Shutterstock
La papelería de la boda es mucho más que una colección de invitaciones, menús y tarjetas colocadas sobre una mesa. Es una de las primeras pistas que recibirán los invitados sobre cómo será la celebración y una forma sencilla de reflejar vuestra personalidad como pareja. El lettering puede ayudaros a convertir estos elementos prácticos en pequeños detalles únicos, creados especialmente para ese día.
Esta técnica consiste en dibujar las letras en lugar de escribirlas de manera convencional. Cada palabra se trabaja prestando atención a la forma, al grosor de los trazos y a la composición. El resultado tiene un acabado artesanal, elegante y cercano que encaja especialmente bien en bodas donde se busca cuidar cada detalle.
Además, aprender lettering puede convertirse en un plan diferente para compartir durante los preparativos. Solo necesitáis una mesa despejada, algunos materiales básicos y un poco de paciencia. Quizá también una merienda, porque la creatividad suele funcionar mejor cuando va acompañada de algo dulce.
14,95 €
14,2 €
Lo mejor del lettering es que no necesitáis ser artistas profesionales para hacer cosas bonitas. Con unas pocas herramientas básicas y mucha práctica, podréis crear auténticas maravillas. Aquí tenéis una lista de lo esencial:
No es necesario diseñar toda la identidad gráfica de la celebración desde cero. El lettering puede utilizarse únicamente en algunos elementos concretos para darles un toque especial.
Por ejemplo, podéis encargar las invitaciones impresas y escribir a mano los nombres de los destinatarios en los sobres. También podéis añadir una pequeña frase, la fecha de la boda o un motivo decorativo.
Otra opción es personalizar las etiquetas de los regalos para los invitados. Un mensaje como “Gracias por acompañarnos” o el nombre de cada persona puede transformar un detalle sencillo en un recuerdo mucho más cercano.
El lettering también resulta muy útil para los meseros, las tarjetas de sitio, el seating plan o los carteles que indican los diferentes espacios de la boda.
El lettering se basa en un principio bastante sencillo: los trazos ascendentes suelen ser finos y los descendentes, más gruesos. Para conseguirlo hay que controlar la presión sobre la punta del rotulador.
Antes de escribir palabras completas, practicad líneas, curvas, óvalos y bucles. Después podéis avanzar con las letras del abecedario y sus posibles uniones. No hace falta que el resultado sea perfecto desde el primer día. La regularidad llega con la práctica, no por arte de magia después de abrir la caja de rotuladores.
Cuando os sintáis más cómodos, probad con palabras que utilizaréis en la boda. Vuestros nombres, la fecha del enlace, “bienvenidos”, “menú”, “gracias” o “reservado” pueden servir para ensayar composiciones reales.
Las posibilidades son casi infinitas, aunque conviene ser realistas con el tiempo disponible y el número de invitados. En una boda íntima podéis animaros a escribir a mano los sobres, los meseros o las tarjetas con los nombres. Si la lista de invitados parece no terminar nunca, mejor reservar el lettering para algunos elementos protagonistas y evitar acabar escribiendo apellidos a las tres de la mañana.
Los menús son un buen punto de partida. Podéis personalizar la cabecera, escribir a mano los nombres de los platos o añadir una pequeña frase que tenga un significado especial para vosotros. En las mesas también funcionan muy bien las tarjetas de sitio, los números ilustrados o breves guiños a vuestra historia como pareja.
Los carteles de bienvenida, el libro de firmas, la mesa dulce, el photocall o el rincón de los regalos también pueden llevar vuestro toque personal. Hay rotuladores específicos para cristal, madera, pizarra o superficies acrílicas, pero antes de lanzaros con el cartel definitivo conviene hacer una pequeña prueba. Más vale descubrir que la tinta no se fija en un trozo de cristal cualquiera que en plena obra maestra.
El lettering permite crear detalles especiales, pero también disfrutar de una actividad creativa en pareja. No hace falta convertir cada tarjeta en una obra de arte, basta con elegir algunos elementos, practicar con calma y utilizar materiales adecuados. Al final, lo especial no será que todo quede perfecto, sino que lleve un poquito de vosotros.
Con unas pocas herramientas, mucha práctica y un poco de creatividad, podréis convertir vuestra boda en una celebración aún más personal e inolvidable.
5 cosas que sí o sí necesitáis en vuestra boda
¿Incluir un corner sin gluten en la boda? ¡Sí, quiero!
Las 10 mejores películas sobre bodas de todos los tiempos (y un plan casero para disfrutarlas)
Capturando la magia de un día para el recuerdo