LATETERAZUL.

LATETERAZUL.

LAS INFUSIONES FRÍAS SON REFRESCOS ORIGINALES Y DIFERENTES. UN AMPLIO ABANICO DE SABORES PARA MITIGAR EL CALOR DEL VERANO.

 

Cada vez son más los que eligen los tés e infusiones para calmar su sed en verano porque, además de las muchas propiedades beneficiosas que aportan al organismo, existe una extensa variedad de sabores con la que satisfacer todos los gustos. Matices mentolados, cítricos, dulces o amargos, que pueden tomarse solos o combinados entre sí y que dan origen a bebidas únicas que, por lo general, se toman en caliente, pero que son igual de deliciosas si se ingieren frías.


En los últimos años, cuando los termómetros marcan temperaturas muy elevadas, el consumo de tés e infusiones frías se está haciendo más y más popular, al tratarse de refrescos naturales, bajos en calorías y, sobre todo, más saludables que los elaborados a base de agua carbonatada.

 

FRÍO A LA TAZA.

A la llegada del verano, los sabores de Lateterazul vuelven a sorprender. Al enfriarlas, sus tradicionales infusiones adquieren nuevos matices al paladar. Té Lleva, la combinación de té verde y menta, es un refresco ideal para tomar bajo la sombrilla ya que sus antioxidantes protegen la piel contra las radiaciones de los rayos ultravioleta.


Té Ilumina es perfecta para combatir la sed. El té rojo con kiwi y fresa proporciona un extra de hidratación necesario en verano y ayuda a controlar el peso.


Con una taza bien fría de Té Sorprende, la infusión que combina hibisco y frutos del bosque, los más calurosos pueden controlar la sudoración. Entre las muchas propiedades de la planta del hibisco (alto contenido en calcio, hierro y fósforo y vitaminas C, B12 y B1) destaca la inhibición del sudor.


Y si lo que se quiere es disfrutar de una bebida para toda la familia, la mejor elección es un vasito de Té Besa, la deliciosa mezcla de rooibos, chocolate y menta. Un refresco que sirve por igual para hidratar el cuerpo después de hacer ejercicio, como para disfrutar de las noches de verano.


Siempre se ha dicho que las infusiones había que tomarlas muy calientes para asimilar sus benéficas propiedades. Nada más lejos de la realidad. Cuando la infusión se va a reservar para beberla fría, hay que emplear una medida superior a la habitual para que, de esa forma, conserve todo su sabor y no se pierda la concentración de sus propiedades nutritivas. Con tan sólo dos horas de reposo en el frigorífico se obtiene un refresco muy bajo en calorías, al que no deben añadirse hielos porque le restarían sabor, y cuyo sabor se gozará a tope si se sirve en un vaso pequeño y estrecho.

 

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