Las buenas costumbres permanecen en el tiempo. Una de ellas es la de desayunar una tierna y esponjosa magdalena con un buen tazón de café o chocolate. Una dulce fuente de energía.

Se dice que en torno al año 1750, un rey polaco probó un pastel elaborado por una campesina llamada Madeleine. Tal fue su sorpresa que decidió llevarlo a Versalles donde cautivó a toda la corte parisina... y con el paso del tiempo logró también conquistar a medio mundo. Y es que estas pequeñas delicias, coronadas por una delicada capa de azúcar que da paso a un interior tierno y esponjoso, son el mejor bocado para un sano desayuno.

Elaboradas a diario por los expertos pasteleros del Obrador de El Corte Inglés, con los mejores y más naturales ingredientes, harán que tu primera comida del día sea dulce, nutritiva y que te proporcione la energía suficiente para afrontar el día hasta la hora del almuerzo.