Gènesis Toronja y Gènesis Mediterrània son dos cervezas que mezclan tradición y vanguardia. El clasicismo proviene de su elaboración artesanal (sin conservantes ni colorantes); la novedad, de incorporar naranja y flores de azahar. 

nacimiento, creación, origen. Este es el significado en griego de la palabra Génesis. Un término que da nombre a una cerveza en la que, en su comienzo y en su fin, habitan lo artesano, lo natural y lo ecológico. Esto significa que no se utilizan ni conservantes ni colorantes.Pero tampoco se pasteuriza ni filtra. De hecho, la cerveza fermenta en segunda botella. ¿El objetivo? Conseguir el nivel apropiado de presión y maduración. Este es el camino hacia la elaboración de Gènesis Toronja y Gènesis Mediterrània.
Dos cervezas Premium Pale Ale Ámbar (alta fermentación) que ya pueden disfrutar en el Club del Gourmet en El Corte Inglés. Porque ambas son parecidas, pero también diferentes. Gènesis Toronja es una mezcla perfecta de agua, malta, lúpulos y naranjas valencianas, las cuales, por cierto, proceden de huertos propios y corresponden a la marca Naranjas Vendrell Gourmet. Ahora bien, si abren una botella lo comprobarán: la cerveza mantiene un color
anaranjado con cierta turbidez y la espuma es blanca y ligera. En la nariz manda el aroma a cereal y las notas profundas a cítricos que aporta la naranja. Mientras, en la boca, se presenta con una entrada fácil y un carbónico muy integrado y cremoso que hace que el paso sea aterciopelado. Todo construye una acidez equilibrada que da frescura confiriendo un final de boca cítrico en el que reaparece la fruta. Si piensan en el maridaje, les daremos algunas pistas. Al ser una cerveza cítrica y de intensidad media, resulta un buen compañero de reparto de pastas, ensaladas, carnes blancas o pescados grasos. ¿Y qué la diferencia de su hermana? Gènesis Mediterrània, junto al agua, la malta y los lúpulos también incluye arroz y azahar. En la mirada presenta un color ámbar y la espuma, delicada, es blanquecina. En la nariz encontramos la elegancia de la flor de azahar y un toque dulce de miel. Un poco más tarde, en la boca, el carbónico es muy cremoso y la acidez, solo la precisa. En cuanto a la compañía, le sientan muy bien los arroces de mariscos o la carne de media intensidad. Y para beberla nada como una copa Burdeos o un vaso largo. Cerveza en todo su esplendor.