8 camisas de Emidio Tucci que elevan cualquier look de oficina
Cortesía de Emidio Tucci
Septiembre tiene la desagradable costumbre de recordarnos que las vacaciones no eran un sueño y que, efectivamente, toca volver a la oficina. Vuelve el madrugar, los tuppers y las reuniones de última hora. Al menos hay una cosa que sí podemos controlar: volver bien vestidos. No solucionará el correo acumulado, pero algo es algo.
Porque sí, podemos defender el teletrabajo, las zapatillas y el pantalón jogger elegante todo lo que queramos, pero cuando toca volver al escritorio de lunes a viernes, hay prendas que siguen siendo infalibles. Una buena camisa conserva esa sensación de profesionalidad y control que sólo puede dar una prenda con una trayectoria tan distinguida como dilatada (se dice que la camisa más antigua data del 3000 a.C. y la encontraron en una tumba de la primera dinastía egipcia).
Obviamente no hablamos de una túnica manicata del imperio romano o una bajera de casaca medieval, sino de una selección de las mejores camisas que Emidio Tucci ofrece para el inicio de esta nueva temporada otoñal, que ya se nos echa encima. 8 piezas pensadas para sobrevivir a la semana laboral con nota: desde los básicos blancos y azules que solucionan cualquier mañana hasta opciones con color, rayas y diferentes acabados para que vestir de oficina no se convierta en una repetición infinita de camisa, café y Excel.
El comodín de la oficina
La camisa blanca de toda la vida, pero bien hecha. Es de popelín, un tejido de algodón ligero, tupido y con ese acabado ligeramente crujiente que hace que la camisa conserve una apariencia impecable; además, su confección non iron está pensada para resistir las arrugas y necesitar mucha menos plancha. Súmale un corte slim y un blanco impoluto y tienes, sencillamente, el uniforme oficial del hombre que quiere ir a la oficina bien vestido sin dedicarle una tesis doctoral al asunto. Un básico en mayúsculas, vaya.
El azul más sofisticado
Esta camisa está confeccionada en algodón egipcio, especialmente apreciado por sus fibras más largas y finas, que permiten conseguir un tejido más suave, resistente y con un acabado más cuidado que el algodón convencional. El tono azul incorpora además un estampado de cuadros prácticamente imperceptible, de esos que solo se descubren cuando uno se acerca lo suficiente pero que le aporta una textura sutil. Por su parte, el corte recto y la sisa amplia apuestan por una silueta más cómoda y sin estrecheces pero igual de formal y elegante.
Para cuando el blanco ya aburre
El tejido Oxford nació en Inglaterra y debe su nombre a la ciudad universitaria, aunque hoy se haya convertido en uno de los grandes clásicos de la camisería masculina. Esta versión mantiene su característico aire desenfadado gracias a su corte regular, pero lo interesante está en el color: un tono pardo con un acabado ligeramente brillante que se aleja de las habituales camisas blancas y celestes. Perfecta para combinarla con un traje gris claro, beige o en cualquier otro tono luminoso y crear ese contraste que demuestra que vestir de oficina no tiene que ser sinónimo de vestir siempre igual.
Menos protocolo, misma elegancia
A diferencia de las camisas de vestir, las sport tienen un enfoque algo más relajado: suelen admitir tejidos, cortes y detalles menos rígidos, por lo que funcionan igual de bien con un pantalón de vestir que con unos chinos. Esta lleva ese carácter versátil al terreno de la oficina con un estampado de rayas granates que aporta un toque de color especialmente agradecido, pero sin perder un ápice de elegancia. La camisa perfecta para esos días en los que no hace falta seguir el dress code a rajatabla pero aún así queremos dar una buena impresión.
Comodidad con textura
En la diversidad está la magia y no hay nada como variar en las texturas de una camisa para no caer en la monotonía. El twill, o sarga, es un tipo de tejido reconocible por sus pequeñas líneas diagonales, resultado de una forma de entrelazar los hilos que le aporta más cuerpo, resistencia y una textura especialmente agradable al tacto. Si a esto le sumas un corte amplio que prioriza el confort y un estampado de cuadros multicolor que, visto en conjunto, adquiere un elegante efecto beige, nos encontramos con una camisa con muchos matices y sorprendentemente fácil de combinar.
Para llevar la silueta bajo control
Cuando llevamos horas sentados frente al ordenador, es de agradecer una camisa que no se te quede pegada al cuerpo y acabe arrugándose como una pasa. La mezcla de algodón con elastano ofrece esa elasticidad que se traduce en una mayor libertad de movimiento y una buena recuperación de la forma. En esta caso, esa flexibilidad extra se complementa con una silueta más definida y estrecha, dibujando una excelente figura. Blanca con un sutil dibujo de raya diplomática en gris, te recomendamos que te la guardes para esos días en los que quieras ir impecable sin complicarte.
La camisa de los viernes
¿Quién dice que el denim no puede entrar en la oficina? Evidentemente, no son del todo compatibles con las ocasiones en las que se exija un blazer (aunque ya sabemos que todo depende de la flexibilidad de cada empresa), pero para una jornada más relajada es un fichaje estupendo. La mezclilla aporta personalidad de serie pero tampoco hay que tratar de ser un cowboy en la ciudad, por lo que hemos elegido un tono claro, limpio y más urbano, que la aleje del Salvaje Oeste.
Un clásico con mayúsculas
Si la camisa blanca es el gran básico, una buena camisa de rayas celestes es probablemente su rival más digno. La suavidad, resistencia y acabado especialmente cuidado del algodón egipcio da como resultado una prenda que transmite pulcritud sin necesidad de llamar la atención. La quintaesencia del profesional impecable.
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