Escritor español, presidió el Ateneo de Madrid y fue director de la Real Academia Española. Su obra literaria, en un primer momento, se caracteriza por su labor clasicista así como por el gusto francés de sus tragedias. Tuvo una vida turbulenta, apasionada, romántica y contradictoria como la época en que le tocó vivir. Luchó en la guerra de la Independencia y tras ésta se exilió por sus ideas liberales en 1823. Vivió en Londres, Italia y Malta, y en ese momento se apasionó por los autores ingleses de más prestigio entre los románticos (Shakespeare, Byron, Scott), con su adhesión al romanticismo, que culmina con sus dos obras más importantes: El Moro Expósito (1833) y Don Álvaro o la fuerza del sino (1835). Es autor además de Romances históricos (1835). Gracias a una amnistía, regresó a España en 1834 y heredó el título y una gran fortuna, iniciando una evolución hacia posturas más conservadoras.