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La víspera de la boda suele venir acompañada de una mezcla bastante particular de cansancio, emoción y nervios. El cuerpo pide descanso, pero la cabeza parece empeñada en repasar horarios, conversaciones y pequeños detalles que, a esas alturas, probablemente ya no dependen de vosotras. Dormir bien puede parecer complicado, pero hay algunos hábitos y trucos sencillos que ayudan a preparar cuerpo y mente para una noche más tranquila.
No se trata de obsesionarse con conseguir ocho horas perfectas de sueño, sino de crear las condiciones adecuadas para desconectar. Y cuanto antes empecéis a incorporar algunas de estas rutinas, mejor.
El primer truco para descansar mejor no tiene que ver con la cama, sino con la organización. Intentad llegar a la tarde anterior con todo lo importante preparado: vestido, zapatos, joyas, ropa interior, accesorios y cualquier elemento que vayáis a necesitar durante los preparativos.
También conviene dejar claros los horarios de maquillaje y peluquería y, sobre todo, decidir quién será la persona encargada de resolver posibles imprevistos.
Si surge una duda sobre un proveedor, un invitado que no encuentra el hotel o alguien pregunta a las once de la noche dónde puede aparcar, no deberíais ser vosotras quienes tengan que solucionarlo.
Un pequeño truco puede ser escribir antes de acostaros todo aquello que os ronda por la cabeza. Una lista breve permite descargar mentalmente esas tareas y evita intentar recordarlas continuamente mientras tratáis de dormir.
La víspera de la boda puede incluir una cena familiar, una preboda o algún encuentro con amigos. Disfrutadlo, por supuesto, pero intentad no convertirlo en una celebración que se alargue hasta la madrugada.
Elegid alimentos que sepáis que os sientan bien y evitad cenas especialmente copiosas o demasiado grasas. Tampoco es recomendable acostarse con hambre, porque puede dificultar igualmente el descanso.
Otro aspecto importante es moderar tanto el alcohol como las bebidas con cafeína. Aunque una copa pueda producir inicialmente sensación de relajación, el alcohol puede empeorar la calidad del sueño durante la noche.
Si os apetece tomar algo antes de acostaros, una infusión sin cafeína puede formar parte de vuestra rutina habitual. Eso sí, la noche anterior a la boda tampoco es el momento de probar suplementos, remedios o productos nuevos que nunca hayáis utilizado.
Probablemente vuestro teléfono estará especialmente activo esa noche. Mensajes de familiares, fotografías, amigas emocionadas, proveedores confirmando algún detalle e invitados enviando toda clase de buenos deseos.
Son mensajes preciosos, pero podéis leerlos por la mañana.
Intentad dejar el móvil apartado al menos un rato antes de acostaros. Además de evitar estímulos relacionados con la boda, reducir el uso de pantallas antes de dormir puede facilitar que vuestro cuerpo entre progresivamente en modo descanso.
Podéis activar el modo «no molestar» dejando únicamente disponibles las llamadas de determinadas personas por si realmente surgiera algo importante.
Otro truco sencillo: utilizad un despertador tradicional o dejad el teléfono suficientemente lejos de la cama. Así evitaréis ese aparentemente inocente «voy a mirar una cosa» que termina convirtiéndose en veinte minutos recorriendo Instagram.
No todas las personas desconectan de la misma manera. Algunas encuentran tranquilidad leyendo, otras escuchando música, dándose una ducha templada, realizando estiramientos suaves o practicando unos minutos de respiración lenta.
Lo ideal es descubrir vuestra propia fórmula semanas antes de la boda y repetirla con cierta frecuencia. Crear una rutina ayuda a que el cuerpo empiece a asociar determinadas acciones con el momento de descansar.
Podéis dedicar unos minutos a vuestra rutina facial habitual, bajar la intensidad de las luces,escuchar una lista de música tranquila y poneros una prenda de dormir cómoda y elegante puede marcar la diferencia.
También podéis probar una respiración sencilla: inspirad lentamente por la nariz durante unos segundos y soltad el aire de manera todavía más pausada. Repetirlo durante unos minutos puede ayudar a centrar la atención en la respiración en lugar de hacerlo en la lista de invitados.
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El dormitorio también puede ayudar a crear sensación de calma. Procurad que tenga una temperatura agradable, reducid la iluminación y evitad convertirlo en una extensión del cuartel general de la boda.
Los aromas pueden formar parte de este momento de desconexión. Una vela aromática encendida mientras os preparáis para acostaros, un ambientador para el hogar o una fragancia suave pueden contribuir a crear un entorno especialmente agradable.
Y si, pese a todo, esa noche tardáis más de lo habitual en conciliar el sueño, intentad no preocuparos. Mirar continuamente el reloj y calcular las horas que quedan hasta que suene el despertador solo añade presión.
Quizá no sea la noche en la que mejor durmáis de vuestra vida. También es bastante comprensible, al día siguiente os casáis.
Lo importante es llegar a ella habiendo descansado razonablemente durante los días anteriores, haber dejado las responsabilidades en otras manos y permitiros disfrutar también de esas últimas horas antes de la boda.
Dormir ayuda, sí. Pero despertarse sabiendo que ha llegado vuestro gran día también suele proporcionar una dosis de energía difícil de superar.
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