Pelamos la fruta y troceamos. Batimos por separado la pera y la piña. Hacemos dos mezclas, con el puré de cada fruta más el azúcar, la harina y los dos huevos. Batimos hasta conseguir una crema fina. Forramos las tartaletas con la masa, pinchamos la base y horneamos 10 minutos. Sacamos y rellenamos con las cremas, y hornear otros 15 minutos. Terminamos pintando la superficie con sirope de agave.
La piña y la pera son dos clásicos de nuestras mesas, aunque sus orígenes sean muy distintos. Aparte de su sabor tan reconocible, lo que las hace ser tan demandadas es la cantidad de beneficios que aportan a nuestro organismo. Por ejemplo, la pera es rica en fibra, ayuda a perder peso gracias a su bajo contenido calórico y a su alto contenido en agua y fortalece el sistema inmunológico. La piña es un gran digestivo gracias a su contenido en bromelina, es un gran antioxidante, y tiene efectos antiinflamatorios.
Para presentar, decoramos con los frutos secos y rodajitas de piña y pera, para diferenciar cada sabor.
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