Un arbol de dulce

Un arbol de dulce

Poco a poco, el sirope de arce más reputado, el canadiense, se acomoda a los gustos españoles. Es un dulce recurso con el café, el té o el yogur de los primeros momentos del alba. Además, por su alto contenido en calcio, hierro, zinc y magnesio resulta adecuado para cuidar la salud. 

el jarabe de arce es uno de los productos que definen a Canadá. Procedente de la savia del árbol de hoja caduca, desde hace años esta bebida se utiliza para endulzar gofres, tortitas o panqueques. Pero también infinidad de postres como helados o magdalenas. Y, además, es un dulce recurso con el yogur, el té o el café de la mañana. El auténtico jarabe proviene de las tierras estadounidenses y canadienses, y para su elaboración se puede usar casi cualquier tipo de arce, aunque se utilizan más el negro y el de azúcar. Su extracción es laboriosa y hacen falta nada menos que 40 litros de savia para producir un solo litro de sirope. Por si sienten curiosidad, para elaborar el jarabe es necesario practicar unas incisiones en los troncos de los arces. Sobre ellas se introducen varios tubos que se conocen como spiles. Gracias a ellos y a la gravedad, la savia gotea poco a poco sobre unos baldes de plástico. De ahí pasa a una cacerola de acero inoxidable, donde se la cocina hasta que, por fin, se crea el jarabe. A media que adquiere calor el recipiente esa miel va espesando. En este proceso de reducción se incorpora manteca (grasa) con el fin de que no cree mucha espuma al hervir. Todas estas características tan singulares obligan a seleccionar bien los arces: los que tienen posibilidades de producir el jarabe deben contar al menos con 40 años de edad. En principio, ese es el tiempo que se necesita hasta conseguir que el árbol gane un diámetro de 35 centímetros. Desde una mirada organoléptica, este producto que ya está disponible para los clientes del Club Gourmet en El Corte Inglés alberga cantidades abundantes de calcio, hierro, magnesio y zinc. Procedente de árboles que crecen en el área este de Canadá, nuestro sirope destaca por un sabor y un aroma suaves. En cuanto a su almacenamiento, puede conservarse sin alteraciones a temperatura ambiente y lejos de la luz hasta tres años. Una vez abierto, el sirope debe guardarse en el frigorífico y tiene que ser consumido en un plazo máximo de seis meses.

0 Comentarios.¡Déjanos el tuyo!

No estas identificado

Si aún no eres miembro del Supermercado de El Corte Inglés hazte socio pulsando en Nuevo usuario.

También te puede interesar