Y Rocambolesc reinventó el helado

Y Rocambolesc reinventó el helado

Rocambolesc (en castellano, rocambolesco) alude a algo extraordinario, exagerado o inverosímil. Y dado el juego de palabras que ofrecía con el apellido de los también extraordinarios hermanos Roca, la elección del nombre de su gama de helados, por muy paradójico que parezca, resulta un hecho absolutamente verosímil. Según la propia familia, “Rocambolesc es la ventana dulce del Celler de Can Roca”, una ventana que tiene su propio espacio en cuatro ciudades distintas: Madrid, Barcelona, Platja d’Aro y, cómo no, su natal Girona.

Rizando el rizo y haciendo que cada espacio del Club del Gourmet tenga un poco de Rocambolesc, El Corte Inglés presenta en formato tarrina ocho sabores que recorren el espíritu dulcero del benjamín de la familia, Jordi Roca. Sabores clásicos como la fresa, la vainilla, el turrón y el dulce de leche; originales como el de recuit (queso fresco)
y el coco con violeta; golosos como el de manzana al horno o el de magdalena; y sorbete de mango, todos elaborados con ingredientes 100% naturales. Llama la atención la gran cantidad de toppings –hay 34 diferentes– que se ofrecen para complementar el helado. 

El proyecto partió del empeño del propio Jordi Roca de recuperar el tradicional carro de postres. Le sigue en esta aventura su compañera de vida, Alejandra Rivas. Ella se ocupa absolutamente de todo, según reconoce Jordi: “Rocambolesc empezó siendo Roca pero Ale ha impreso tal huella que es impensable ya sin ella”.

Tanto Alejandra como su pareja son grandes amantes del helado. “¡Es un producto fantástico!”, exclaman prácticamente al unísono. De los suyos, Ale destaca el Làctic, por antigüedad. “Este helado parte de un viejo postre de Jordi, y se elabora con yogur de oveja, guayaba, dulce de leche y algodón de azúcar. Làctic está en Rocambolesc hace más de cinco años”, explica.

En estas calurosas fechas, el cuerpo pide helado más que nunca, aunque Roca aquí también se empeña en ir contra los tópicos. “Los helados son para todo el año, más aún cuando llueve y hace frío. Hay un estudio de la Universidad de Columbia que ha demostrado que el frío ambiental hace que comer helado en invierno nos caliente,
en lugar de la creencia contraria”.

Y haciendo gala de cierto aire rocambolesco, Jordi Roca se despide divertido aconsejando otras aplicaciones del helado, además de tomarlo tal cual. “Lo puedes utilizar como crema hidratante y también como fijador de pelo. Además, aquí sí que se puede hacer la verdadera dieta del cucurucho [risas]”. ¿Se necesita un argumento más para rocambolesquear?

En Madrid, Rocambolesc está en Gourmet Experience de El Corte Inglés de Serrano, 52. Se sirven los seis sabores que pueden degustarse en todas las demás heladerías, ya sea en tarrina, cucurucho o en el icónico panet, una especie de brioche rellena del helado que uno elija.

También te puede interesar