NAVIDAD CON SABOR BRITÁNICO

NAVIDAD CON SABOR BRITÁNICO

SIEMPRE HAY MOTIVOS PARA ESCAPAR A LA CAPITAL DEL REINO UNIDO. TAL VEZ, EL MÁS SUGERENTE SEA DISFRUTAR DEL ESPÍRITU NAVIDEÑO DE SUS CALLES Y SABOREAR SU GASTRONOMÍA FESTIVA.

 

LUCES DE CUENTO

La costumbre de iluminar árboles y calles, propia del siglo XX, nació en la época victoriana, con la decoración de las arcadas comerciales con linternas y oropeles. La tradición de poner regalos debajo del abeto iluminado nació en 1800,
cuando la reina Carlota, esposa de Jorge III, decoró un árbol con velas, dulces y juguetes para repartir a los niños de Windsor. Ese fue el primer árbol de Navidad del que se tiene constancia en Inglaterra, pero el hecho de que todos los hogares contaran con su árbol familiar iluminado y aderezado con adornos y dulces no se puso de moda hasta que, en 1848, una revista publicó un grabado de la reina Victoria y su familia alrededor de un gran árbol, una estampa que cautivó a los británicos y que se convirtió en costumbre emulada en los hogares y las plazas públicas.

La luminiscencia navideña no es solo patrimonio de Trafalgar Square. El torrente de luz y color que conquista las calles a primeros de noviembre es la señal inequívoca de otro ritual al que rendirse en la ciudad: el shopping. Así sucede, por ejemplo, en Regent Street, en el corazón del West End. Su arquitectura georgiana se convierte en un escenario de cuento gracias a la decoración navideña de los escaparates de tiendas, restaurantes y cafés.

Tampoco se quedan atrás las luces que engalanan Oxford Street. O las que pueblan la docena de calles con entidad propia en la zona de Carnaby Street. En este periplo de luces y compras destaca el escenario navideño de Covent Garden. Hacer un alto en el camino para degustar un Christmas Cake –una tarta de masa con fruta picada y especias cubierta de una capa de mazapán y azúcar glaseada y decorada con motivos navideños–, que es la merienda londinense, por supuesto acompañada de un té, es una de las costumbres más auténticas en las pascuas británicas.


"Una base de manteca y frutos secos, aromatizada con especias y bañada con brandy. así es el 'chritsmas pudding'"

'BOXING DAY': COMIENZAN LAS REBAJAS

El 26 de diciembre, día de San Esteban, supone la llegada de unas rebajas que se extenderán hasta finales de enero. A partir de esta fecha, las gangas y los descuentos de hasta el 70% son los protagonistas en Londres, donde tiendas
y grandes almacenes se convierten en una atracción turística más.

Uno de los alicientes del Boxing Day para los turistas españoles es que permite que los sacos de los Reyes Magos lleguen cargados con todo tipo de regalos made in London, lo que implica tener la oportunidad de conocer la efervescencia de los barrios de 13 la ciudad o redescubrir tesoros olvidados. Las rebajas son la excusa perfecta para, tras visitar el mercado de Covent Garden, seguir disfrutando de una jornada de shopping en el cercano barrio de Seven Dials. Otras opciones cool para descubrir nuevas tendencias de moda y diseño son el hedonista barrio de Dalston, al este de Londres, y las calles que confi guran el bohemio barrio de Deptford, cerca de Goldsmiths, trufado de galerías de arte. Incluso la City, a la que solo se asocia con bancos y empresas, ofrece valores seguros como el clásico Leadenhall Market.

Sea cual sea el lugar y modo en que se disfrute el Boxing Day, este día, festivo en el Reino Unido, es una jornada en la que manda la tradición: los menos preocupados por atrapar un chollo en las tiendas pueden disfrutar de este día al más puro estilo londinense, lo que implica practicar algún deporte o presenciar algún espectáculo deportivo, ya sea en un estadio o en un pub con los amigos.

DE PUBS Y MERCADILLOS NAVIDEÑOS

Y es que ir de pubs en Londres en el Boxing Day es otra de las cosas que hay que hacer para imbuirse del espíritu de la ciudad. Hay pubs para todos los gustos. Los amantes de los clásicos deben poner rumbo a los que jalonan las riberas del Támesis, tales como The Dove, en Hammersmith (una posada del siglo XVII), o Prospect of Whitby, en Wapping (la taberna más antigua junto al río, abierta en 1520). Si lo que se prefi ere es pulsar el ambiente gastronómico,
nada como recalar en los deslumbrantes gastro pubs, más sofi sticados, donde el paladar se mima al detalle. Algunos de sus más señeros representantes son The Couch, en el Soho; o Cow Dining Room, en Notting Hill, lugares donde saborear unas ostras o gambones a la brasa con cuscús acompañados, por ejemplo, de una Proper Job, una auténtica India Pale Ale, la cerveza que este 2011 se alzó con el prestigioso galardón Champion Bottled Beer of Great Britain.

La Navidad en Gran Bretaña no sería la misma sin sus mercadillos, microuniversos de aromas y color que condensan el halo tradicional de las fi estas. Caminar sin prisas entre sus tenderetes es sinónimo de sorpresas, seducidos por vistosas artesanías, adornos y productos gourmet como dulces, bebidas reconfortantes y sabrosos productos típicos que ponen la guinda gastronómica al paseo. Instalados en diversas coordenadas de la ciudad a partir de mediados de noviembre, los hay de todo tipo y son el mejor lugar para comprar los regalos sin los agobios de los centros comerciales.

Un excelente punto de partida es el mercadillo de Southbank Centre, en Belvedere Road, no solo por ser uno de los más tempraneros (del 18 de noviembre hasta el 24 de diciembre), sino por el estilo de mercado alemán que destilan sus más de 60 casetas de madera que bordean South Bank, la orilla sur del Támesis. No hay que dejar de saborear el mulled wine (vino caliente con especias, zumo de fruta, azúcar y brandy), a la par que se degustan o se compran quesos, ahumados o dulces. Tampoco se queda atrás en encanto el mercado Winter Wonderland, en Hyde Park. También de estilo germánico, hasta aquí se acercan cada año más de un millón de visitantes.

Desde el 19 de noviembre y hasta el 3 de enero, uno de los atractivos es su Festive Food, un derroche de sabor navideño. Contra las bajas temperaturas y para aderezar la visita nada como tomar una taza de vino Glühwein y una auténtica salchicha alemana Bratwurst, cuando no pasear la vista y el paladar por sus puestos de galletas de jengibre o embutidos. Dos sugerencias más son el mercado de Greenwich y la feria navideña de Chelsea Physic Garden. El primero, abierto hasta el 5 de enero, se distingue por el protagonismo del arte y el diseño –sin olvidar las antigüedades, objetos vintage y, por supuesto, la comida– que se encuentra en sus 120 tiendas. ¿Un valor añadido? Los villancicos y la música clásica que en él regalan los estudiantes del cercano Trinity College of Music. Pero si el mercado de Greenwich es sui géneris, poner rumbo al barrio de Chelsea es regalarse una experiencia difícil de olvidar. La razón es que esta feria, emplazada en la Royal Hospital Road, parece estar pensada para los más pequeños: juguetes artesanos, ropa, objetos decorativos para el árbol de Navidad, dulces…

En Londres hay mil formas de vivir la Navidad. Da igual el credo que se profese, la cultura a la que se pertenezca o los gustos que tengan, sus habitantes viven las pascuas con pasión. Y las disfrutan desde el paladar. Con la llegada de diciembre, en los hogares se desata un aluvión de preparativos. A principios de mes se mandan las tarjetas a amigos y familiares a las que, conforme se acercan las dos últimas semanas antes de Navidad, se suman las Christmas Party y las comidas de trabajo, en cuyo menú es normal incluir el pavo asado y el Christmas Pudding, postre típico también conocido como Plum Pudding. Hecho a base de manteca y frutos secos, no falta el sabor y el aroma intenso de las especias y el típico baño de brandy, zumos cítricos o, en algunos casos, cerveza negra.

“El pavo asado relleno se sirve con una guarnición de patatas asadas sin piel, chirivías, nabo y coles de bruselas”

DELICIAS EN LA MESA

Gastronómicamente hablando, la gran cita es la comida de Navidad. Ágape largo y copioso, tiene un curioso preámbulo: los crackers. Una de sus tradiciones más características fue idea de Tom Smith, un fabricante de dulces de Londres que, en 1847, barruntando nuevas formas para atraer clientes durante la Navidad encontró la inspiración en el crepitar de leña de su chimenea: ¿Qué ocurriría si a un tubito de cartón se le introducía una mecha y un pequeño petardo, de manera que, al tirar de cada lado, un leve estallido partiera el tubito? Si, además, introducía unos regalos, la sorpresa sería doble. Así nacieron los crackers, cuyo interior atesora un gorrito, un regalo y un chiste envuelto en papel de colores. Antes de comenzar la comida, la familia enlaza sus brazos alrededor de la mesa y cada uno sujeta un extremo de la mecha. Todos tiran a la vez de sus respectivos cabos, haciendo detonar los crackers.

Un sonoro arranque para disfrutar de un variado retablo de platos y productos. Empezando por los entrantes y primeros platos, donde no faltan delicias como el salmón escocés ahumado, el colofón a la comida de Navidad llega con el tradicional pavo asado (roast turkey) –también puede ser pato o jamón asado–, que se come relleno, con una guarnición de patatas asadas sin piel, chirivías, nabo, coles de Bruselas y acompañada de salsa de arándanos, salsa blanca (a base de pan) y gravy (salsa de carne).

¿Y qué decir de los postres? Un nombre brilla por encima de todos: el Christmas Pudding. Con orígenes que se remontan a la Edad Media, tradicionalmente este postre se preparaba el domingo anterior al comienzo del adviento, día conocido como Stir-up Sunday (o domingo de mezcla). Y como fi el acompañante a este pudin, la mantequilla de brandy (brandy butter), una deliciosa salsa dulce que suele servirse fría, en contraste con el pudin caliente, y que también suele jalonar otro postre típico de estas fechas, los Mince Pies, unos pastelitos elaborados con una base de masa quebrada, rellenos de fruta picada y especias.

Después de tan deliciosos manjares, una de las formas más divertidas de disfrutar Londres es recalar en algunas de sus pistas de patinaje sobre hielo que, en estas fechas, salpican toda la ciudad.

"Estallan los 'crackers': significa que empieza la comida de navidad"

 

 

Villancicos 'On ice'

Cuál es la mejor ciudad del mundo para disfrutar de la Navidad? Es difícil dar una respuesta rápida a esta pregunta.
Pero si se piensa dos veces y se atiende a todo lo que ofrece en esas fechas, Londres encabeza ese particular ranking. Si en cualquier época del año la capital británica brinda un inagotable retablo de visitas, compras y acontecimientos de todo tipo, en Navidad, la ciudad eleva sus encantos a la enésima potencia. Patinar sobre hielo junto a la Torre de Londres, saborear el encanto de los mercadillos navideños de Greenwich o de Southbank Centre, admirar
la iluminación en Trafalgar Square… La postal navideña de Londres está lista.

Si se pregunta a los londinenses qué día empiezan las Navidades en la capital es muy probable que la respuesta más repetida sea esta: el 1 de diciembre, cuando se ilumina el gigantesco abeto que preside Trafalgar Square. Este árbol
de Navidad es un regalo que, todos los años, hace el gobierno noruego a la ciudad en agradecimiento a la ayuda que recibieron de Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial.

 

 

 

 

Desde el 19 de noviembre hasta el 8 de enero –excepto el día de Navidad– la pista de hielo de la Torre de Londres permite pasarlo en grande en uno de los magnos escenarios históricos de la ciudad. Los patinadores menos avezados pueden disfrutar de las delicias navideñas en el Ice Rink Café. También llena de historia es la pista junto a Hampton Court Palace: contemplar la espectacular fachada Tudor del palacio de Enrique VIII es un argumento más que interesante para acercarse.

El recorrido por las pistas más notorias incluye la festiva de Canary Wharf, en Canada Square Park; la del Museo de Historia Natural, en Cromwell Road; o la de Somerset House, donde los gourmets pueden saborear un chocolate caliente en Tom's Skate Lounge, o comer el delicioso cordero asado durante siete horas en el restaurante de Somerset House bajo la batuta del reputado Tom Aikens. Aunque si hay una pista para despedir el año en Londres, esa es la que se encuentra junto a la noria London Eye. Aunque miles de londinenses prefieren dar la bienvenida al nuevo año en Trafalgar Square, los espectaculares fuegos pirotécnicos que iluminan el cielo junto a la gigantesca noria dotan a este lugar de un encanto mágico.

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