Raviolis de champiñones con pesto de rúcula
Ingredientes para raviolis con pesto
Preparación
Para elaborar la pasta ponemos la harina en un bol y añadimos los huevos uno a uno hasta que se integren bien, intentando no amasar en exceso. Si es necesario, trabajamos la masa en la encimera enharinada. La envolvemos en papel film y la dejamos reposar una hora en la nevera.
Cortamos la cebolleta y los champiñones en brunoise y los cocinamos en una sartén con aceite hasta que quede todo bien pochado.
Para elaborar el pesto procesamos con la batidora la rúcula, el parmesano, los piñones, la albahaca, un chorro generoso de aceite y el zumo de medio limón, y reservamos. Si lo queremos más ligero, añadimos un poco de agua.
Con la máquina para pasta, sacamos 6 láminas lo más finas posible de 30 x 16 cm. Colocamos el relleno de champiñones de forma equidistante sobre una lámina, tapamos con otra lámina y cortamos con el cortarraviolis. Cocemos los raviolis en abundante agua con sal hasta que la pasta esté bien cocida; el tiempo dependerá del grosor.
Desde el Renacimiento
Y es que aunque la pasta se consumía en Italia desde mucho tiempo atrás, es en la última etapa medieval y en la época renacentista cuando en ciertas regiones como Lombardía, Piamonte o Emilia-Romagna se empieza a elaborar pasta rellena. Allí, la pasta al huevo pasa a convertirse en un envoltorio noble para cubrir rellenos como carnes, quesos o verduras. Los ravioli, que ya aparecen citados por Boccaccio en el Decamerón, adquirieron forma cuadrada o rectangular, con poco relieve, pero en cada región se empezó a desarrollar su propia pasta rellena, y así nacieron también los cappelletti, los tortellini, los agnolotti…
Siglos después, la pasta rellena está más vigente que nunca, y sigue siendo un campo propicio para experimentar nuevas combinaciones y sabores.
¡A disfrutar!
Emplatamos con un fondo de pesto, colocamos encima los raviolis y decoramos al gusto con unos piñones tostados, hojas de albahaca y rúcula, pimienta, queso parmesano y aceite.