Foto: _marinapalacios
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¿Os casáis en invierno y queréis una boda que abrace a vuestros invitados desde el primer momento? El frío es un reto, sí; pero una boda de invierno tiene un potencial romántico único. Además, ofrece oportunidades más que apetecibles para crear un ambiente más cálido y acogedor de lo que imagináis. Con los elementos adecuados, vuestro enlace será un refugio encantador donde todos los asistentes podrán sentirse como en casa. ¿Queréis saber cómo? Allá vamos:
En las bodas que se celebran en invierno la decoración debe transmitir intimidad y confort. Los colores intensos y profundos como el burdeos, el verde bosque o el dorado son tonos que siempre aportan estilo. Además, tienen el don de lograr que el espacio resulte envolvente y cálido. Con velas en diferentes alturas, candelabros dorados y luces tenues en puntos estratégicos crearéis una atmósfera magica. El calor visual y físico que transmiten es de lo más evocador.
Para crear esa sensación de refugio, pensad en elementos decorativos inspirados en el invierno, como las ramas de pino, piñas y flores de temporada. Las alfombras y las mantas en zonas de descanso, en colores neutros y texturas suaves como la lana o el terciopelo, generarán sensaciones de lujo y 'abrigo'.
Un detalle de bienvenida es la manera perfecta de decirles a vuestros invitados que pensáis en ellos. Al llegar a la ceremonia, podríais ofrecerles una manta suave o una estola en tonos neutros. Será un detalle práctico si el espacio es frío. Además, seguro que vuestros invitados agradecerán la atención.
Otra idea que podéis explorar es la de ofrecer guantes o bufandas en tonos que combinen con vuestra paleta de colores. Y si queréis ir un paso más allá, un pequeño frasco de bálsamo de labios o crema de manos, en una bolsa de lino personalizada, será un detalle útil y encantador.
El cóctel de bienvenida es el momento perfecto para comenzar a marcar el tono de la boda. Incluid para ese momento bebidas de temporada que inviten a la comodidad y a las ganas de disfrutar de cada instante. Una estación de bebidas calientes con opciones como chocolate a la taza con ‘toppings’, café especiado o té chai puede ser un detalle único en el momento final de la celebración. Si preferís algo que tenga tintes más festivos, el vino caliente especiado o un ponche de arándanos con un toque de canela seguro que atrae y sorprende a los invitados.
En cuanto al catering del cóctel, las mini tartaletas de setas, las brochetas de queso brie con mermeladas artesanas o una selección de mini sopas de calabaza o castañas servidas en tazas de porcelana son una elección diez. Sin dudarlo, una deliciosa manera de templar el cuerpo que ayudará a los invitados a entrar en calor y prepararse para la comida o la cena de la celebración.
Foto: Shutterstock
La cena es otro momento clave para transmitir calidez. Para el menú, pensad en platos de invierno que combinen ingredientes de temporada y que resulten reconfortantes sin dejar de ser elegantes. Un entrante de crema de castañas o una sopa de calabaza es una opción que sienta bien en una noche fría. Para el plato principal, un lomo de ternera con puré de batata, un risotto de setas, carnes de caza... son aciertos tanto en sabor como en presentación.
No olvidéis los detalles de la mesa: servilletas de lino grueso, una vajilla en tonos tostados y centros de mesa con flores de invierno y velas completarán este clima tan acogedor.
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Foto: Shutterstock
Atreveos a jugar con los colores, las texturas y los detalles invernales. Lograréis un verdadero refugio acogedor como recuerdo de vuestro “sí, quiero”.
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