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El verano es esa época maravillosa en la que los días se alargan, los planes improvisados se multiplican y, seamos sinceros, las cañas y las tapitas suelen ganar la batalla a las ensaladas. Y oye, no pasa nada. Pero si estáis a unos meses de la boda, puede que ahora mismo tengáis en mente algo así como: “vale, toca ponerse en forma”. La buena noticia es que no se trata de dietas imposibles ni rutinas maratonianas, sino de reconectar con vuestro cuerpo, ganar vitalidad y disfrutar del proceso hasta llegar al altar radiantes.
Lo primero es tener claro qué buscáis. ¿Queréis perder esos kilitos que habéis ganado en verano? ¿Tonificar brazos y espalda para lucir ese vestido sin mangas? ¿O ganar resistencia para no acabar agotados en el primer baile? Cada meta implica un tipo de entrenamiento distinto. Lo más importante es ser realista: no intentéis bajar diez kilos en un mes, porque eso solo genera frustración. Lo ideal es trazar un plan de aquí a la boda, con metas alcanzables y que se adapten a vuestro día a día.
Hoy en día no hay excusa, porque las posibilidades son infinitas y podéis elegir según vuestro estilo de vida:
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La verdad es que no necesitáis un arsenal de gimnasio en casa. Con poco se puede lograr mucho:
Lo ideal es combinar cardio con fuerza:
Un truco: planificar entrenamientos cortos pero constantes. Mejor 30 minutos 4 veces por semana que una sesión maratoniana de 2 horas de la que luego no te recuperas en tres días.
Tan importante como la constancia es entrenar con la ropa adecuada. No hace falta invertir en un armario entero de prendas técnicas, pero sí conviene elegir piezas cómodas, transpirables y que permitan libertad de movimiento: unas mallas o pantalones ligeros, camisetas de algodón o de tejido deportivo y, si entrenáis al aire libre, una sudadera fina o cortavientos.
El calzado merece una mención especial, buscar unas zapatillas adaptadas a vuestro tipo de entrenamiento (running, gimnasio, o incluso de suela más plana para ejercicios de fuerza). Además de prevenir lesiones, os harán sentir más seguros y motivados. Y, oye, si además os gustan los colores vivos, mucho mejor, nada como verse bien hasta sudando para no perder las ganas.
Si vais a casaros, ¿por qué no aprovechar para entrenar juntos? Puede ser una forma divertida de motivaros mutuamente, descargar estrés y, de paso, echar unas risas mientras intentáis sincronizaros en las sentadillas. Además, entrenar en pareja refuerza la complicidad, un mini-ensayo de lo que será trabajar en equipo en la vida diaria. ;)
Ponerse en forma no es solo entrenar el cuerpo, sino preparar la energía con la que vais a vivir uno de los días más bonitos de vuestra vida. Y creednos, esa energía se nota más que cualquier músculo.
¿Dudáis entre yoga y pilates? Os ayudamos a elegir la mejor opción
Recuperar energía y forma física antes de la boda
¡Beneficios de practicar running juntos!
La mejor versión de vosotros empieza ahora