No hace falta ser un sumiller experimentado ni tener que realizar una gran inversión para acertar con el maridaje, sea cual sea el tipo de cocina que hemos decidido preparar.
Seguro que te ha pasado más de una vez. Apenas te ha llevado unos minutos decidir el menú de domingo con el que vas a querer sorprender a tu pareja, familiares o amigos. Ya sabes cuáles son las preferencias y las líneas rojas de cada uno de tus invitados, también aquellas recetas de las que nunca se cansan y que, después de repetirlas tanto, has conseguido llevar a un siguiente nivel. Pero no es eso lo que te preocupa. A pesar de todo ello, hay un tema que te sigue dando muchos quebraderos de cabeza cada fin de semana: ¿Qué vino sacar para no cargarte esa comida que con tanto cariño has preparado?
Victoria vino rosado
Afortunadamente, hay infinidad de opciones que puedes usar a modo de comodín, independientemente del menú que tengas delante. Y no nos estamos refiriendo a optar sistemáticamente por blancos o tintos dependiendo de si hay un mayor protagonismo de pescados o carnes en la ecuación. De hecho, este mandamiento hace años que, afortunadamente, quedó en desuso. Básicamente, porque vivimos una época dorada que nos permite encontrar infinidad de matices muy diferentes dentro de cualquier variedad de uva o de tipología de vino. Y, al mismo tiempo, cada vez somos más conscientes de que no tiene sentido generalizar de esa manera porque hay pescados y mariscos muy diferentes entre sí. Tanto a nivel de textura como de sabor, de porcentaje de grasa, etc.
Todo esto nos ha llevado a realizar una pequeña selección de vinos con los que siempre vas a acertar. En realidad, hay muchos más, pero lo que buscamos es, primero, que puedas salir más que airoso de tu próximo envite culinario. Y, segundo, que tomes nota de aquellos tipos de vinos que difícilmente te van a arruinar una comida. Es aquí donde entran los siempre bienvenidos espumosos, ya se sabe que tanto los cavas como los champanes (sobre todo cuando hablamos de Brut) son capaces de acompañar desde el aperitivo hasta el postre. También los rosados secos, frescos y frutales, que se llevan de maravilla con todo tipo de ensaladas, pastas, arroces y carnes blancas. Y, por supuesto, los tintos ligeros (generalmente Pinot Noir, Mencía o Garnacha), seguidos muy de cerca por los blancos secos con cuerpo (la Chardonnay nunca falla).
Si eres aficionado a los espumosos, sabrás que se trata de la expresión más pura de la Chardonnay, que aquí combinan con gran acierto con la vinosidad y el sabor afrutado de la Pinot Noir y Pinot Meunier. Este champán de color oro claro destaca por su aroma fresco, expresivo y delicado. Fruto de un ensamblaje a medida, Brut Majeur se compone de más de 70 crus de toda la región de Champagne. Te sorprenderá por sus burbujas, finas y abundantes, y por su final largo. Es perfecto para el aperitivo, pero también cuando vamos a tomar pescados blancos, mariscos, aves de corral, una tabla de quesos o incluso carnes.
Otro espumoso, pero en esta ocasión un cava con una excelente relación calidad-precio elaborado exclusivamente a partir del mosto flor de un coupage de Xarel·lo, Macabeo y Parellada. Destinado inicialmente al consumo exclusivo de la familia Juvé, este Reserva de la Familia es el Cava Brut Nature Gran Reserva más vendido del mundo. Es un cava para brindar, para comer y, en definitiva, para compartir grandes momentos. Primero te conquistará por su brillante y atractivo color dorado pálido. Seguidamente, te atrapará su aroma profundo, intenso y elegante, para terminar ganándote de por vida gracias a lo bien que conjuga frescor, complejidad y opulencia. Va de fábula con lo que te propongas, pero no dejes de disfrutarlo con un poco de jamón ibérico de bellota, una vichyssoise o, ya puestos, un cochinillo.
Un rosado seco también puede ser tu mejor aliado para cualquier comida improvisada. Sobre todo cuando hablamos del que firma Bodegas José Pariente y que fue creado para homenajear al alma máter de este proyecto familiar, Victoria Pariente. Victoria está elaborado con Garnacha, Tempranillo y Viognier. Y, tras la fermentación, el vino se mantiene sobre sus lías durante 4 meses, de ahí su perfecto equilibrio entre complejidad y sutileza. Es muy aromático y frutal, te encantará si buscas matices a fresa, frambuesa, granada o mora. Armoniza de maravilla con aperitivos, platos de pescado y marisco, ensaladas, pastas, arroces, ahumados, quesos suaves… ¿Hace falta que sigamos?
Un monovarietal 100% Chardonnay es siempre una buena opción cuando hablamos de armonías para todos los públicos. En este caso, te proponemos un vino elegante en nariz –con predominio de frutas tropicales– de color amarillo pajizo que te seducirá por su sabor aterciopelado. Este Pago de Cirsus, una de las joyas escondidas de la DO Navarra, ha sido fermentado durante 12 meses en barricas nuevas de roble francés y está particularmente indicado para pescados azules, moluscos y mariscos, arroces, verduras al horno, carnes blancas o quesos frescos y grasos.
Qué mejor manera de reivindicar la DO Madrid que reconociendo las bondades de esta referencia de Las Moradas de San Martín, una de las bodegas más reconocidas de la DO, que es capaz de elevar a la máxima expresión esa Garnacha que tan buenos resultados ha dado en algunas zonas de Madrid. Initio es un tinto ligero que no te puedes perder por su aroma complejo (confitura, cacaos y fondo mineral), pero sobre todo porque en boca se muestra alegre y estructurado. Lo que te permitirá disfrutar de todo tipo de carnes, guisos, cocidos, ibéricos, quesos, pescados como el atún rojo, arroces o pasta. No dudes en sacarlo a la mesa si tus invitados saben apreciar un tinto de montaña con personalidad, elegante y fresco al mismo tiempo.
Hasta la villa gallega de Éntoma tenemos que desplazarnos para descubrir el origen de este vino blanco altamente influenciado por el clima fresco y la diversidad del suelo arcilloso gallego (con presencia de pizarras y otros minerales). Su acidez equilibrada y su frescura vibrante lo convierten en el mejor compañero a la hora de acompañar desde mariscos frescos hasta arroces caldosos, aves de corral o platos más contundentes. La vendimia de Maruxa, que es un homenaje del fundador de la bodega a su madre, se realiza de forma manual. Una vez en bodega, la uva se introduce en frío para evitar oxidaciones y la fermentación alcohólica se realiza a temperatura controlada para que el vino conserve los aromas varietales.
Este 100% Mencía es uno de los mejores ejemplos de la riqueza vinícola del Bierzo. Su nombre hace honor a los viñedos de los que procede, con más de 85 años de edad y ubicados a 700 metros altitud. Si eres de los aún dudan del enorme potencial de la Mencía o del saber hacer de la bodega, no te lo pienses. Esta referencia de Dominio de Tares lleva más de dos décadas deleitando a los que buscan un vino elegante y con un agradable final. Que no te tiemble el pulso si el plan consiste en carnes al horno, guisos con mucha potencia, quesos curados o un festival a base de jamón ibérico.
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