Don Pelayo, bocado de historia

Don Pelayo, bocado de historia

Desde hace 1.000 años se conoce la regañá. Ese pan andaluz crujiente y sabroso que en las travesías alimentaba a los marineros. A su lado, algo más modernos, pero elaborados casi con los mismos ingredientes, los picos.

 

Los dos son productos del pan. Formas diferentes de un alimento clásico. De un lado, las regañás. Esos panes crujientes que se dirían etéreospor su delgadez y que llegan a la mesa elaborados con harina de trigo de calidad suprema, agua, levadura y fl or de sal de las marismas de Cádiz. A su lado, otro clásico, los picos. ¿Recuerdan los colines de la niñez? Un “beso de pan” —así lo llaman los maestros en el obrador— creado con harina de trigo, levadura, sal y aceite de oliva virgen extra. Además, por su tamaño, son perfectos para un solo bocado y un acompañamiento imprescindible en toda clase de tapas y platos, tanto de la cocina de vanguardia como tradicional. Pues las regañás y los picos comparten obrador: El Horno de Don Pelayo. Situado en la localidad sevillana de Sanlúcar la Mayor, ambos productos proceden del talento de un emprendedor: David de Castro, quien elabora una regañás fi nas como el cristal y unos picos perfectos de textura y sabor. Panes que son una amalgama de sol, aire y mar.

 

Los dos pugnan, amistosa ente, por un producto que alberga, además, varios secretos, como la cocción de la masa o la consecución de esa textura tan especial. En este viaje por la historia conviene no olvidarse de los Picos Don Pelayo. Como hemos visto comparten muchos ingredientes con la regañá. Pero tienen su propio destino. Por fuera se presenta en cajas de 100 unidades de 30 gramos. El envase es cuidado y atractivo y predominan el negro, la plata y el rosa. Por dentro manda un color dorado, ligeramente moreno y uniforme y la textura del pico resulta suave. A la vez, mantiene ese crujiente externo. En la lectura nutricional es equilibrado. Todo sin conservantes ni colorantes.

EN LA COCINA, LOS BESOS Y LAS REGAÑAS NO TIENEN LÍMITES


En la cocina, los besos y las regañás no tienen límites. Son el acompañamiento apropiado para cualquier tapa o aperitivo, pero también pueden disfrutarse solos. Y, por supuesto, maridan perfectamente con chacinas o quesos, a los que resaltan el sabor. Evidentemente, estamos frente a un claro representante de la dieta mediterránea con un bajo aporte calórico y elevadas virtudes nutricionales. Perfecto para consumirse a cualquier hora del día.


Otra característica que comparten estos productos –disponibles en el Club del Gourmet en El Corte Inglés– es la infinita paciencia con la que los elaboran los artesanos panaderos. Un cuidado que conlleva algunos reconocimientos como el de la Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimenticias (SAEIA) que ha galardonado a La Regañá Don Pelayo, pues gracias a su gran calidad es un alimento perfecto para los pacientes afectados de Histaminosis Alimentaria No Alérgica (HANA).

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