Cómo elegir tu enrollacables
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Los enrollacables son una forma muy práctica y segura de llevar la electricidad justo donde la necesitas. Te permiten conectar herramientas o aparatos a cierta distancia del enchufe fijo, manteniendo el cable ordenado y evitando nudos.

A la hora de elegir uno, lo importante es fijarse en el lugar de uso, la longitud del cable, la potencia que vas a necesitar y la comodidad del conjunto.

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Si lo vas a usar dentro de casa o en zonas cubiertas, te basta con un modelo pensado para interior.

Son perfectos para tareas sencillas y no necesitan protección especial contra agua o polvo.

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Si lo vas a utilizar al aire libre, usa un enrollacables preparado para el exterior (IP44 o superior). 

Estos modelos incluyen protección frente a salpicaduras y humedad, y son ideales para herramientas de jardín o trabajos en terrazas.


¿Qué longitud necesitas?

Elige la longitud pensando en el espacio en el que vas a trabajar.

Lo ideal es no quedarse corto, pero tampoco cargar con metros de cable que no vas a usar.

5–10 metros → Tareas domésticas y pequeñas reparaciones.

15–25 metros → Bricolaje general, garaje o patio.

30–50 metros → Jardines grandes, exteriores amplios o trabajos más exigentes.

Recuerda: La potencia que admite el enrollacables cambia según si está totalmente desenrollado (más potencia) o parcialmente enrollado (menos potencia, porque el calor se acumula).

Número de tomas disponible:

¿Qué tipo de cable necesitas?

El cable es lo que marca la resistencia, durabilidad y seguridad del enrollacables.

Cable estándar (PVC) → Apto para interior y trabajos sencillos.

Cable más resistente (goma, exterior) → Ideal para jardín o tareas más duras.

1,5 mm → Uso general.

2,5mm → Herramientas potentes como radiales, hidrolimpiadoras o maquinaria de jardín.


Consejo: Si vas a trabajar con herramientas de alta potencia, elige un modelo con cable reforzado y mayor sección.

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Un buen enrollacables debe incluir:

  •  Protección térmica, que evita sobrecalentamientos.
  • Carrete estable, con base firme o patas.
  • ·Manivela cómoda, para recoger el cable sin esfuerzo.
  • Tomas con tapa si es para exterior.
  • Carcasa resistente, especialmente en modelos diseñados para trabajos más intensos.
  • Asa de transporte para moverlo fácilmente. 
  • Recogida suave del cable, sin tirones ni enredos.
  • Diseño compacto para guardarlo sin ocupar espacio.