Manuka, néctar sanador

Manuka, néctar sanador

Es un arbusto único que crece en Nueva Zelanda. Se llama Manuka y de sus flores las abejas crean una miel –con el mismo nombre que la planta– que actúa como un potente antibacteriano y antiséptico natural.

Desde la noche de los tiempos, la naturaleza ha sido una gran botica para el ser humano. En ella ha encontrado remedios para muchas de sus dolencias y enfermedades. Pero lo singular es que esta farmacia silvestre parece no tener fin. Siempre da sorpresas, y algunas increíbles. Como la Manuka. Un delicado arbusto que crece en una región oriental de Nueva Zelanda. Desde hace generaciones, en el Valle de la Manuka, los maoríes son conocedores de que la miel procedente de esta planta es un potente antibacteriano y antiséptico natural. Según ellos: “donde no llegan los antibióticos, llega la miel de Manuka”.

Esas dos características únicas la han convertido en la miel más buscada del mundo. Hasta hace poco no estaba muy claro de dónde procedían estas cualidades; ahora los científicos apuntan a un compuesto llamado metilglioxal. Una molécula que en la naturaleza solo se encuentra en la miel de Manuka y que, además, funciona como agente tópico para el tratamiento de heridas infectadas, necróticas y eccemas.

Pero esta miel diferente no cesa en el asombro. Aseguran los expertos que el néctar también es eficaz contra la bronquitis, la sinusitis, las caries, las aftas bucales, la fiebre y la gingivitis. Es como un aleph de la salud: parece concentrarlo todo.
Por eso el Gobierno neozelandés controla férreamente las plantaciones de este arbusto milenario y la población de abejas que polinizan sus flores.

SU PRODUCCIÓN SE VIGILA ESTRECHAMENTE Y SE PROHÍBE EL USO DE CUALQUIER PRODUCTO QUÍMICO

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