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La madre de la novia no ejerce de madrina en el enlace, pero su papel también es relevante. Su presencia es símbolo de apoyo, cariño, de fortaleza y serenidad. Si habéis apostado por una boda de corte clásico es importante cuidar cada detalle desde el 'look' de los padrinos hasta el ‘outfit’ de la madre de la novia y el padre del novio. Ellos también compartirán muchos momentos destacados del gran día y serán centro de miradas y flashes.
Recopilamos para vosotros algunas de las claves que harán que la madre de la novia luzca radiante, coherente con el estilo de la boda y sin renunciar a su personalidad.
Hay un principio esencial en el look de la madre de la novia: acompañar y estar en armonía con el estilo de la boda sin competir con el protagonismo de la novia. En otoño, los tonos empolvados se enriquecen con matices más cálidos: burdeos, verde botella, azul noche, gris perla, berenjena o rosa maquillaje son apuestas seguras y muy favorecedoras.
Los tejidos se vuelven más ricos, con cuerpo y movimiento: crepé, satén, mikado, encajes bordados o gasas con caída. Los diseños con manga larga, francesa o capas ligeras añaden sofisticación y se adaptan a la climatología del momento.
Las bodas de otoño permiten jugar con propuestas versatiles propias de las temperaturas agradables que trae esta época del año. Si la boda es de día, los vestidos de largo midi con manga estructurada o los trajes de dos piezas con abrigo ligero son una opción perfecta. Para bodas de tarde, el vestido largo o un conjunto con capa o estola de terciopelo son muy acertados.
Los tocados siguen teniendo cabida en bodas de mañana, pero conviene que su diseño sea más otoñal como diademas joya, tocados con flores preservadas, tejidos cálidos o detalles en tonos cobre o dorado envejecido. El calzado cerrado vuelve a ser protagonista: un buen salón o zapato joya elevará el look sin renunciar a la comodidad.
El peinado, el maquillaje y los complementos deben estar al mismo nivel del estilismo. Un recogido bajo o un moño pulido con ondas suaves consiguen un look sofisticado, mientras que un maquillaje con tonos tierra, dorados o ciruela sutiles realza los rasgos con estilo.
Una manicura en tonos neutros o vino tinto, una cartera joya y una fragancia especial que evoque la estación —con notas de ámbar, rosa o almizcle— serán toques pensados para dejar huella.
Foto: @_marinapalacios
No olvidéis que la madre de la novia no solo es una invitada especial, sino una figura importante en muchos momentos del día: estará presente durante los preparativos, caminará junto a su hija antes de entrar en la iglesia, recibirá a muchos de los invitados… Su actitud, su estilo y su emoción son parte fundamental del relato del día.
Por eso, merece un look cuidado, pensado con antelación, que la haga sentirse cómoda, segura, bella y con luz propia.
La elegancia no es cuestión de protagonismo, sino de actitud. Y en eso ellas son maestras
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