Rock Americano - Británico: de qué bando eres
Muddy Waters y la Chess Records de una parte del Atlántico y The Beatles de la del otro, son décadas de disputa por la hegemonía musical. Que con cierta alternancia, unas décadas ha caído del lado de una y otras del lado de la otras, con sus litigios internos incluidos entre bandas de la misma huerta. Nos damos un paseo por las distintas décadas y sus máximos exponentes musicales.
Después de que el visionario discográfico John Chess les abriera su casa, Watters, Richards, Howllin', etc. empezaban el camino del blues que acabarían por acelerar Chuck Berry y Elvis Presley. Y de ahí al mundo. Si bien con los primeros artistas del género el planeta miraba a Norteamericana como vanguardia de los nuevos ritmos de la música pop, la irrupción de los dos titanes británicos, Rolling Stones y The Beatles, acababa con aquel monopolio en el que ya estaban también los Beach Boys. Desde entonces, la división entre ambos estilos ha dividido también a los amantes del género.
El rock americano fue ganando en aplomo y sonidos tejanos durante la época de los setenta. Bandas como Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, ZZ Top, Neil Young, ganaban peso en el rock junto a la otra línea más en sintonía con la búsqueda de un estilo abierto a nuevas formas, especialmente en el norte y la costa oeste, con The Doors desde California o Jimmy Hendrix desde Seattle. Por su parte, Reino Unido había definido su propio estilo durante los sesenta y veía aparecer a David Bowie o el ascenso de The Who y The Police, además del auge del punk con Sex pistols y The Clash ambos venidos a romper con todas las reglas establecidas, devolviendo la atención a la isla británica y dividiendo al propio público inglés entre punkys, mods y rockers. Los grandes grupos que establecieron la dicotomía y serían las insignias de cada parte para siempre habían aparecido.
La siguiente década no hizo sino afianzar el posicionamiento de las bandas a la par que otras iban creciendo bajo el amparo e influencia de las primeras. La irrupción ochentera de los sintetizadores el funk y el hip hop provocaron los años más bajos del guitarreo, hasta que a finales de esa década una oleada de grupos, que más tarde se conocieron como Sonido Seattle e inspiraron el movimiento grunge, volvía a hacerse con el control de las discográficas. Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden como principales referentes de la primera mitad de los noventa son los abanderados de los que prefieren la herencia américana. Pero desde el Reino Unido llegaba la propuesta que desbancó este género. El brit pop, con Oasis, Blur u Ocean Colour Scene, volvía a poner al público a elegir bando.
En los últimos años, y tras un inicio de siglo marcado musicalmente por el auge del pop y los ritmos latinos (dejémoslo ahí), parece que esta división geográfica se está diluyendo, y elegir entre un lado y otro empieza a ser cosa de dinosaurios. Pero la herencia siempre quedará. No es lo mismo haberse criado escuchando a los Beatles que haberlo hecho con Led Zepelin.
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