Si bien hace tiempo que las capas entraron pidiendo sitio es cierto que este año han afianzado su posición. Novias como la actriz Lily Collins, que se casó con un vestido de novia y una capa de cuento para dar el ‘sí, quiero’ a Charlie MCDowell, nos enseñaron cómo este complemento va a seguir inspirando pasen los años que pasen. No es de extrañar. Envolverse en una de estas capas es sinónimo de vestir un magnetismo y una magia a las que cuesta renunciar.
Nos hemos dado una vuelta por algunas propuestas de prometidas que han decidido acudir al altar con esta apuesta. Y así argumentamos las razones por las que las novias con capa nos fascinan. La primera de todas es indiscutible, la imagen que proyectan es de auténtica fábula y la sorpresa de los invitados está más que garantizada.
Los velos tienen el don de imprimir dosis de enigma y emoción al momento en el que la novia llega al altar. Sin embargo, aunque con sus infinitas versiones, es un complemento muchas veces vinculado a bridal looks más clásicos. ¿Y si lo que buscamos es no perder espectacularidad, pero sí salirnos de lo más convencional? Las capas son la elección perfecta. Sin dudarlo, toda una demostración de estilo con el efecto que andas buscando.
Otra de las razones por las que decantarse por una capa es una gran idea es porque, lejos de lo que podamos pensar, se trata de un complemento muy versátil que se adapta a los estilos más diversos. La elección del tejido, la longitud de la capa (corta, media, larga o extra larga), los detalles que pueda llevar incrustados o los colores nos llevan a pensar que hay una capa para cada tipo de novia.
El diseño, asimismo, también se abre en abanico por lo que es complicado no encontrar una capa que se adapte al estilo elegido. Desde capas que se atan al cuello con llamativas cintas o broches o incluso con capucha, pasando por otras que van prendidas a la espalda, hasta llegar a las que llevan aberturas para los brazos o convierten las mangas en capa.
Por otro lado, si la boda va a tener lugar en las estaciones más frías del año, no se nos ocurre nada más adecuado que una capa en mikado, terciopelo, lana... para lucir impresionante y calentita el gran día.
Aunque si es en temporada estival, existen tejidos ideales como el tul para no tener que decirle no a la tentación de llevar capa al enlace. Además, si le ceremonia es religiosa, los hombros del vestido de novia quedarán cubiertos y al mismo tiempo se conseguirá ese efecto velo o cola del vestido que quedará para el recuerdo en vuestras fotografías de boda.
¿Animada para dar el “Sí, quiero” a la capa y lucir imponente y fabulosa? Piensa que, además, te brinda la posibilidad de lucir dos looks en un solo ‘bridal look’ -en algunos casos se trata de una pieza desmontable- y, logrando un efecto similar, te limita menos que un velo a la hora de pensar en el peinado de novia.
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