Esta fruta típica estival de jugosa pulpa y piel aterciopelada es una mutación del melocotón, con quien comparte tantas características que los fruteros más castizos de épocas pasadas identificaban con el apodo de "melocotón chato" a esta fruta. ¿A qué esperas para probarla?

De tierras lejanas

El origen de la paraguaya, al igual que el de su hermano mayor el melocotonero, hay que buscarlo en los campos de China, desde donde el cultivo de esta sabrosa mutación se extendió a América y Europa hasta llegar a España. En nuestro país se cultiva especialmente en las regiones de Murcia, Aragón y Cataluña. Comparte numerosas características con el melocotón, del cual ha heredado sus colores rosados y su piel de terciopelo, si bien la pulpa de la paraguaya es más jugosa y dulce que la de su familiar genético. Entre sus virtudes se encuentran, además de un delicado sabor y carne dulcísima, una serie de beneficiosas propiedades para nuestro cuerpo, puesto que es una fruta rica en carotenos con múltiples propiedades antioxidantes beneficiosas para el organismo. A la hora de consumirla, nada mejor que hacerlo al natural, lavada y con su piel, aunque también puede ser el ingrediente principal de sorbetes y bavaroises.

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