Por costumbre, ser el padrino de la boda es un papel que suele cederse al padre de la novia, nadie como él para llevar con orgullo y amor a la niña de sus ojos hacia uno de los momentos más emocionantes de su vida. Sin embargo, otras opciones son posibles. Así, la novia puede encontrar a su padrino en la figura de su hermano, de un familiar o de alguien muy cercano por el que sienta devoción y desee tener a su lado.
Elegido el padrino del enlace. ¿Cuál será su misión? ¡Exacto! Acompañar a la prometida al altar. Esa es la primera idea que se nos viene a la cabeza. Sin embargo, hay más tareas que se inscriben en este rol.
Antes de que tenga lugar el enlace, el padre de la novia o el padrino elegido para el momento puede implicarse en los preparativos todo lo que desee o todo lo que sus protagonistas le permitan. El día B es todo un proyecto de planificación, así es que cualquier ayuda puede ser bienvenida. Desde acompañar a la novia a elegir el vestido de novia hasta marcarse un ‘estudio de mercado’ de los restaurantes y fincas que más pueden gustar a los novios. En función de su predisposición, pide por esa boquita. Al fin y al cabo, eres su persona elegida para el gran día.
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Ser parte principal de la ceremonia implica cuidar cada uno de los detalles que compondrán su outfit. Así es que, al margen de ayudaros con los preparativos, deberá invertir tiempo en elegir cómo será su ‘bridal look’ de padrino de boda. Hablamos del traje y complementos (gemelos, chaleco, corbata, zapatos...).
El padre de la novia o el padrino de boda será uno de los primeros en verte vestida de novia. En ese momento, su papel principal será dejar aflorar toda la admiración e ilusión que siente al ser el elegido para acompañarte en los primeros pasos de tu día B. Transmitir tranquilidad y confianza, para templar los nervios previos de la boda, será su misión primera.
Disfrutar del momento y complicidad únicos que se generan en el coche o el paseo que os separa hasta el lugar de la ceremonia, será su segunda tarea ese día. Ayudarte a bajar del coche y a colocar el vestido, la tercera. Y cogerte del brazo con dulce firmeza hacia el altar, su cuarta misión, antes de darte ese beso con el que el que permanecerá a tu lado ya en un segundo plano.
El padre de la novia o el padrino tendrá la oportunidad de disfrutar de ciertos momentos y privilegios especiales como saludar a los invitados durante el cóctel de bienvenida, alzar su voz con algún brindis especial, pronunciar unas palabras que sumen emotividad al momento en forma de discurso y, si los novios son de tradiciones y lo de la pista es una debilidad del padre o el padrino, dar el “¡Sí, quiero!” a un baile con la novia. Unos pasos que, sin dudarlo, quedarán en su memoria para siempre.
¡Ojo! Las bodas cambias y las tradiciones también pueden evolicionar. No todos los padres son de vals. Hoy hay muchos padres y padrinos a los que el cuerpo les pide rock 'n' roll.
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