Manuka, la reina del panal

Manuka, la reina del panal

No es miel, es supermiel. Desde Nueva Zelanda llega este néctar con más propiedades que ninguno.

Manuka. ¿Has oído alguna vez este nombre? ¿No? No te preocupes, nunca ha sido trending topic por estos lares. El arbusto de la manuka, de unos 40 o 50 centímetros, crece en el punto más lejano de España: Nueva Zelanda. Con el polen de esta remota planta las pequeñas abejas maoríes elaboran una miel que tiene las propiedades de cualquier otra… multiplicadas por 30 (amén de adornarse con alguna otra más). La de la manuka es una supermiel, un néctar que está a la cabeza de los más de 300 tipos que el hombre lleva usando para ofrecer a los dioses, curarse catarros o endulzar el café desde hace más de 10.000 años. El secreto de la miel de manuka está en el UMF (Unique Manuka Factor), un índice medido en laboratorio que revela la capacidad antibacteriana de su contenido. Un UMF de 10 quiere decir que la miel tiene el mismo poder contra las bacterias que una solución al 10% del fenol antiséptico que se usa en los medicamentos. Pero la miel de manuka también es un alimento. Su sabor, algo más dulce de lo normal, la convierte en un manjar en la cocina. Después, en la sobremesa, sin que nadie lo note, la manuka seguirá haciendo su trabajo, silencioso, como el de las abejas. 

La miel de manuka Naturval procede directamente de Nueva Zelanda. Es 100% miel, sin ningún tipo de añadidos. De color oscuro y con un característico sabor intenso, deja algunas notas exóticas en las papilas gustativas y el recuerdo del suelo húmedo donde crece este arbusto. “Es la única miel cuyo alto poder antioxidante y antibacteriano ha sido científicamente probado”, asegura Olga Vendrell, project manager de Naturval.

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