¿Cuándo y cómo empezar a poner pendientes a tu bebé?
¿Qué métodos existen para poner pendientes a tu bebé?
En muchos hospitales perforan las orejas de tu bebé sin problema alguno, aunque la tendencia es a hacerlos una vez que la niña ha salido del centro hospitalario, y a las pocas semanas de vida.
Aunque no hay un momento especialmente adecuado para ello, la indicación más atendida normalmente es a partir de los 10 o 15 días. Existen dos métodos o técnicas para poner los pendientes a los bebés:
Pistola perforadora
Este método es utilizado tanto en farmacias como en joyerías. Es más barato, rápido y, además, en el precio te incluye un pendiente básico. Sin embargo, en muchas ocasiones el personal que hace el uso de esta técnica no está lo suficientemente cualificado.
Además, tiene un inconveniente y es que suele generar bastantes problemas de cicatrización por ser una técnica bastante brusca. Asimismo, al tratarse de un material reutilizable que aunque se limpia no llega a esterilizarse podría provocar infecciones y enfermedades.
Aguja
Es el método utilizado por los profesionales de la enfermería y el más recomendado al tratarse de una técnica aséptica que permite, además, poner los pendientes idóneos. Y lo mejor de este método: el proceso es mucho más suave y preciso, siendo también el daño para el tejido inferior, y el personal que lo hace suele estar mucho más cualificado.
Finalmente, tener en cuenta que no es necesario realizar cuidados especiales salvo una adecuada higiene de la zona y, sobre todo, mucha observación ya que en el caso de que aparezcan signos o síntomas compatibles con la infección se deberá acudir al pediatra para que valore a la niña.
¿Qué tipo de pendientes necesita tu bebé?
Pues bien, una vez tenemos claro cuándo y cómo comenzar a poner los pendientes al bebé habrá que saber qué tipo de pendientes habrá que ponerles.
Los pendientes de acero inoxidable quirúrgico pueden ser los más convenientes, sobre todo porque no contienen níquel ni cualquier otra aleación que pudiera causarle a la niña una reacción alérgica.
Algunos niños, por ejemplo, son sensibles al oro blanco que sí podría contener níquel. Algunas otras opciones también seguras podrían ser perfectamente el platino, el titanio y el oro de 14 quilates.
Y lo más importante: limítate a las pequeñas piedras o perlitas porque existen menos posibilidades de que se enreden con la ropa, o de que sufran tirones por parte de sus amigos al jugar.
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