Si hay una prenda que ha conquistado el corazón (y el armario) de las invitadas más estilosas, esa es, sin duda, el mono. Versátil, favorecedor, cómodo y con un puntito rompedor, se ha ganado el puesto de fondo de armario para bodas. Y no, no es una moda pasajera, el mono sigue y seguirá triunfando en todas sus versiones, porque tiene la capacidad de hacerte sentir sofisticada y diferente sin esfuerzo.
¿Pensando en qué ponerte para esa boda que se acerca? Atenta, porque aquí te damos todas las razones para sumarte al club de las invitadas que apuestan por esta prenda mágica, además de ideas para encontrar el modelo perfecto y combinarlo para que brilles (sin competir con la novia, claro está).
Primero lo obvio, es comodísimo. Adiós a estar pendiente de que la falda no se suba, o de si el vestido se arruga al sentarte. El mono te permite moverte, bailar, divertirte en el fotomatón y comerte el cóctel sin pensar en si se te ve algo que no se debe.
Pero además, tiene ese "algo" que mezcla elegancia y actitud. Es una prenda que dice: “sí, voy arreglada, pero con rollo”. Y eso, en una boda, es oro puro.
El mono también alarga visualmente la figura, estiliza y te da un aire sofisticado sin caer en lo típico. Perfecto si no quieres repetir el eterno vestido largo o midi y buscas algo diferente, pero igual de formal.
La magia del mono está en que hay una versión para cada tipo de boda y cada tipo de invitada. Aquí van algunos estilos que están arrasando (y seguirán haciéndolo):
1. Mono fluido y largo, estilo esmoquin.
Ideal para bodas de tarde o noche. En tejidos vaporosos como crepé, gasa o satén. Si tiene escote cruzado o lazada a la cintura, mejor. Añade unos pendientes llamativos y sandalias con tacón fino y estarás lista para una entrada triunfal.
2. Mono tipo palazzo en colores pastel o vibrantes.
Perfecto para bodas de día. El pantalón ancho y fluido estiliza muchísimo y aporta ese aire elegante sin ir demasiado formal. Elige tonos como verde menta, coral, lavanda o azul Klein. Combínalo con sandalias de tiras doradas y clutch estructurado.
3. Mono con espalda descubierta o escote halter.
Si la boda es en verano y al aire libre, este tipo de mono es un sí rotundo. Sexy sin ser excesivo, y muy fresco. Añade una coleta baja pulida o trenza deshecha, pendientes largos y maquillaje glow.
4. Mono estampado (con cabeza).
Los estampados también tienen cabida si se eligen con gusto. Florales grandes, motivos botánicos o incluso lunares bien colocados pueden ser muy elegantes si los tonos son armónicos. Cuidado con los excesos: deja que el mono sea el protagonista y opta por complementos neutros.
No pierdas de vista los monos con capelina, capa o falda incorporada. Estas versiones elevan el look y son perfectas para bodas más formales o de tarde.
La capelina añade un aire etéreo y romántico, ideal si no quieres llevar chaqueta pero sí cubrir ligeramente los hombros.
Los monos con capa (ya sea lateral, en los hombros o caída desde la espalda) aportan movimiento y presencia, creando una silueta casi de superheroína elegante.
Y los monos con sobrefalda o faldón logran ese efecto vestido largo desde atrás, pero con toda la comodidad del pantalón. Son perfectos si te cuesta decidir entre vestido y mono, ¡tienes lo mejor de ambos mundos!
El mono tiene mucha presencia, así que los complementos deben sumar sin saturar. Aquí algunos consejos infalibles:
Es una prenda con carácter, con estilo y con muchísima presencia. Una pieza capaz de adaptarse a casi cualquier tipo de boda, que te permite sentirte guapa, cómoda y original. Y sí, además es de esas prendas que luego puedes reutilizar con un cinturón distinto o unas sandalias más informales.
¿Estás lista para marcar la diferencia?
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