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Joao Gilberto 1931 - 2019 (88 años) Juazeiro, Brasil

João Gilberto Prado Pereira de Oliveira (Juazeiro, Brasil, 1931), más conocido simplemente como João Gilberto, fue un cantante y músico brasileño considerado por todos como el padre de la bossa-nova. Falleció el 6 de julio de 2019 tras una larga y exitosa carrera musical.

Cuentan que en Brasil los grandes futbolistas se hacen a pie de calle, chutando el balón una y otra vez contra las olas de la playa o los muros de hormigón. João Gilberto no era futbolista, pero sí un artista como tantos otros para los que la calle era el inicio de todo. Así, este brasileño aprendió a tocar la guitarra de forma autodidacta y cantaba la música que escuchaba por la radio en la plaza de su pueblo.

En 1950 hizo el petate y se marchó a Salvador de Bahía. Pretendía vivir de su gran pasión, la música. Posteriormente se marchó a Río de Janeiro. Fue entonces cuando empezó a cantar de forma más o menos profesional. Allí en Río tuvo cierto éxito con el grupo Garotos de Lua. Sin embargo, algunos de sus actos fueron tachados de rebeldía por parte de sus compañeros, por lo que terminó expulsado de la banda.

Abandonó la ciudad no sin antes dejar claro que seguiría luchando por sus sueños. Lejos de desesperarse, se mudó a casa de una de sus hermanas en Diamantina y vivió allí seis largos meses. Entonces, salió poco a la calle, pues solo quería probar nuevos ritmos con su inseparable guitarra. Unos tonos que terminaron siendo historia de Brasil. Con 26 años regresó a Río de Janeiro, corría el año 1957.

Entonces conoció a Tom Jobim –compositor y pianista estadounidense–, con quien pulió aún más su estilo. Gracias a este dúo nació la conocida bossa-nova. Una destilación de la samba. EN 1959 la cantante Elizeth Cardoso presentó su disco Canção do Amor Demais. Un álbum donde estaba incluida una canción de Gilberto, “Chega de Saudade”. El tema serviría después para titular el álbum debut de João Gilberto.

«Distribuida sin alardes ni expectativas dos meses después, tenía un minuto y 59 segundos de duración. Pero nunca una pieza musical tan breve significó tanto, dividiendo a la cultura brasileña en un antes y un después», escribió el periodista Ruy Castro.

Gracias a esta canción y a ese álbum debut, la fama del cantante brasileño se multiplicó por todo Brasil. En los años 1960 y 1961 lanzó dos discos más, que transportaron la bossa-nova al jazz de Estados Unidos que tocaban artistas como Stan Getz. Y así, en 1964 se editó el disco Getz/Gilberto, una joya que ganó el Grammy en 1965. Es el álbum de jazz más vendido de la historia de la música.

Poco a poco la llama de Gilberto se fue apagando, pese a estar durante aproximadamente diez años dominando la música brasileña. Terminó sus últimos años en su casa de Río de Janeiro, carcomido de deudas y con problemas familiares.

«Mejor que eso solo el silencio; mejor que el silencio, solo João», explicó Caetano Veloso en una ocasión tras recitar varias estrofas de otros famosos intérpretes brasileños. Su última actuación en público tuvo lugar en 2008. Le gustaba actuar solo, de traje y corbata, con solo un taburete y la guitarra que abrazaba con dulzura.