Foto: @_marinapalacios
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El zapato de novia es más que un complemento. Es el aliado que te va a acompañar en cada paso hacia el altar. Elegir entre una sandalia ‘chic’ y atractiva o un zapato cerrado clásico puede marcar la diferencia en comodidad, estilo y elegancia. En estas líneas vamos a reunir para ti los puntos fuertes de cada opción y las claves que necesitas para que encuentres el calzado perfecto para tu boda de otoño-invierno… Aunque, también te dejamos pistas si sueñas con un “sí, quiero” en primavera o verano.
Los zapatos de novia además de bonitos tienen que ofrecerte seguridad y comodidad. Ten en cuenta que pasarás muchas horas con ellos, desde la entrada a la iglesia hasta el último baile y querrás lucirlos sin necesidad de acordarte de ellos a cada instante... Además, serán parte de tus fotos y de la forma en que camines hacia el altar. Por eso, si dudas entre vestir unas bonitas sandalias o unos elegantes zapatos de salón, estás en el artículo correcto.
El zapato cerrado es el gran clásico del calzado nupcial, y en bodas de otoño e invierno siempre es un acierto. Protege el pie, aporta mayor sujeción y suele ser más versátil a la hora de adaptarse a vestidos de novia con faldas amplias o con tejidos más pesados. Estos son sus pros:
¡Toma nota! Si tu vestido tiene bordados o encajes, apuesta por un zapato cerrado liso y minimalista; si tu look es más sobrio, atrévete con aplicaciones joya en el zapato.
Las sandalias son símbolo de ligereza, frescura y un punto de sensualidad. Aunque las asociamos más a bodas de primavera o verano, también pueden funcionar en otoño si el clima lo permite o si la boda es en interior. Estos son sus pros:
Si te has decidido por ellas: elige sandalias con tiras finas para un look muy 'chic' o con pulsera al tobillo si quieres ganar seguridad al caminar. Si tu boda es en verano, una sandalia con tacón medio y diseño minimalista es una apuesta segura.
Además de decidirte entre sandalia o zapato cerrado, piensa también en la altura del tacón. Un tacón alto estiliza, pero si no estás acostumbrada puede pasarte factura en una jornada tan larga. Los tacones medios, entre 5 y 7 centímetros, son una alternativa ideal. Aunque, si buscas seguridad absoluta, unas bailarinas joya para el final de la fiesta son el complemento perfecto que agradecerás tener en tu kit de novia.
La elección del calzado de la boda tiene más interrogantes que resolver, a no ser que hayas sentido el flechazo con un par y este se adapte como un guante a tu estilo. Estos son otros detalles que marcarán la diferencia en tu decisión:
La clave para acertar está en equilibrar tu estilo con la estación del año y el tipo de boda que habéis elegido para daros el “sí, quiero”. Para bodas de otoño e invierno, el zapato cerrado es sinónimo de acierto y elegancia, aunque no tiene por qué ser la única opción. Para bodas de primavera y verano, la sandalia puede darte ese toque fresco y más chic. Lo importante es que te sientas tú misma y que cada paso hacia el altar sea lleno de confianza.
Elige el zapato que hable de ti, ese que te haga sentir cómoda, elegante y única. Porque el camino hacia el altar merece recorrerse con estilo.
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