Recolección a mano, producción limitada, cultivo ecológico y respeto al terruño. Con estos principios Bodegas Paradells ha elaborado Finca 2-55. Un vino redondo destinado a ser santo y seña de la zona.

El vino es un coupage de tiempo y terruño. Una reivindicación de la tierra en la que crece la viña y el clima que le da sustento. Sobre estas premisas, y en un entorno que alterna olivos, encinas y campos de labor, encuentran su lugar en el mundo las Bodegas Paradells. El mapa nos indica que estamos en la Vega Baja del Guadiana. A media jornada entre Mérida y Badajoz.

Paradells es una bodega joven, con un enólogo joven al frente, Luis Perez Mahedero, y dirigida por los hermanos Alejandro y Salvador García-Paradells. Lanzó su primer vino, Zaos, en enero de 2008. Fue su carta de presentación. Calidad, vendimia manual, caldo ecológico, producción limitada (45.000 botellas)… Elementos para ser, desde el primer día, uno de los nombres señeros de los vinos de Extremadura.

Con esta artesanal carpintería dan cuerpo a tres vinos. Distintos, diferentes, únicos. Un tinto roble (Zaos Roble); a su lado, un crianza (Zaos Crianza), y la nueva aportación de la casa, Finca 2-55. Hablamos de un caldo exclusivo e innovador, tanto por su singular formato como por la propuesta.

Bajo el nombre de Finca 2-55 aguarda un vino que tiene un coupage similar al de sus hermanos. O sea, 90% tempranillo y 10% cabernet sauvignon. Por eso se vendimia en pequeñas cajas de 15 kilos, las uvas se seleccionan manualmente y la fermentación tiene lugar a temperatura controlada de 18º en depósitos de acero inoxidable de 10.000 litros. Para dar tiempo al vino, se utilizan barricas de roble francés (donde irá creciendo a lo largo de 8 meses), que otorgan al vino un sabor más elegante y sin ese predominio a madera que suele acompañar al roble americano. Con ello se consigue que Finca 2-55 sea un vino pulido, fino, acabado; un caldo en el que la cabernet sauvignon y la tempranillo se integran y hallan todo su sentido; donde los aromas y los colores se describen del tirón. Color rojo picota, aromas a fruta madura, mermelada de ciruela, regaliz, café, chocolate y notas ahumadas y con recuerdos de vainilla procedentes de su estancia en la barrica. ¿Y en la boca? Suave, sedoso, con taninos dulces, acidez equilibrada y un fi nal largo y persistente.

SU BOTELLA ES COMO UNA ESTILIZADA ÁNFORA, CON LA INCLINACIÓN DE UN DECANTADOR. UNA FORMA ÚNICA

Y para que todas estas esencias no se escapen, un formato distinto y exclusivo. Una botella, como una estilizada ánfora, que tiene la inclinación de un decantador. Una forma única, que precisa de un proceso de embotellado, etiquetado, taponado y encapsulado hecho a mano. Una joya líquida.