Los enrollacables son una forma muy práctica y segura de llevar la electricidad justo donde la necesitas. Te permiten conectar herramientas o aparatos a cierta distancia del enchufe fijo, manteniendo el cable ordenado y evitando nudos.
A la hora de elegir uno, lo importante es fijarse en el lugar de uso, la longitud del cable, la potencia que vas a necesitar y la comodidad del conjunto.
¿Qué longitud necesitas?
Elige la longitud pensando en el espacio en el que vas a trabajar.
Lo ideal es no quedarse corto, pero tampoco cargar con metros de cable que no vas a usar.
5–10 metros → Tareas domésticas y pequeñas reparaciones.
15–25 metros → Bricolaje general, garaje o patio.
30–50 metros → Jardines grandes, exteriores amplios o trabajos más exigentes.
Recuerda: La potencia que admite el enrollacables cambia según si está totalmente desenrollado (más potencia) o parcialmente enrollado (menos potencia, porque el calor se acumula).
Número de tomas disponible:
¿Qué tipo de cable necesitas?
El cable es lo que marca la resistencia, durabilidad y seguridad del enrollacables.
Cable estándar (PVC) → Apto para interior y trabajos sencillos.
Cable más resistente (goma, exterior) → Ideal para jardín o tareas más duras.
1,5 mm → Uso general.
2,5mm → Herramientas potentes como radiales, hidrolimpiadoras o maquinaria de jardín.
Consejo: Si vas a trabajar con herramientas de alta potencia, elige un modelo con cable reforzado y mayor sección.
Un buen enrollacables debe incluir:
- Protección térmica, que evita sobrecalentamientos.
- Carrete estable, con base firme o patas.
- ·Manivela cómoda, para recoger el cable sin esfuerzo.
- Tomas con tapa si es para exterior.
- Carcasa resistente, especialmente en modelos diseñados para trabajos más intensos.
- Asa de transporte para moverlo fácilmente.
- Recogida suave del cable, sin tirones ni enredos.
- Diseño compacto para guardarlo sin ocupar espacio.



