Reto para pescadores y manjar para gastrónomos, este pescado aumenta su valor culinario si su captura es de anzuelo.

Este pequeño depredador de aguas atlánticas tiene tendencia a habitar fondos cada vez más profundos según avanza su edad, por lo que los mayores ejemplares, que pueden alcanzar los 6 kg de peso, hay que buscarlos hasta a 500 metros de profundidad. Los ejemplares más jóvenes, en cambio, sienten querencia por rondar los pecios y los fondos rocosos. Por ello, la pesca del besugo suele realizarse de manera tradicional, utilizando aparejos de fondo con varios anzuelos incorporados, en los que se utilizan como cebo trozos de sardina o calamar, su alimento favorito. El besugo es uno de los pescados más habituales en las celebraciones familiares. Su carne sabrosa y delicada, de cierto tono rosáceo, es un exquisito manjar, delicioso especialmente si se cocina a la brasa recién pescado, aunque el besugo admite muy bien otro tipo de elaboraciones, tanto si es al horno como si es a la plancha. Como guarnición, su intenso sabor se ve matizado con unas sencillas verduras al vapor o unas patatas panadera.