El gato abisinio está rodeado de historia… y también de misterio. Durante mucho tiempo se creyó que descendía directamente de los gatos sagrados del antiguo Egipto, en parte por su parecido con las representaciones felinas en el arte egipcio. Aunque hoy se sabe que su origen está más vinculado a cruces desarrollados en Reino Unido en el siglo XIX, su estética sigue evocando ese aire antiguo y casi mitológico.
Su nombre proviene de Abisinia (actual Etiopía), aunque no hay pruebas concluyentes de que proceda directamente de allí. Lo que sí está claro es que es una de las primeras razas modernas reconocidas y que su popularidad ha crecido gracias a su elegancia natural y su carácter activo.
Hoy, el abisinio representa una combinación única de historia, sofisticación y energía. Es un gato que parece antiguo, pero que encaja perfectamente en la vida contemporánea.
