Patatas guisadas con bacalao

Patatas guisadas con bacalao
En colaboración con la revista Revista mía
  • Valoración: 5.0 15 Votos
Tiempo: De 20 a 40 min
Dificultad: recetas fáciles
Número de Comensales: 4

Ingredientes para esta receta

750 g de patatas, 350 g de bacalao seco, 1 cebolla, 1 pimiento rojo, 1 pimiento verde, 2 dientes de ajo, 2 tomates maduros, 2 cuch. de aceite de oliva, 1 dl de caldo de verdura y sal. 

750 g de patatas 350 g de bacalao seco 1 cebolla1 pimiento rojo 1 pimiento verde 2 dientes de ajo 2 tomates maduros 2 cuch. de aceite de oliva 1 dl de caldo de verdura y sal. 

Elaboración de esta receta

2014-10-13 18:35:00.0

Poner el bacalao en un recipiente. Cubrir con agua fría y dejar en la nevera 24 horas. Cambiar el agua tres veces. Escurrir el pescado y trocearlo. Pelar la cebolla y partirla por la mitad. Cortar los pimientos en cuadrados. Pelar las patatas y trocearlas, chascando el final del corte. Pelar los dientes de ajo. Disponer la mitad de la cebolla y de los pimientos, y un tomate, en una cacerola. Agregar las patatas y el ajo y cubrir con agua. Sazonar con sal y cocer a fuego suave durante 20 minutos. Retirar las verduras. Picar fino la mitad de la cebolla reservada. Pelar y picar el tomate restante. Calentar el aceite en una sartén y rehogar la cebolla hasta que esté transparente. Añadir el pimiento y, cuando esté blando, incorporar el tomate y cocer durante 5 minutos. Agregar el caldo de verduras y dar un hervor. Verter en la cacerola de las patatas, añadir el bacalao y dejar cocer 5 minutos más. Servir caliente. 

Un gran aliado
Fresco o congelado, es uno de los pescados con mayor valor nutricional. Si se consume salado contiene mucho sodio, así como grandes cantidades de potasio y fósforo. Al ser un pescado blanco, tiene muy bajo contenido graso, así que mezclado con patatas constituye una dieta muy equilibrada. Resulta muy sabroso para añadir en ensaladas y en cócteles de marisco.

Patatas para elegir
Hay tantas variedades de patata que a la hora de elegir debemos tener cuidado. Las más compactas son ideales para freír (baraka, spunta o agria), mientras que para cocer es mejor coger las más harinosas (kennebec o spunta). Para conservarlas más tiempo hay que alejarlas de las cebollas, y es conveniente también que las almacenemos junto a una o dos manzanas. Intenta guardarlas en un lugar oscuro.

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