Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

En los pueblos y campos de Salamanca se mima, incluso se venera, al cerdo ibérico. El resultado es una deliciosa variedad de chacinas de una calidad premium.

Placer en rojo

Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

Chorizo cular, morcilla, salchichón, longaniza, morcón, lomo y, por supuesto, jamón ibérico: las chacinas de cerdos de raza ibérica producidas en la provincia de Salamanca son muy valoradas por su gran calidad. Buena culpa la tienen las dehesas, donde los animales se alimentan libremente a base de productos naturales, como las bellotas. El resultado es conocido mundialmente: bocados de irresistible presencia y de mejores textura y sabor.

Muy saludables

Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

El jamón ibérico es el producto estrella de la gastronomía de Salamanca. Un alimento mimado desde el origen (los cerdos pasan buena parte de su vida en semilibertad, alimentándose de productos naturales y piensos de primera calidad) hasta su posterior proceso de curado. A sus indudables cualidades organolépticas, estos jamones añaden sus beneficios desde el punto de vista nutricional: aportan proteínas de alta calidad, ácidos grasos insaturados y numerosos minerales, pero con pocas calorías.

Dos premium

Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

¿Qué decir del lomo de bellota ibérico? Un producto premium, la pieza íntegra del lomo, que seduce desde el primer bocado por su intenso sabor. Degústalo en finas lonchas. Como el chorizo cular, elaborado a base de la carne de jamones de cerdo ibérico (80%) y tocino (20%), junto sal, pimentón, ajo, orégano y otras especias, vino blanco y aceite de oliva. Tras ser embutido en tripa gruesa de cerdo ambas chacinas se curan durante meses al aire de los campos y sierras de Salamanca. Son muy ricas en minerales y Vitamina B.

Perfecta curación

Chacinas de Salamanca, las mejores del mundo

La longaniza y el salchichón salmantinos tienen entre un 50% y un 75% de carne magra de cerdo y un 25% de tocino, a los que se añade sal, pimentón dulce, pimienta, orégano, ajo y un poco de agua. La clave de su sabor, como ocurre con el resto de las chacinas de esta provincia, está en que en su mayoría se trata de carne de cerdo ibérico y en una perfecta curación, de entre uno y dos meses. Son ideales para consumirlos crudos, como aperitivo o en bocadillo, para una merienda, pero también admiten ser fritos, en guisos e, incluso, asados.

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