagro narrativo.

 

Antoine de Saint-Exupéry, Jean Mermoz y Henri Guillaumet se jugaban la vida en el aire. ¿Qué se juega uno en la literatura?

Su tiempo, que no es poca cosa. La vida es extremadamente breve. Un fogonazo. Dedicar a un libro cuatro años es decidir que quieres invertir una parte importante de tu única vida a eso. Cuatro años son una inversión más valiosa de mil millones de euros (en caso de que los tuviera).
 

« El aviador es alguien que derrota la ley de la gravedad, que va en contra de todas las lógicas al levantarse del suelo y volar. Hay algo extraordinario en eso.»

 

El libro más conocido de Antoine de Saint-Exupéry es El principito, pero seguro que hay algún otro título que consideras muy recomendable. ¿Cuál?

Tierra de hombres es una lectura magnética. Sus historia reales de aviación tal como las cuenta, con esa mezcla de aventura y poesía, son una maravilla.

 

Tu trayectoria literaria incluye numerosos libros de literatura infantil, casi una veintena de títulos bajo el común paraguas de Los casos del inspector Cito y Chin Mi Edo y La isla de Susú. Al mismo tiempo y desde 2005 has publicado también novelas para el público adulto. ¿Qué te aporta cada género?

Son paseos que haces por el bosque. Cada paseo es parecido y diferente. Y está lleno de hallazgos. Se pasan malos ratos escribiendo, como en cualquier cosa, pero hay momentos luminosos que lo justifican todo.

 

¿Qué supone para tu escritura haber ganado el Premio Biblioteca Breve gracias a este libro? ¿En qué medida ha cambiado tu vida?

Supone un espaldarazo profesional, porque te da una ligera seguridad en medio de la eterna incertidumbre del compositor. Cambiar la vida… por ahora no mucho. Sigo con mis pluriempleos de profesor de Máster de Comunicación y periodista. Corriendo de un lado a otro. Sí que notas que has subido en la jerarquía y que te tratan con mayor respeto en algunos sitios. Pero en la panadería y en la oficina de correos, en la vida del día a día, nada cambia. ¡Por fortuna!

 

 

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