DESDE SUS INICIOS MONTARAZ HA MANTENIDO EL PROCESO DE ELABORACIÓN ARTESANAL

La sal y la paciencia han sido siempre los únicos secretos de montaraz en sus más de 125 años de historia. La serenidad del proceso es herencia del pasado, un conocimiento ancestral heredado de padres a hijos a través de cuatro generaciones de maestros jamoneros.


Tiempo y experiencia actúan de manera conjunta para dar a nuestro jamón ibérico de bellota montaraz el sabor y el aroma que hacen de él un bocado exquisito y placentero, una obra maestra que abre las puertas a un mundo de vivencias sensoriales extraordinarias y exclusiva de enorme valor ecológico y modelo de convivencia entre el hombre y la tierra, la dehesa es un ecosistema natural de encinas y alcornoques único en el mundo. Un paisaje que solo los cerdos ibéricos criados en libertad contemplan cada día.

LA RAZA.

El cerdo ibérico es un animal sobresaliente. Su pureza está en su carácter indómito y montaraz. Pero, sobre todo, se distingue en todo el mundo por sus alargadas extremidades de caña fina. Un privilegio de textura suave y cremosa fruto de miles de años de selección natural en entorno aislado.


Alcanzada su madurez otoñal comienza la montanera, fase fi nal del crecimiento del animal donde la bellota es protagonista, un manjar para el cerdo ibérico, y el origen de su peculiar aroma y sabor.
En penumbra y en silencio comienza una labor donde la sal marina es la única invitada. Aquí no tiene cabida ningún otro aditivo, porque sólo la sal entiende el arte de la conservación natural. Blanca y cristalina, solo su pureza es capaz de acompañar al sabor del jamón ibérico de bellota montaraz. Secadero natural
Con la maduración en secaderos naturales empieza una labor larga, paciente, vigilante. El jamón ibérico de bellota va adquiriendo su equilibrio. Aunque cada segundo anuncia nuevas maravillas, se necesitan más de 3 años de armonía para convertir cada pieza en una obra maestra.
Llega un momento de inspiración para apreciar todos los matices del jamón ibérico montaraz. Una ceremonia donde olfato y gusto entrenados dan la bienvenida a la armonía entre lo dulce y lo salado.


Loncha a loncha la boca se hace agua. Deliciosas, brillantes, jugosas y aromáticas, cada lámina montaraz se deshace con un sencillo paladeo. Rojo púrpura. Vetas de nácar. Finas lascas que encierran la esencia de la dehesa.


Al tratarse de un producto con curación superior a 36 meses en secaderos naturales, junto con un proceso en el que la sal es el único ingrediente, hace del jamón de bellota montaraz una auténtica exclusividad para el paladar más exquisito y exigente.

MARIDAJE DEL JAMÓN IBÉRICO.

Un plato de jamón ibérico debe contener entre 80 y 100 gramos de jamón presentado en fi nas y cortas lonchas, de manera que podamos saciar nuestro deseo y apreciar al máximo sus cualidades.
A pesar de lo anteriormente dicho, está muy extendida la costumbre de acompañar el consumo del jamón ibérico con pan o picatostes (pan duro o tostado), así como con algunos tipos de vino.


Es tradicional acompañar el jamón ibérico con una copa de fi no o manzanilla, vinos suaves que aportan una gama de aromas y sabores que se complementan muy bien con las propias del jamón. Los vinos tintos y algunos blancos, siempre que no sean demasiado fuertes o ácidos, constituyen también un buen maridaje.
Los vinos tintos, con o sin crianza, y los blancos secos con algo de crianza y no demasiado ácidos son un buen acompañante. Los más expertos reconocen que el mejor maridaje lo proporcionan el fino y la manzanilla. Los fi nos aportan aromas que acompañan muy bien en la boca por su suavidad, por su tono ligeramente salado y por su baja acidez. Además, el toque amargo de salida de los fi nos se une perfectamente con otro tono amargo que dan las grasas evolucionadas del jamón.


Al igual que otros productos de excepcional calidad (como el caviar o el foie), la mejor manera de disfrutar de un buen jamón ibérico es degustarlo sólo, sin acompañarlo de ningún otro alimento que pueda interferir en su textura, aroma y sabor. Siempre a una temperatura de unos 18°c para apreciar todo su aroma y sabor.
 

 

También te puede interesar